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Tráfico de fauna silvestre por Internet, un negocio que solo deja pérdidas

Las redes sociales se han convertido en un arma extremadamente poderosa. Sirven como una ventana al mundo. Nos acercan a lo nuevo, a lo desconocido, a lo fascinante. Crean oportunidades de negocio y facilitan todo tipo de transacciones. Lamentablemente, eso “tan bueno” ha sido aprovechado por criminales para perfeccionar sus fechorías. El tráfico de fauna silvestre por Internet es una clara muestra de ello.

tráfico de fauna silvestre por Internet

Elefantes, tigres, leones y rinocerontes han sido desde hace muchos años, las principales víctimas del tráfico y comercio ilegal de animales. Personas despiadadas los han cazado y asesinado para despojarlos de los cuernos, colmillos o pelaje que luego venden por miles y miles de dólares. Antes, la práctica de este cruel negocio se limitaba a mercados de animales vivos y lugares clandestinos, pero el avance de la tecnología y el cierre obligatorio de ciertos espacios y rutas para tratar de contener los contagios del coronavirus hicieron que los malhechores trasladaran sus operaciones al ciberespacio, donde encontraron múltiples formas de esquivar controles comerciales.

“Los traficantes de vida silvestre están abusando del anonimato del Internet para explotar la vida silvestre en peligro de extinción. Trágicamente, podemos encontrar marfil de elefante, escamas de pangolín, cachorros vivos de tigres, aves y reptiles y más, todo a la venta al alcance de un teléfono inteligente.”

Tania McCrea-Steele – Gerente internacional de proyectos del área de crímenes contra la vida silvestre de IFAW

Del mercado físico al digital

Lo que antes era inimaginable, ya es un hecho: los traficantes de animales potencian la venta ilegal de fauna silvestre amenazada, nativa y exótica, a través de sitios web.

el tráfico de animales es uno de los negocios más lucrativos

Facebook e Instagram han pasado de ser un punto de encuentro entre amigos y familiares a una red comercial. Muchas empresas, tanto legales como informales, han migrado a estas plataformas para mostrar sus productos y servicios. Ahora están inundadas de publicaciones en las que se promociona de todo, incluso, animales que son ofrecidos como artículos de lujo y con la promesa de ser entregados en cualquier lugar del mundo. Así, osos perezosos, tigres, tortugas, pangolines, monos, ranas, cocodrilos y un sinfín de animales silvestres protegidos por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) están siendo comerciados en la web, como mascotas, alimentos o para medicinas tradicionales.

Esto es sumamente alarmante porque el tráfico ilegal de fauna, en cualquiera de sus métodos y formas, lleva implícito el trágico descenso de las poblaciones de muchas especies, el peligro de extinción y la amenaza a la seguridad nacional e internacional. Esto ha sido confirmado, con datos en manos, por muchísimos investigadores, organizaciones ambientalistas y protectoras de animales, que exigen la pronta y adecuada atención de esta problemática.

Muchos de ellos hoy forman parte de la Coalición para Acabar con el Tráfico de Fauna Silvestre en Internet, que cuenta con el respaldo del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Traffic y el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW, por su siglas en inglés), para desmantelar redes de crimen organizado a escala internacional. En ella han sido incluidas empresas como Google, eBay, Facebook e Instagram, sitios en los que los criminales han encontrado la forma de colarse y anunciar su despiadado negocio, pero donde hoy se topan con políticas más severas.

En Facebook, por ejemplo hasta el pasado mes de mayo se contabilizaron 2.143 ofertas de animales salvajes de 94 especies; 92% eran animales vivos. Más de 2.000 publicaciones tenían su origen en Myanmar y muchas de ellas aparecían en foros cerrados y grupos de compraventa, como “Terraristika Hamm – MARKTPLATZ” y “Hamm and Houten Reptile Classifieds”. Dato suficiente para que la empresa de Mark Zuckerberg decidiera tomar medidas especiales.

En su más reciente reporte, titulado Offline and in the Wild, esta iniciativa reveló que en sus dos años de funcionamiento, este grupo de empresas ha logrado remover o bloquear 3.335.381 de anuncios de tráfico ilegal de especies amenazadas y en peligro de extinción y sus subproductos (comida exótica, decoración, cosméticos, etc).

“Las redes criminales se están aprovechando de las plataformas en Internet a expensas de las especies más extraordinarias de la naturaleza. La inmensidad del Internet representa un desafío para la aplicación de las leyes de reglamentación. Las empresas tecnológicas en Internet de nuestra coalición ahora cuentan con la inteligencia y las herramientas para luchar contra el tráfico ilegal de vida silvestre en línea, y pueden ayudar a los organismos encargados del cumplimiento de la ley en esta enorme tarea”.

Crawford Allan – Director Senior de TRAFFIC en WWF

Endurecer las políticas de publicación de productos en la web es algo necesario en la lucha contra el tráfico ilegal de fauna silvestre, así como también la detección oportuna de los criminales a través del monitoreo y recopilación de palabras claves para la búsqueda en línea. Pero la mayor tarea pendiente es la concienciación de la problemática. Tanto vendedores como compradores deben entender que este tipo de prácticas causa daños irreparables a la biodiversidad y la humanidad.

El comercio ilegal de especies va de la mano con la caza indiscriminada (de subsistencia, deportiva o ilegal), y ambas dejan como consecuencias la reducción a niveles críticos de muchas poblaciones de animales en todo el mundo, la fragmentación de hábitats y la introducción de especies invasoras, cuestiones que impactan directamente en el desarrollo socioeconómico del hombre: diseminación de enfermedades zoonóticas, pérdida de la soberanía alimentaria, pobreza, hambre, etc.

El tráfico ilegal de fauna debe ser severamente castigado

El cierre de las rutas comerciales, físicas y virtuales, que utilizan los criminales para explotar la vida silvestre empieza por no comprar productos de animales y reportar cualquier anuncio u oferta sospechosa de tráfico ilegal de fauna silvestre en Internet. No se puede ser cómplice de semejante atrocidad que llena los bolsillos de los delincuentes mientras amenaza la existencia y supervivencia humana.

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