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La inseguridad alimentaria es un plato que se sirve frío

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La ONU ha reportado que en el mundo hay 820 millones de personas padeciendo hambre. África tiene uno de los escenarios más preocupantes. Allí las tasas de hambre son las más elevadas del mundo. Parece que los esfuerzos para lograr el Objetivo de Desarrollo Sostenible del Hambre Cero (ODS 2) sin inseguridad alimentaria ni malnutrición en cualquiera de sus formas para 2030 son demasiado lentos e ineficientes. Si quieres saber qué es la inseguridad alimentaria, continúa leyendo.

la inseguridad alimentaria

La desigualdad social sigue en ascenso. La brecha entre ricos y pobres cada vez es más amplia, y el resultado más evidente. Quienes tienen pocos ingresos son por lo general marginados y altamente vulnerables. Padecen las calamidades creadas por un sistema netamente capitalista y arrasador de recursos. Conocen muy de cerca el hambre y la malnutrición. La inseguridad alimentaria les acecha, les agobia, los mata.

¿Qué significa inseguridad alimentaria?

Si la seguridad alimentaria se refiere a la posibilidad permanente de tener y consumir alimentos con la calidad y cantidad necesarias para el sano desarrollo físico, la inseguridad alimentaria tiene que ver entonces con todo lo que significa una limitación a tal posibilidad de una alimentación justa, segura y nutritiva:

  • Incertidumbre en cuanto a la capacidad para obtener los alimentos.
  • Falta de recursos naturales o monetarios para producirlos.
  • Una capacidad adquisitiva deficiente que impide tener una dieta balanceada y saludable.
  • La necesidad de reducir la cantidad o calidad de los alimentos que se consumen para sobrevivir.
  • La imposibilidad de consumir alimentos durante un día o más durante un año.

En números…

  • Alrededor de 820 millones de personas en el mundo carecen de alimentos suficientes para sortear el hambre.
  • 1 de cada 9 personas está subalimentada, lo que quiere decir que no consume las calorías mínimas para su actividad diaria.
  • Casi 8 de cada 10 personas que padecen hambre viven en zonas rurales.
  • La mayoría de las personas que sufren hambre en el mundo viven en países en desarrollo.
  • El hambre ha aumentado casi 20% en las subregiones de África, donde hay mayor prevalencia de desnutrición. En América Latina y el Caribe todavía está por debajo del 7% pero está aumentando lentamente. Y en Asia, la desnutrición afecta al 11% de la población.
  • Las probabilidades de padecer inseguridad alimentaria afectan más a las mujeres. Si las mujeres agricultoras tuvieran el mismo acceso a los recursos que los hombres, la cantidad de personas que padecerían hambre en el mundo disminuiría hasta en 150 millones.

Según el indicador de Prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en la población evaluado en la Escala de experiencia de inseguridad alimentaria (FIES):

  • 2% de la población mundial (más de 700 millones de personas) estuvo expuesta en el 2018 a niveles severos de inseguridad alimentaria, es decir tuvo que reducir la cantidad de alimentos consumidos.
  • 2% de la población mundial (1.300 millones de personas) ha experimentado inseguridad alimentaria en niveles moderados, esto quiere decir que no tenía acceso regular a alimentos nutritivos y suficientes.
  • En total 26.4% de la población mundial (2 mil millones de personas) ha padecido algún tipo de inseguridad alimentaria.

El problema: de la semilla a la boca

Sembrar, cosechar, distribuir, comprar, comer. Parece una cadena muy sencilla pero la verdad es que para algunos es un proceso a veces infructuoso.

las causas de la inseguridad alimentaria

Las causas de la inseguridad alimentaria pueden ser de las más variadas y darse en cualquier eslabón de la cadena. Pongamos un ejemplo:

En el momento de la producción y cultivo de los alimentos, muchas veces los pequeños agricultores se enfrentan a una variedad de dificultades para resembrar y comercializar las semillas, lo que les genera inestabilidad. Por ello, en ocasiones se ven tentados a comprar otras semillas que suelen ser muy costosas y que pueden alterar el valor nutritivo del alimento y elevar su precio en el mercado.  También pueden tener que enfrentarse a grandes compañías, como Bayer-Monsanto, que les obligan a tener una relación de dependencia en la que deben pagar por las semillas que les pertenecen pero que la empresa patentó como suyas. Esto también termina elevando los precios del alimento y, por tanto, afectando su disponibilidad en los puntos de venta (a los que también pueden tener dificultades para llegar, en cuanto a traslado o conservación), poniendo en riesgo la inocuidad del alimento, y un cerco a quienes no tienen los recursos suficientes para adquirirlo, impidiendo que muchas personas puedan consumirlo.

