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Contaminación Microplásticos

El plástico ha llegado al Ártico… Y los microplásticos, también

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Están en todos lados: mares, ríos, océanos, organismos vivos… y ahora en el hielo. El polietileno de las bolsas, las microesferas que se emplean en la elaboración de cremas y protectores solares, y cientos de residuos de plástico han llegado al Ártico.

plásticos en el Ártico
Los microplásticos penetran en el Ártico

Recientemente, un grupo de científicos del Centro de Investigaciones Polares y Marítimas, procedentes de Alemania y Suiza, tomó algunas muestras de nieve en distintas zonas alemanas: en Baviera, el litoral norte y los Alpes suizos. Las pruebas demostraron que pequeñas partículas de plástico han llegado al Ártico, posiblemente transportadas a través de la atmósfera, y caen a la tierra cuando nieva.

Los análisis confirmaron la presencia de estas microesferas, de menos de 5 milímetros, en los siguientes niveles:

  • 154.000 fragmentos por litro en Baviera.
  • 14.400 porciones por litro en el Ártico.

Pero este no es el único estudio que ha alertado sobre la contaminación de los plásticos en los lugares que parecían invulnerables a esta amenaza.

Contaminación de polo a polo

  • Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), en los océanos flotan unos 5 billones de pedazos de plástico. En el 2014 albergaban entre 10.000 y 35.000 toneladas, una cifra que despertó preocupación en diversos grupos ambientalistas.

  • Jacob Strock, un investigador de la Universidad de Rhode Island, en Estados Unidos, emprendió la expedición “Proyecto del Pasaje del Noroeste” para estudiar el impacto del cambio climático en el Ártico, donde el hielo marino se ha visto seriamente comprometido. La ocasión sirvió para evaluar la presencia de resinas sintéticas en el lugar. En 18 días se extrajeron núcleos de hielo de hasta dos metros de largo de cuatro ubicaciones diferentes. El estudio detectó que pequeños pedazos de plástico han perforado el hielo, particularmente en Lancaster Sound, un tramo de agua aislado que pensaban podría no estar tan expuesto a tales niveles de contaminación. En las muestras había principalmente microplásticos: perlas y filamentos de polímeros industriales con diversas formas y un tamaño menor a los 5 milímetros.
microplásticos en el Ártico
Impacto del cambio climático en el Ártico
  • En el 2017, un estudio de la Universidad de Cádiz, en España, estimó que 63% del océano Ártico libre de hielo estaba levemente contaminado con residuos plásticos de todo tipo. Probó que flotaban en el océano entre 100 y 1.200 toneladas de partículas plásticas, en su mayoría artículos manufacturados hechos de polietileno y polipropileno. La investigación, además, reveló que el 95% de estos desechos terminaban en aguas superficiales, banquisas y posiblemente en el suelo marítimo del mar de Groenlandia o en el de Barents, al norte de Escandinavia, considerados por los expertos como “callejones sin salida” para las sustancias químicas artificiales. Esto, según la investigación, responde a que el deshielo del Ártico (producto del calentamiento global) ha facilitado la navegación y la actividad humana en esta zona tan aislada. Un trabajo posterior alertó que la mayor parte del plástico no encuentra su destino final en las superficies, sino que días, semanas, meses o años después va a parar al fondo del mar.
contaminación en el Ártico
Toneladas de plástico flotan en el océano
  • Greenpeace también había advertido sobre la llegada del plástico a zonas remotas del planeta. En 2018, los científicos de esta organización recogieron muestras de hielo, nieve y agua en la Antártida. El análisis confirmó la contaminación por materiales sintéticos y desechos químicos en la región. Y una investigación de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido, lo revalidó al encontrar bloques de poliestireno en muestras de témpanos de hielo tomadas en mar abierto cercano al Polo Norte.

La ruta del plástico hacia el extremo norte

Los desperdicios viajan desde el Atlántico hasta el Ártico en las aguas cálidas que van de un punto a otro, debido al fenómeno de la circulación termohalina. Esta es una “corriente que redistribuye el calor de los trópicos a latitudes más elevadas”, explica Andrés Cózar, uno de los autores del estudio de la Universidad de Cádiz al que nos referimos en el apartado anterior.

Ahora bien, al llegar al Ártico, el agua más fría cae en las profundidades del mar y gran parte del plástico queda momentáneamente en la superficie. Las aguas dulces y más densas presentes en Groenlandia y Barents también lo retienen, formando una gran masa residual plástica en esa área.

La acumulación de plástico en el Ártico es preocupante

Estos minúsculos trozos plásticos hallados ahora en zonas polares suponen una amenaza para la vida marina, incluso en las aguas más remotas del planeta.

Cualquier organismo puede ingerirlos. Algunos pueden morir por asfixia, otros por inanición; pues el plástico puede obstruir sus sistemas digestivos, y los que tienen más suerte quedan atrapados en él.

En el océano Pacífico, por ejemplo, se han encontrado evidencias de acumulación de resinas químicas en lobos marinos antárticos, muchos alimentados con pescado contaminado.

Los microplásticos pueden permanecer en el cuerpo de los animales y pasar fácilmente a la cadena alimentaria. Esto, sin dudas, pone en riesgo la vida de otros seres, desde el zooplancton hasta los depredadores como los osos polares, sin dejar de lado a los humanos.

los plásticos llegan al Ártico
Lobos marinos antárticos ingieren pescado contaminado por microplástico

Aunque la contaminación plástica en estas latitudes polares representa alrededor del 3% del total detectado en mares y océanos del mundo, no significa que no haya que preocuparse. ¡Todo lo contrario! El hecho de que haya llegado al Ártico es una señal de alarma pues nos indica que en el momento menos pensado la cifra puede ascender y las consecuencias pueden ser irreparables

Nosotros, los seres humanos, somos los grandes responsables de que los océanos de todo el mundo estén atiborrados de plástico.

Recuerda: todo lo que desechas no termina su ciclo allí en el lugar en el que lo tiras. El agua y el viento lo pueden hacer llegar hasta lugares recónditos e ir destruyendo espacios y especies a su paso.

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