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Fukushima, el epicentro de un desastre nuclear

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En el año 2011, en Japón, se registró el segundo mayor accidente nuclear de la historia. ¿Cómo se produjo? ¿Cuáles han sido las consecuencias? Las respuestas a estas y otras interrogantes sobre lo que sucedió en el accidente nuclear de Fukushima, las encontrarás en este artículo.

Desastre nuclear en Fukushima 11 de marzo de 2011
En Japón, se registró el segundo mayor accidente nuclear de la historia

El 11 de marzo del 2011 marcó un antes y un después en la historia de Fukushima. Un terremoto de magnitud 9 en la escala de Richter fue el detonante de un tsunami que embistió a la costa noreste de Japón. Olas de hasta 15 metros de altura devastaron cuatro provincias y arrasaron con la Estación de Energía Nuclear de Fukushima Daiichi.

La red eléctrica de suministro interno dejó de funcionar. Se paralizaron los sistemas de refrigeración de los reactores y de los generadores de emergencia. Algunos sufrieron fusiones parciales. Inmediatamente comenzaron las fugas radiactivas y las explosiones e incendios producidos por el hidrógeno liberado.

Los efectos de la catástrofe no se hicieron esperar

Se ordenó la evacuación de emergencia de unas 140.000 personas y la creación de una zona de exclusión en un radio de veinte kilómetros. Luego se extendió hasta 40 kilómetros. Muchas de ellas han no han podido regresar a sus casas y llevan a cuestas el peso de las consecuencias psicológicas, económicas y sociales que eso conlleva.

Millones de toneladas de agua quedaron contaminadas con desechos radiactivos y cientos de hectáreas inutilizables para el cultivo en los campos en los que se producían frutas, verduras y vegetales.

Accidente nuclear de Fukushima 11 de marzo de 2011
La exposición radioactiva puede que tenga consecuencias a largo plazo, entre ellas, el desarrollo de células cancerígenas

Además, la liberación de altos niveles de sustancias radiactivas, aunque no provocó muertes, sí obligó a decenas de personas a recibir asistencia médica. Sobre este punto, algunos investigadores han asegurado que tal exposición radioactiva aunque hasta ahora no ha generado mayores riesgos en la salud, puede que sí tenga consecuencias a largo plazo, entre ellas, el desarrollo de células cancerígenas, problemas de fertilidad, abortos involuntarios y daños cerebrales en el feto, entre otras.

Las quemaduras, hematomas e inflamación en algunas partes del cuerpo por la radiación y la pérdida de cabello también se reportan dentro de las consecuencias que han sufrido las víctimas.

Otra de las medidas adoptadas para la salvaguarda de la población fue la imposición de restricciones al consumo de alimentos y agua potable, pues algunos radionucleidos como el yodo 131, el cesio 134 y el cesio 137 podían estar presentes.

Efectos del desastre nuclear en Fukushima
El desastre obligó a la evacuación de cientos de personas. Muchas se vieron afectadas por las radiaciones

Motivos más que suficientes para ser considerado como el segundo accidente nuclear más grave de la historia después del ocurrido en Rusia, el de la central nuclear de Chernobyl en al año 1986.

Según los parámetros de la INES (Escala Internacional de Eventos Nucleares), el accidente nuclear de Fukushima alcanzó el nivel 4 en su inicio, pero conforme fueron pasando los días y comenzaron a hacerse más evidentes sus efectos, llegó al nivel 7; el más alto posible. El mismo que obtuvo el accidente de Chernóbil, pese a que algunos expertos aseguran que la gravedad fue y es mucho más fuerte que la del desastre nuclear de Fukushima.

Pasan los años, pero sigue vivo el temor

A ocho años del accidente nuclear parece que todavía es difícil cuantificar los daños. Sin embargo, no faltan estudios que asomen datos sobre los efectos causados por el desastre.

El desastre conmocionó a la población de tal manera que las autoridades japonesas se encargaron de que el país se despidiera de la energía nuclear que hasta entonces aportaba el 30% de la electricidad consumida en el país y que era producida por unas 40 centrales nucleares.

Desde entonces, el suceso sigue dando de qué hablar.

Un estudio del Instituto IZA, titulado “Cautela con el Principio de Precaución: la evidencia del accidente nuclear de Fukushima Daiichi”, analizó la serie de acontecimientos generados a partir del tsunami. Concluyó que el frío causó la muerte de al menos 1.280 personas en los tres años siguientes al desastre. Esto, según indica, debido a que la inactividad de la planta nuclear obligó a Fukushima a migrar al uso de centrales térmicas de carbón y gas natural y esto motivó el alza de la factura eléctrica, motivo por el cual se redujo el consumo de calefacción y las personas quedaron más expuestas a las bajas temperaturas.

Por otra parte, en el congreso Goldschmidt 2016, realizado en Yokohama (Japón) se dio a conocer que los gases radiactivos emitidos por el accidente nuclear se dispersaron hacia la costa oceánica. Según el equipo internacional de científicos que participó en la investigación sobre el impacto del accidente en los océanos, los niveles de radiación en el agua estaban disminuyendo y el riesgo para las personas era mínimo.

Ahora bien, hay datos que siguen generando preocupación.

Desde que ocurrió el accidente en Fukushima, se utilizan alrededor de 200 toneladas de agua diarias para enfriar los reactores derretidos. Agua que está contaminada y que es almacenada en tanques gigantes mientras se decide qué hacer con ella. Según ha indicado el gobierno de Japón, para el año 2022 ya no habrá dónde guardarla, de modo que se debe apurar la toma de decisiones.

El exministro de medio ambiente nipón, Yoshiaki Harada, llegó a decir en una rueda de prensa que “la única opción será drenarla en el mar y diluirla”. Una postura que, como era de esperarse, causó revuelo, en especial en los grupos ambientalistas. La industria pesquera resintió la propuesta y los países vecinos, en especial Corea del Sur, mostraron su preocupación y esperan que Japón tome una decisión sabia y prudente.

Los encargados de la planta aseguran que el tritio es un isótopo que no puede ser removido del agua contaminada por la catástrofe del 2011, por lo que esta debe permanecer almacenada. Pero un grupo de científicos coincide en que el tritio se diluye rápidamente y no representa mayor riesgo para la salud de las personas ni la de los animales. De hecho, desde el Organismo Internacional de Energía Atómica insisten en que las plantas nucleares por lo general vierten tritio a los océanos. El asunto está en asegurarse de que no haya algún otro componente radiactivo, como cesio, estroncio o antimonio, en el agua antes de ser arrojada al mar. Sin embargo, otros consideran que se debe estudiar la posibilidad de evaporarla o enterrarla.

Qué hacer con el agua contaminada de Fukushima
Qué hacer con el agua contaminada de Fukushima es un debate que despierta gran polémica

Lo cierto es que el gobierno debe seguir haciendo todo cuanto pueda por minimizar los daños ocasionados. Por lo pronto ha delineado un plan de revitalización de la zona que incluye la instalación de 21 plantas de energías renovables.

Casos como el accidente nuclear de Fukushima y el de Chernóbil deben llamar a la reflexión en cuanto al uso de la energía nuclear y los riesgos que implica para la salud del medioambiente y de los seres vivos.

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