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El cultivo de algodón no es suave ni sutil

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Es la fibra natural más utilizada en el mundo pero no la más sostenible. El cultivo de algodón no sostenible es responsable de una tremenda degradación ambiental en el mundo, pero con especial énfasis en países pobres o de economías emergentes. En este artículo te hablaremos sobre el impacto ambiental del algodón.

impacto ambiental del algodón

Desde el siglo XIX, el algodón es ampliamente utilizado en la industria textil para la elaboración de infinidad de prendas, gracias a sus bondades estéticas y versatilidad. Sin embargo, es bien conocido por todos los actores que participan en el proceso de producción, transformación, confección y distribución, que el tratamiento de esta fibra natural para hacer una bella camisa o un cómodo pantalón vaquero lleva aparejado una alta carga de contaminación perjudicial para el ambiente y, por ende, para la sociedad. Saben que sobran las razones para decirle NO al algodón convencional, pero desafortunadamente se niegan a soltar los beneficios económicos que este aún les genera.

Impacto ambiental del cultivo de algodón

  • Ocupa tierras agrícolas y afecta la seguridad alimentaria

El cultivo de algodón ocupa un pequeño porcentaje de la superficie cultivable mundial, pero mayoritariamente se establece en zonas rurales de países empobrecidos, y en algunos de los más industrializados. Entonces, son ellos los principales receptores de los efectos nocivos derivados de las plantaciones de algodón y las principales víctimas de la desertificación.

India, Pakistán, China y Estados Unidos destinan más del 50% de su superficie agraria al cultivo del algodón.

Por otra parte, hay que mencionar que al monocultivo de algodón se le acusa de promover el uso de semillas genéticamente modificadas para hacerlo más resistente a las plagas, a sabiendas de que con ello lo que se ha logrado es la generación de plagas secundarias y por tanto, el aumento del uso de plaguicidas con las consecuentes y graves implicaciones en la salud humana. ¿Por qué? Porque de las fibras del algodón transgénico también se obtiene aceite que se suele emplear para la producción de alimentos, aperitivos y salsas, por lo que sobra decir que terminan en nuestras mesas y organismos.

algodón transgénico
  • Es un cultivo sediento

Las necesidades hídricas del algodón convencional son espeluznantes. En su cultivo el riego es esencial, pues en ciertas etapas, el algodón no resiste a la falta de agua. Esto hace que la industria recurra a las principales fuentes de agua para abastecer las plantaciones. El problema no es solo que la usa para la irrigación de los campos de algodón, sino que además la devuelve luego cargada de abono y residuos tóxicos, provocando una dramática situación: escasez de agua dulce para usos básicos y afectaciones en los ciclos naturales de la vida vegetal y animal.

¿Sabías que fabricar una chaqueta de 200 gramos de algodón puede demandar alrededor de 2.900 litros de agua (1.230 de riego, 1.100 de lluvia y 600 contaminados), y unos pantalones más de 11.000? Si este dato no te impresiona seguro que al compararlo sí: una persona consume en promedio 1.200 litros de agua al año.
  • Consume mucha energía y combustible

No se puede pasar por alto el empleo de una gran cantidad de energía para llevar el algodón del campo al armario.

Durante los procesos de fabricación y obtención de fibras, hilado, tejido, tintado, acabado y confección de las prendas de algodón interviene una gran cantidad de maquinaria moderna que evidentemente funciona con electricidad procedente de combustibles fósiles. Con ellos, además, se pone en marcha toda la cadena de comercialización y distribución, desde los mercados hasta el consumidor final, quien durante el uso de la prenda, usa más energía para lavar, secarla y plancharla.

Entonces, no solo hablamos de un mayor consumo de energía sino también de materias primas.

La producción de algodón orgánico requiere 70% menos agua y 60% menos energía.
  • Usa químicos en exceso

Abonos nitrogenados, herbicidas, fungicidas, insecticidas, desinfectantes, fitoreguladores, defoliantes, blanqueadores, colorantes y hasta metales pesados forman parte del cóctel de sustancias químicas nocivas que se emplean tanto en el cultivo de algodón como en la fabricación de prendas. Muchas de ellas tienen un elevado nivel de toxicidad por lo que han sido abiertamente señaladas como dañinas para el entorno y la salud humana.

Según la Agencia de Protección Medioambiental de EE.UU. (EPA) el acefato, dicloropropeno, diuron, fluometuron, pendimentalin, tribufos y trifuralin, figuran entre los insecticidas más utilizados en el cultivo de algodón, y son considerados como “posibles”, “probables” o “conocidos” carcinógenos.

Estos químicos:

  • Menoscaban la fertilidad de la tierra y contaminan las fuentes de aguas subterráneas y superficiales. Provocan la eutrofización de ríos y lagos, y en consecuencia, impiden el correcto desarrollo de la vida acuática y hacen del agua un líquido no apto para el consumo humano.
  • Contribuyen también a la emisión de potentes gases de efecto invernadero, como el óxido nitroso (N2O), que destruyen la capa de ozono y estimulan el cambio climático.
  • Además, gracias a la combinación del algodón con otros tejidos sintéticos como el acrílico y el poliéster, hacen que con el lavado de la prenda se libere una ingente cantidad de microfibras que terminan en los ríos y mares, ecosistemas de por sí ya sensibles a otros serios problemas ocasionados por el hombre.
  • Tienden a persistir en el medio ambiente y causar afectaciones al sistema inmunológico y reproductivo de animales y humanos. Pero también son capaces de causar irritaciones en la piel de quien cultiva el algodón y finalmente de quien lo lleva en una prenda.
sustancias químicas del algodón

Por desgracia, en la mayoría de los casos, sobre todo en los países en desarrollo las medidas de supervisión y vigilancia para proteger los terrenos cultivables y a los agricultores son escasas o, peor aún, nulas.

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  • Propicia la explotación laboral

La industria algodonera convencional está ligada a una serie de violaciones de derechos humanos que acentúan la desigualdad y la pobreza: trabajo infantil, insalubridad, exposición obligada y permanente a tóxicos peligrosos, largas jornadas de trabajo y bajos salarios.

prendas de algodon
El algodón está presente en al menos 40% de los tejidos de las prendas fabricadas cada año a nivel mundial

La necesidad de cultivar alimentos en vez de fibra, está haciendo que el cultivo de algodón convencional comience a experimentar un declive y ante ello la industria algodonera ha respondido con un aumento de precios en toda la escala de producción y consumo. El lado positivo de esto es que se está abriendo una ventana para la adopción de métodos de cultivo, más restrictivos, de fibras naturales respetuosas con el medio ambiente.

Así ha resurgido el cultivo de algodón orgánico y reciclado, y de otras fibras naturales, con la idea de no degradar los suelos ni poner en peligro la supervivencia y la salud de las comunidades. La producción responsable y sostenible del algodón ya es una realidad, que aunque camina despacio promete ganar fuerza.

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