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Las olas de calor marinas cambian el ADN de los peces

Los efectos del cambio climático, que cada vez se tornan más intensos, frecuentes y duraderos, tienen serias repercusiones en la fauna marina. No solo afectan su distribución sino que también vulneran su fisiología y su genética. Así lo confirma un nuevo trabajo científico que demuestra que las olas de calor marinas cambian el ADN de los peces. ¿Cómo es esto posible? Continúa leyendo y descúbrelo.

Las olas de calor marinas cambian el ADN de los peces

El calentamiento del océano es un grave problema para los peces

Los aumentos repentinos de las temperaturas del agua, producto del cambio climático, tienen consecuencias negativas para los ecosistemas marinos. Provocan el blanqueamiento de los arrecifes de coral, la muerte de aves marinas y la migración de miles de peces, ballenas y tortugas en busca de aguas más frías y adecuadas a sus necesidades de desarrollo y reproducción. Pero, este no es el único problema al que se enfrentan las especies marinas. Estos topes de temperatura, que ahora duran más tiempo y son más extremos, son capaces de penetrar en su información genética.

De acuerdo con un estudio realizado por el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona (ICM-CSIC), en colaboración con el Instituto de Investigaciones Pesqueras de Qingdao, en China, las olas de calor marinas pueden provocar cambios moleculares permanentes en los peces.

Los científicos llegaron a tal conclusión luego de hacer simulaciones de las olas de calor marinas en seis tanques donde se encontraban lubinas (Dicentrarchus labrax) acabadas de nacer. Aumentaron la temperatura del agua hasta 3,6°C durante los dos primeros meses de vida de los peces y luego la normalizaron. Gracias a ello, pudieron notar que pese la regulación de la temperatura, las lubinas experimentaron cambios en diversos tejidos de distinto origen embrionario que persistían luego de tres años.

“Esto indica que la afectación tuvo lugar de forma generalizada durante el desarrollo temprano de los peces, lo que implica que los cambios pueden ser permanentes.”

Francesc Piferrer, investigador del ICM-CSIC

El trabajo del ICM-CSIC, que ha sido publicado en la revista ‘Molecular Ecology’, detalla que pese a conservar un aspecto externo normal, el cerebro, el músculo, los testículos y el hígado de las lubinas mostraron cambios moleculares debidos al aumento de la temperatura del agua pues sufrieron una serie de alteraciones en los niveles de metilación del ADN.

 “Seis genes se expresaron diferencialmente y contenían DMR – regiones metiladas diferencialmente – tres años después de la exposición a un aumento de temperatura, lo que indica consecuencias fenotípicas directas y representa cambios persistentes. Curiosamente, nueve genes contenían DMR alrededor de las mismas regiones genómicas a través de los tejidos, por lo que consistían en huellas comunes de la temperatura de desarrollo en loci ambientalmente sensibles.”

Tal modificación en la información genética se traduce posteriormente en afectaciones en su respuesta inmune, su capacidad de reaccionar ante los estímulos externos y su metabolismo.

el cambio climático obliga a los peces a huir de su hábitat natural
El cambio climático obliga a los peces a huir de su hábitat natural.

Se trata de marcas epigenéticas permanentes y hereditarias

Según los autores, “durante las etapas sensibles del desarrollo temprano de los peces, las consecuencias pueden ser duraderas y estar mediadas por mecanismos epigenéticos”.

“Todo depende de en qué momento durante la vida de un pez ocurre la ola de calor; si ocurre durante las primeras etapas del desarrollo puede dejar marcas permanentes como observamos en las lubinas y que se podrían transmitir a la descendencia.” 

Dafni Anastasiadi, autora el estudio
los embriones de peces son más vulnerables a los efectos del cambio climático
Los peces son más vulnerables al calentamiento de las aguas cuando están desovando o son embriones.

El trabajo del ICM-CSIC indica que tales marcas, inducidas por cambios ambientales, son epigenéticas, es decir, están por encima de la secuencia de ADN de las lubinas, y al ser comunes en todos los tejidos es posible hablar de epialelos metaestables, “los primeros descritos en peces”, un dato que según refieren los investigadores se podría usar en programas de vigilancia de los impactos del calentamiento global en la vida marina, pues permiten reconstruir la historia de vida de los ejemplares”.

“Puesto que los mecanismos epigenéticos están presentes en todos los animales, esto podría servir para monitorizar no sólo a una especie como la lubina, sino también a otras, sean peces o no, que respondan a las perturbaciones del medio.”

Francesc Piferrer

Si no intervenimos para limitar el cambio climático, nos arriesgaremos a ver cómo las olas de calor marinas cambian el ADN de los peces y no solo eso, sino a ver cómo su ciclo de vida, al igual que el de muchas otras especies que dependen de ellos, se acorta. El aumento de la temperatura global del océano, al igual que la sobrepesca y la contaminación marina puede significar la extinción de estos animales vertebrados acuáticos de especial relevancia en la cadena alimenticia, y poner en riesgo incluso, la existencia del ser humano.

“Sin reproducción y sin descendencia, no tenemos peces, no hay pesca ni pescados en nuestros platos.”

Malin Pinsky, ecologista de la Universidad de Rutgers.
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