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Los flamencos están en peligro por la extracción del litio

Gracias a su capacidad de almacenamiento energético, el llamado “oro blanco” ha ganado protagonismo en la fabricación de baterías para dispositivos electrónicos y vehículos eléctricos. Esto, aunque ha significado importantes avances tecnológicos y beneficios económicos, ha ocasionado la destrucción de grandes ecosistemas e impactado en el desarrollo de diferentes especies. Lo que en los últimos años se nos ha presentado como una supuesta alternativa verde ha puesto en riesgo la existencia de un ave emblemática. Los flamencos están en peligro por la extracción del litio.

Los flamencos están en peligro por la extracción del litio

El litio, el metal alcalino más liviano del planeta, se ha convertido en un cómplice de la transición energética para reducir el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, la actividad extractiva que permite su uso con distintas finalidades, está causando graves daños.

Con la extracción y explotación del litio se succionan millones de litros de agua para rellenar pozas de evaporación, en las cuales se agregan diversos compuestos químicos que desprenden cloruro de sodio y de potasio, de los que finalmente se obtiene el ansiado carbonato o cloruro de litio. Esto, según el informe “Patrones espacio-temporales de minería de litio y degradación ambiental en el salar de Atacama”, se traduce en la “disminución de vegetación, aumento de las temperaturas diurnas, disminución de la tendencia de la humedad del suelo y creciente condición de sequía en áreas de reserva nacional”. Todo esto, indiscutiblemente, incide de manera directa en la vida de aquellas especies únicas que dependen de estos recursos hídricos, en especial los flamencos.

¿Cuáles especies de flamencos están en peligro por la extracción del litio?

La minería de litio acaba con todo a su paso. No solo arrasa con el paisaje de los salares sino que incentiva la reducción de la cantidad de agua subterránea y la contaminación del agua dulce y por ende, afecta a la flora y fauna endémicas. Entre los animales  más perjudicados figuran los flamencos, cuya alimentación depende estrictamente de las algas silíceas, diatomeas bentónicas y pequeños invertebrados acuáticos que se encuentran en el fondo de estos lagos.

En el llamado “triángulo del litio”, conformado por Bolivia, Chile y Argentina, la actividad minera ha transformado radicalmente el hábitat de tres especies de estas majestuosas aves: el flamenco andino (Phoenicoparrus andinus), el flamenco de James (Phoenicaparrus Jamesi), y el flamenco chileno (Phoenicopterus chilensis). Allí, donde el paisaje es cada vez más seco, estos animalitos rosa que invierten su cabeza en busca de alimento y de barro, piedras y palos para armar sus nidos, ya no logran conseguir aquello que les permite su proceso evolutivo.

En la zona que antes habitaban tranquilamente, ahora se han topado con un enemigo que no tiene garras ni pico: el hombre, quien a través de la extracción del litio, les ha obligado a dejar su hábitat natural y desplazarse hacia otras áreas en las que posiblemente tampoco encuentran aire puro, agua limpia y alimentos, condiciones que aseguran su anidación, reproducción y desarrollo. Gracias a eso, y las consecuencias del calentamiento global en los humedales, cientos de ejemplares han muerto, razón por la que hoy esta especie figura como “vulnerable” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por su siglas en inglés).

Y lo más grave es que la ausencia de aquellas grandes colonias de flamencos que tanto admiraban los pobladores cercanos a los salares, han sido sustituidas por decenas de camiones y maquinarias que hacen ruido, levantan polvo y secan el agua.

Los flamencos viven en lugares con abundancia de agua y barro

Pese a la evidente realidad, Albermale, Sociedad Química Minera de Chile (SQM) y Rockwood, firmas mineras desplegadas en Chile, insisten en afirmar que mantienen un monitoreo satelital de estas aves y del nivel hídrico para evitar que sus operaciones afecten la vegetación, las lagunas y las poblaciones de flamencos. No obstante, conforme pasa el tiempo y crecen las concesiones mineras, aumentan las demandas por parte de agrupaciones ecologistas que rechazan las afectaciones que estas empresas causan en el agua y por ende, en los microorganismos que pueden servir de alimento de los flamencos.

A menos flamencos, menos alimentos

La intempestiva llegada de los vehículos eléctricos, teléfonos inteligentes y dispositivos más “eficientes” no solo tiene como víctimas a los flamencos que viven en las mismas aguas extraídas por las empresas que tienen concesiones en los salares. Las comunidades que hacen vida en las cercanías de estas zonas también lo son. La escasez hídrica incentivada por la actividad extractiva, aunada a la ausencia de flamencos, amenaza su subsistencia y su cultura.

Ya no solo se le es más cuesta arriba cultivar pues el suelo está perdiendo agua y nutrientes, sino que tienen que afrontar la consecuencia de la pérdida de los bonitos flamencos: la escasez de los huevos de estas aves que por años les han servido de alimento.

Además, con la reducción de las poblaciones de flamencos, las comunidades indígenas  sienten amenazadas sus tradiciones y su cultura ancestral, en la que se considera a tales animalitos como un elemento clave para la rogativa por el porvenir, por la producción y la cosecha.

Valga agregar también que la desaparición de estas aves llamativas y elegantes afecta negativamente el turismo, una de las pocas fuentes de ingresos de las poblaciones locales.

El litio es otro ejemplo de una supuesta solución verde

El boom del litio, que  se presenta como una solución al cambio climático, es en realidad una terrible amenaza medioambiental.

La sobreexplotación del agua y los conflictos socio-económicos, causa y efecto de la megaminería de litio, perturban el delicado equilibrio evolutivo de las generaciones presentes y futuras.

Por desgracia, esto poco le importa a una industria que recibe millones y millones de dólares por cada contrato de explotación en los salares. Por lo menos, por ahora. Otro gallo cantará cuando la sequía le impida hacer negocios. Tampoco parece ser tan relevante para los gobiernos, que si bien llaman a abandonar los combustibles fósiles para frenar el cambio climático, firman un cheque en blanco para extraer recursos a costa de la biodiversidad.

El calentamiento global afecta la reproducción de los flamencos

Entonces, queda claro que no solo los flamencos están en peligro por la extracción de litio. La cultura viva y la soberanía alimentaria también corren un inmenso riesgo. Por tanto, es necesario que se realicen investigaciones más a fondo sobre la salud de los ecosistemas, se fortalezcan los controles de conservación de la biodiversidad y se exijan métodos de producción sostenibles. El mundo no puede permitirse la escasez de recursos esenciales ni mucho menos de animales que facilitan el equilibrio ecológico del planeta.

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