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El cambio climático afecta al crecimiento fetal

Las manifestaciones de la crisis ecológica y social que tenemos a cuesta representan quizás el mayor desafío que tendrán que superar las generaciones futuras. Los eventos meteorológicos cada vez más extremos y con consecuencias más devastadoras están desde ya condicionando el desarrollo de los niños por nacer. El cambio climático afecta al crecimiento fetal, aumenta las posibilidades de nacimientos prematuros y compromete el futuro de los niños.

el cambio climático afecta el crecimiento fetal

Con la infancia el cambio climático es devastador. Las pruebas de ello están a la vista. Las olas de calor, los cambios en los patrones de lluvia, la contaminación del aire y el profundo deterioro de los ecosistemas colocan a los niños en una condición de extrema vulnerabilidad, ante la que poco pueden hacer.

Para ellos, esa crisis climática en la que no han tenido responsabilidad, se traduce en carencias de alimentos, de agua, de salud, de techo, de seguridad, en fin, de derechos.

Lo más grave es que el sistema económico global sigue promoviendo prácticas de producción y consumo que aceleran el calentamiento global y por supuesto, los efectos del cambio climático: más sequías, más ciclones tropicales, menos glaciares. Es decir, menos agua potable, menos recursos, más hambre.

De continuar por esta senda, la situación para los niños no mejorará. Ni siquiera se mantendrá como está. Está condenada a empeorar, inclusive para los no nacidos, en especial en las zonas rurales, las más pobres y desatendidas del mundo, donde las élites políticas y económicas buscan ejercer mayor control. Así lo confirman varios estudios sobre los efectos de las manifestaciones del cambio climático en el desarrollo del feto, y por tanto, el impacto de ellas en el embarazo y a posteriori, en la vida del niño.

Lo que le espera a los niños por nacer

Una investigación del Banco Mundial en Colombia da cuenta de que las olas de calor sostenidas aumentan las probabilidades de nacimientos prematuros, y por ende, de que los niños nazcan con menor peso.

“Las olas de calor conducen a una reducción de 0,5 puntos porcentuales en la probabilidad de nacer a término y una disminución de 0,4 puntos porcentuales en la probabilidad de recién nacidos clasificados como sanos”.

Otro estudio realizado en Estados Unidos muestra que si la mujer se expone a temperaturas extremadamente altas durante el segundo y tercer mes del embarazo, el futuro bebé llegará al mundo con entre 7 y 11 gramos menos de lo que debería.

Ahora, un informe realizado por científicos de la Universidad de Lancaster (Reino Unido) y del Instituto de Investigación Sanitaria Fiocruz (Brasil) advierte que las lluvias extremas asociadas al cambio climático también representan un riesgo para el crecimiento y desarrollo físico del niño por nacer. Tras la evaluación de 291.479 nacidos vivos durante 11 años en 43 municipios dependientes del río del Amazonas, en Brasil, los expertos constataron que la exposición de las madres a lluvias intensas restringe el crecimiento fetal, incide en la duración del embarazo y reduce el peso medio del bebé al nacer, lo que a corto, medio y largo plazo tiene efectos negativos en la salud, el desarrollo y el bienestar del infante y la familia.

“La exposición prenatal a lluvias extremadamente intensas se asocia con parto prematuro, crecimiento intrauterino restringido y menor peso medio al nacer (≤ − 183 g).”

De acuerdo con los resultados del estudio que lleva por nombre “Variabilidad de las precipitaciones y resultados adversos del nacimiento en la Amazonia”, publicado en la revista Nature Sustainability:

  • En tiempos de lluvias intensas no extremas hay 40% más de probabilidades de bajo peso al nacer.
  • En condiciones más secas que los promedios estacionales, se da una reducción de -39 gramos en el peso medio al nacer.
  • La concepción en la temporada de crecientes resulta en la disminución de 13 gramos del peso medio al nacer.

Ahora bien, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un lactante de bajo peso al nacer, es decir, que tiene menos de 2.500 gramos, puede:

  • Tener mayores probabilidades de muerte infantil.
  • Ser más propenso a desarrollar discapacidades y enfermedades no transmisibles, (como la diabetes), respiratorias o cardiovasculares.
  • Presentar dificultades cognitivas y de aprendizaje y en consecuencia, menor rendimiento en la escuela.

