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La Gran Muralla Verde, una esperanza africana

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El proyecto arrancó en el 2007 y tiene a once países africanos trabajando en conjunto para frenar el avance del Sahara hacia el sur. La Gran Muralla Verde se perfila como una esperanza para África, un continente muy golpeado, no solo por los conflictos armados sino también por los embates del clima, pues es allí donde las temperaturas suben más rápido.

La Gran Muralla Verde en África

La idea de crear una “barrera verde” para frenar el avance del desierto del Sahara surgió en 1952. La propuso el activista inglés Richard St. Barbe Baker. Para entonces no generó mayor interés, pero con el paso del tiempo, al ver que la degradación del terreno en la región del Sahel se iba acentuando, haciéndose cada vez más estéril y seco, la preocupación despertó. El cambio climático, el crecimiento poblacional y las prácticas agresivas de manejo de la tierra rápidamente hicieron que los recursos en África comenzaran a escasear. Las reservas de agua se agotaron, cientos de hectáreas de tierra se secaron, los desempleos aumentaron y la migración forzada se disparó.

Eso reavivó el ánimo de hacer algo para devolverle el esplendor a la región. La propuesta de construir esa gran barrera se puso sobre la mesa en la Cumbre de Yamena, en el Chad, en al año 2002, tres años después se presentó y se aprobó en la Conferencia de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados de Sahel y del Sáhara. En el 2007, con la Unión Africana liderando el proyecto denominado “La Gran Muralla Verde”, se comenzó la transformación de los paisajes degradados del oeste al este de África.

¿En qué consiste la Gran Muralla Verde?

The Great Green Wall o La Gran Muralla Verde, es un proyecto tan ambicioso como prometedor. Plantea la construcción de una gran barrera de árboles entre Senegal y Yibuti, dispuesta en 7.700 kilómetros de largo y 15 kilómetros de ancho. También contempla la construcción de un dique y de un gran sistema de riego.

En el desarrollo de la Gran Muralla Verde, en principio, participaban 11 países del continente africano: Burkina Faso, Chad, Yibuti, Eritrea, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal y Sudán. Hoy ya son más de 20. Argelia, Benín, Cabo Verde, Egipto, Etiopía, Libia, Somalia, Gambia y Túnez se han unido a esta iniciativa que busca reverdecer a la región.

Cuenta con el apoyo financiero de diversas organizaciones, entre ellas el Banco Mundial, la FAO, la Unión Europea, el Banco Africano de Desarrollo y otras entidades privadas, como la International Conservation Caucus Foundation. Entre todas, durante más de una década de trabajo, han invertido alrededor de 8.000 millones de dólares.

¿Cuál es su finalidad?

Este muro no busca dividir, sino unir.

El objetivo principalmente es frenar la desertificación ambiental causada (o más bien, intensificada) por el cambio climático, que ha devorado más de 7.600 kilómetros cuadrados de tierras. La idea es hacer que muchas de esas tierras vuelvan a ser fértiles y habitables. Para ello se ha planteado también la recuperación de técnicas de cultivo tradicionales, el establecimiento de nuevas prácticas sostenibles y la reincorporación de varias especies nativas.

Esto, evidentemente, puede ayudar a mejorar la calidad de vida de millones de africanos. Con la recuperación de las tierras perdidas gracias a la desertificación, millones de personas podrán producir de nuevo alimentos para sus familias y al mismo tiempo aumentar sus ingresos.

Algo bastante esperanzador, más aún cuando se miran estos datos:

Según la ONG Acción contra el hambre refiere que 1 de cada 6 africanos vive en estado de inseguridad alimentaria y 1 de cada 5 niños padece desnutrición aguda. De acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas, la calidad de vida de alrededor de 500 millones de africanos se verá afectada por causa del calentamiento global, en tanto que unos 60 millones se verán obligados a dejar sus hogares debido al avance del desierto del Sáhara y del Sahel, si no se logra frenar la desertificación.

refugiados climáticos
Los Refugiados Climáticos

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De modo que la Gran Muralla Verde se vislumbra como la mejor opción para proporcionar seguridad alimentaria, generar millones de empleos verdes y evitar las migraciones masivas desde África hacia Europa.

No solo eso. Con la gran extensión de árboles que se tiene prevista se espera eliminar al menos 250 millones de toneladas de CO2, regular la hidratación de los terrenos y reducir las altas temperaturas.

Por eso y más, los creadores del documental “The Great Green Wall” aseguran que el proyecto es “de acción social masiva y el símbolo de la esperanza en el resonante Sueño africano”.

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¿Qué se ha logrado hasta ahora?

Aunque el proyecto empezó en 2007, hasta la fecha solo se ha completado un 15%, una cifra que para muchos es insignificante y para otros, es motivo de orgullo y sinónimo de esperanza.

  • Senegal ha logrado plantar más de 12 millones de árboles resistentes al calor y la sequía
  • En Etiopía se han recuperado alrededor de 37 millones de hectáreas de tierras cultivables
  • La recuperación de 5 millones de hectáreas de tierra en Níger permitió producir 500.000 toneladas más de cereales cada año, para alimentar a 2,5 millones de personas
  • Burkina Faso ha logrado rehabilitar 3 millones de hectáreas de tierra
  • En Nigeria, 5 millones de hectáreas de tierras degradadas han sido recuperadas
  • En Níger, Malí y Burkina Faso se han plantado más de 2 millones de semillas de hasta 50 especies de árboles nativos en unas 2.500 hectáreas
  • Ha mejorado la actividad económica en los alrededores de lo que hasta ahora se ha levantado

Si bien los logros son palpables, la meta aun no se ha conseguido. Faltan casi diez años más para terminar el proyecto y para entonces se deben haber restaurado 100 millones de hectáreas de tierra degradada, se deben haber creado al menos 10 millones de empleos verdes.

Un proyecto que pica y se extiende

La Gran Muralla Verde es un proyecto que se ha extendido. Ahora llegará a las ciudades de África y Asia, así lo anunció Qu Dongyu, Director General de la Organización d las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en septiembre pasado. La idea ahora es restaurar lo que el asfalto y el hormigón le han arrebatado a las ciudades. Para 2030 se tiene previsto que existan alrededor de 500.000 nuevos bosques urbanos y la restauración de hasta 300.000 hectáreas de bosques naturales ya existentes en las ciudades del Sahel y el centro de Asia. De ser así, se podrán capturar entre 0,5 y 5 gigatoneladas de Dióxido de Carbono cada año, lo que ayudaría a paliar el cambio climático y significaría, además, mejor calidad de vida para los habitantes de dichas urbes y para el mundo, en general.

La Gran Muralla Verde en África se expande
El proyecto busca mejorar la salud del continente y el bienestar de sus habitantes

Sin lugar a dudas, la Gran Muralla Verde está alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU: acabar con la pobreza, promover la prosperidad y el bienestar para todos, y proteger el planeta. Propósitos encaminados, además, a la cooperación entre países, comunidades e individuos; a la unión de toda la humanidad.

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