El informe sobre El Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo 2019 identifica otros tres factores que explican el reciente aumento del hambre: los conflictos, el clima y la desaceleración y la recesión económica.

Bien sabido es que el cambio climático es una amenaza para las personas que padecen hambre. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones, los huracanes y las sequías hacen más frágiles a los cultivos y por tanto perjudican la producción de alimentos.

Los conflictos y las guerras pueden tener los mismos efectos e incluso, pueden llegar a ser peores. En Burkina Faso, Malí y Níger los ataques de grupos islamistas han deteriorado la seguridad alimentaria. Hasta 4,8 millones de personas tiene problemas para tener una dieta adecuada, sana y balanceada.

En cuanto al tercer punto, el informe sostiene que el ritmo desigual de la recuperación económica “está socavando los esfuerzos para acabar con el hambre y la desnutrición, y el hambre aumenta en muchos países donde la economía se ha desacelerado o contraído”, principalmente en las naciones de ingresos medios.

La inseguridad alimentaria es también un problema de salud pública

Las personas que no consumen la cantidad de alimentos, nutrientes y energía que su cuerpo necesita tienen grandes dificultades para tener una vida sana y activa.

las consecuencias de la inseguridad alimentaria
Más de un tercio de los países evaluados en el Índice de Seguridad Alimentaria Global (GFSI) 2019 indican que más del 10% de su población está desnutrida

Los niños son los más vulnerables. Al no recibir los alimentos necesarios en la cantidad adecuada, pueden presentar fatiga, desinterés y cansancio, lo que repercute directamente en el rendimiento escolar, en el crecimiento y el peso. Los bebés de madres subalimentadas pueden tener bajo peso y eso afecta su desarrollo y les hace susceptibles a sufrir otras enfermedades, les obliga a sobrevivir en lugar de vivir o les amenaza con la muerte.

En los adultos, la inseguridad alimentaria hace crecer el sentimiento de inferioridad y eso, aunado a la preocupación de tener suficiente comida, puede causar estrés, traumas y depresiones que alteran la salud y el bienestar. Además, el tener que hacer cambios en la dieta para que los alimentos duren un poco más aumenta entre 10% y 37% sus probabilidades de morir prematuramente, según una investigación del Canadian Medical Association Journal (CMAJ).

Hay mucho por hacer

Promover la economía campesina, la formación de cooperativas, asociaciones de productores y la producción para el autoconsumo, así como la agricultura urbana son algunas de las soluciones que se han planteado para luchar contra el hambre. Para ello es necesario capacitar a la población para que puedan procesar ellos mismos sus alimentos e incluso encontrar en ellos otras fuentes de ingresos que les ayuden a mejorar sus condiciones de vida.

Otras propuestas para responder a la seguridad alimentaria hablan de la creación de bancos de semillas, bancos de alimentos, comedores públicos; y de programas que faciliten el acceso a bonos, subsidios y créditos para que los productores puedan acceder a insumos de calidad.

Sin embargo, tales medidas de asistencia alimentaria son insuficientes si no se aborda el problema desde la raíz. La realidad, con esos números aterradores que nos muestran los informes año tras año, expone la necesidad de trabajar en la erradicación de la pobreza y el desempleo, hacerlo ayudaría a mejorar la disponibilidad de alimentos y facilitaría el acceso a ellos.

No obstante, el problema de la inseguridad alimentaria si bien requiere de políticas de Estado basadas en la equidad y la justicia social para erradicarse, también necesita de acciones individuales que en suma resulten un castigo a las prácticas comerciales que incentivan el hambre. Es preciso convertirnos en consumidores responsables y conscientes. Para saber qué tipo de consumidor eres, haz click aquí.

Es tiempo de tomar decisiones de compra que mejoren las condiciones del campo y hagan posible que la cantidad de alimentos producidos sea suficiente para la población mundial.

John F. Kennedy inseguridad alimentaria

“Por primera vez sabemos cómo superar el problema del hambre, y no superarlo sería una vergüenza para esta generación (...) Hay que movilizar el talento, la voluntad y el interés (…) y requiere la atención prioritaria de todos esta década”.

John F. Kennedy ExPresidente de Estados Unidos - Congreso Mundial de la Alimentación 1963

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