En consecuencia, el infante puede requerir hospitalizaciones constantes y mayores cuidados y servicios, algo que en los países subdesarrollados suele ser más difícil.

“Nuestro estudio reveló que los extremos climáticos añaden otra capa de desventajas a los bebés que ya enfrentan un mal comienzo en la vida”.

Luke Parry, del Centro de Medio Ambiente de la Universidad de Lancaster

Madres y bebés amenazados por las condiciones climáticas extremas

Según los investigadores de Reino Unido y Brasil, “la variabilidad de las precipitaciones confiere una desventaja intergeneracional, especialmente para los amazónicos socialmente marginados en lugares olvidados.

En la Amazonía brasileña, la inequidad social ha propiciado que los hijos de “madres adolescentes, amerindias y solteras” que no reciben educación formal o atención de salud prenatal u obstétrica pesen 600 gramos menos que los nacidos en hogares con condiciones más privilegiadas. Algo similar ocurre en las zonas rurales de Colombia y seguramente, en muchos otros lugares del mundo donde las políticas públicas resultan ineficaces para proteger la seguridad alimentaria, el ingreso de los hogares, la salud pública y el medioambiente.

El cambio climático golpea por todos los costados

Las fuertes precipitaciones y los episodios de extrema sequía cada vez más frecuentes y severos, sobre todo en la Amazonía brasileña y demás territorios vulnerables, perjudican la vida y sustento de las personas. Al crear un entorno cambiante:

  • Provocan la pérdida de cosechas.
  • Disminuyen los ingresos de las familias.
  • Reducen el acceso a los alimentos nutritivos y asequibles.
  • Crean escenarios propicios para la cría y proliferación de vectores y por ende, aumentan la prevalencia de enfermedades infecciosas, que se transmiten fácilmente por el agua (cólera) y la picadura de mosquitos y plagas (dengue).
  • Genera, de alguna u otra manera, estrés y ansiedad, lo que especialmente en las mujeres embarazadas puede causar problemas de salud que contribuyan al parto prematuro.
el aumento de cortisol provoca partos prematuros

La contaminación también interfiere en el crecimiento fetal

En el 2008, de cara a la celebración de los Juegos Olímpicos de Beijing, el gobierno chino puso en marcha un plan para reducir los niveles de polución. En ese entonces, efectivamente logró mejorar la calidad del aire de la ciudad por al menos 6 o 7 semanas. Gracias a eso, las mujeres que en dicho período estaban en la última etapa de su embarazo, dieron a luz a niños que pesaban 23 gramos más que los nacidos en los años de contaminación atmosférica más acentuada (2007-2009).  

Según una investigación publicada en la revista Environmental Health Perspectives, este escenario permitió comprobar que las madres que durante el embarazo estuvieron expuestas a altos niveles de contaminación atmosférica en Beijing, tuvieron hijos con menor crecimiento fetal y desarrollo de los sistemas nervioso central, cardiovascular y musculoesquelético.

La comunidad médica no ha indicado con certeza el porqué de tal inferencia. Sin embargo, especulan que la contaminación del aire puede estar causando alteraciones en la función placentaria y perturbando el proceso de entrega de nutrientes al feto y por consiguiente, impidiendo su crecimiento físico.

“Estos resultados no solo ilustran una de las muchas consecuencias importantes para la salud de la contaminación, sino también que este fenómeno puede revertirse”.

David Rich, epidemiólogo de la Universidad de Rochester (EE.UU.)
l hombre daña al planeta y amenaza la existencia de nuevas generaciones
El hombre daña al planeta y amenaza la existencia de nuevas generaciones de su propia especie.

En vista de que el cambio climático afecta el crecimiento fetal y condiciona el futuro del bebé, urge tomar acciones que permitan luchar por el futuro y la vida de las nuevas generaciones de seres humanos. Esta es una de las razones por las que movimientos como Birth Strike llaman a replantear la agenda política global y cambiar el modelo económico depredador.

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