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Cohousing ecológico, otra manera de convivir

Ante el desafío de la crisis climática, urge un cambio radical de paradigma. Necesitamos modificar nuestros estilos de vivir y de convivir. Necesitamos regenerar nuestra relación con el planeta y la forma en la que habitamos en él. El cohousing ecológico es una manera de hacerlo posible.

el cohousing ecológico es otra manera de convivir

El planeta es nuestro mayor bien común. Somos todos residentes de una gran casa, cuyo uso y disfrute es colectivo. No pertenece a una sola persona o a un único grupo. Todos vivimos, producimos y consumimos a partir de él. Es quien nos aporta todo lo que necesitamos para subsistir física, económica y culturalmente.

No obstante, el contexto actual nos muestra que nuestro planeta se cae a pedazos y la culpa recae sobre la humanidad. Una mala gestión de recursos y la falta de consciencia y colaboración están acabando con nuestro hogar. Basta con mirar la impresionante cantidad de edificaciones de hormigón armado que se levantan día a día en todo el mundo, con el pretexto de abastecer la demanda poblacional y de presumir el crecimiento económico, mientras arrebata la esperanza del futuro, con destrucción, escasez, egoísmo y profundas desigualdades.

Entonces, ¿por qué no asegurarnos la perdurabilidad de nuestra casa común si dependemos de ella?¿Por qué no apuntar a una mejor forma de cohabitar, una donde sea prioridad el manejo y cuidado responsable, colectivo, democrático y sostenible de los recursos finitos que nos proveen de alimento, vestido, sustento y resguardo?

Aunque parece difícil, es posible lograrlo. Se puede empezar con lo micro hasta llevarlo a lo macro. El cohousing ecológico puede ser un buen inicio.

¿Qué es el cohousing?

El cohousing o covivienda se refiere a una modalidad de convivencia colaborativa. Nació aproximadamente en los años 70, en Dinamarca y se ha ido extendiendo por Europa y Norteamérica, como respuesta a una necesidad humana universal: pertenecer a un grupo o comunidad.

En principio, las coviviendas se crearon para que las personas de avanzada edad no estuvieran solas y disfrutaran de un envejecimiento activo en un entorno amigable, es lo que se conoce como cohousing senior. Pero, con el paso del tiempo, comenzaron a construirse con diversos objetivos intergeneracionales o de tipo familiar, entre ellos, la crianza compartida, la integración e inclusión social, la recuperación de la vecindad, la solución a la despoblación y la vida en la naturaleza.

Es por ello, que han surgido viviendas colaborativas para mujeres, para la comunidad LGTBI, y otras, como respuesta a los diferentes problemas de los elevados costos del suelo y la falta de atención a personas con discapacidades o enfermedades crónicas, o el hacinamiento y contaminación, como las ecoaldeas.

Lo cierto es que independientemente del fin para el que sean creadas, las comunidades cohousing comparten ciertas características:

  1. Son conformadas por personas que comparten intereses, objetivos y valores. Así que se forman de manera intencional, con una firme convicción y compromiso.
  2. Todos los integrantes promueven, co-diseñan y co-gobiernan el modelo de convivencia bajo el cual quieren estar e interactuar con sus vecinos. La participación de todos los integrantes y la metodología que emplean para crear y mantener el entorno físico y social elegido es lo que determina el éxito de la comunidad.
  3. Por lo general, se establecen en conjuntos residenciales formados por viviendas de uso privado y zonas comunitarias compartidas (cocinas, comedores, bibliotecas, salas de juegos o áreas verdes) diseñadas por los mismos propietarios, las cuales actúan como una extensión de la vivienda y fomentan el encuentro de los miembros.
  4. Promueven la autogestión, la independencia económica y el ahorro.
  5. Respetan la autonomía personal.
  6. Defienden el derecho a la participación, la seguridad y la atención socio-sanitaria.
El cohousing apuesta por la vida en comunidad,
El cohousing apuesta por la vida en comunidad, compartiendo espacios, necesidades, gastos y aficiones.

El cohousing ecológico como transformación social necesaria

Si dejamos a un lado las motivaciones personales del cohousing, podemos entender que esta manera de vivir y convivir plantea formas de construir con criterios de sostenibilidad ambiental, social y cultural. Por lo que podemos llamarlo también, cohousing ecológico. Claro, siempre y cuando atienda los siguientes aspectos:

  • Mínimo impacto

Las viviendas colaborativas deben ser edificadas y mantenidas con métodos y materiales de bajo impacto ambiental, no solo para la satisfacción de las necesidades personales de los miembros, sino para atender las del planeta. Es válida la integración de huertos y jardines, la instalación de energías renovables para el autoconsumo. También, la sustitución del cemento, un material responsable del 8% de las emisiones globales de CO2, por madera, bambú o paja. Además de la creación de sistemas propios de producción de alimentos,  el reaprovechamiento de recursos y la movilización responsable y amigable con el medioambiente (a pie, en bicicleta o transporte público).

  • Autogestión

La responsabilidad del cuidado del entorno físico y social recae en todos los integrantes de la comunidad cohousing. Aunque pueden contratarlas, no dependen de instituciones u organismos públicos o privados para ello, sino de la integración de saberes,  conocimientos, habilidades y experiencias.

  • Consumo responsable

El cohousing ecológico genera nuevos ecosistemas económicos que promueven el consumo de proximidad y la economía social, colaborativa, circular y del bien común.

  • Democracia y cohesión social

El cohousing se sustenta en procesos participativos que armonicen la convivencia y fortalezcan los vínculos comunitarios. En su variante ecológica deja a un lado el modelo social individualista y competitivo y promueve uno respetuoso, dinámico, equitativo, justo y solidario. La  generosidad, la diversidad y la reciprocidad son clave para la resolución de conflictos y el cuidado de los bienes y recursos comunes.

  • Desmercantilización de la vivienda

Por años, el modelo especulativo del mercado inmobiliario ha mermado el derecho a la vivienda. Las burbujas de ladrillo han demandado cada vez más esfuerzos económicos para el pago de alquileres o hipotecas y han conducido a desalojos inaceptables. Con el cohousing, se protege tal derecho al sacar la vivienda de ese círculo vicioso.

Aquí, una cooperativa o entidad sin ánimos de lucro facilita el acceso a viviendas asequibles dignas, incluso en zonas rurales como forma de recuperar pueblos e inmuebles en desuso. No venden las propiedades sino que cobran una cuota por el derecho a usar la comunidad, un derecho indefinido en el tiempo y heredable (usufructo vitalicio). Entonces, no se dedica a abolir del todo la propiedad privada sino que le da otro sentido y confiere un valor superlativo a las labores comunitarias y al compromiso con el espacio común.

Además, con el cohousing ecológico, se evita la compra y ocupación de cada vez más suelo y por ende, el impacto sobre el paisaje, la pérdida de terreno fértil y la inseguridad alimentaria.

mezcla la privacidad con la comunalidad
Todos las ideas individuales sirven de aporte para el bien colectivo.

El cohousing ecológico requiere más que aprender a convivir en comunidad. Es aprender a convivir con un medioambiente dador de todo cuanto necesitamos. Pero, esto implica un ejercicio de resiliencia colectiva, un nado en contracorriente a la lógica del mercado tradicional para introducir un modelo social y ecológico en la oferta de viviendas, afrontar la crisis actual provocada por la sobreexplotación y el agotamiento de los recursos y tratar de darle un revés al complejo escenario en el que estamos.

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