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Contaminación Desarrollo sostenible

Los países desarrollados están en deuda con la humanidad

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La globalización trajo grandes ventajas, pero también grandes enemigos. Para los países desarrollados, cuantiosas sumas de dinero. Para los más pobres, saqueo, extracción intensiva de petróleo y minerales, sustitución de bosques nativos por plantaciones forestales, monocultivos, sobrepesca, biopiratería y un sinfín de acciones que lejos de favorecerles han atentado contra sus ecosistemas, su vida, su cultura, la dignidad y su soberanía. Cuestiones que están en el origen y el aumento de la deuda ecológica.

ejemplos de deuda ecologica

Los países subdesarrollados son grandes poseedores de riquezas y son precisamente ellas la causa del abuso desmedido de las naciones industrializadas.

Su flujo permanente de recursos naturales y mano de obra barata han subsidiado el (insostenible) nivel de vida que por años han gozado los países ricos. Paradójicamente, por ello han tenido que pagar un precio bastante alto: el expolio de sus recursos, la ocupación gratuita o mal pagada de sus espacios, el depósito en ellos de residuos altamente contaminantes, la pérdida de soberanía alimentaria, el aumento de las desigualdades e incluso, violencia. Una deuda ecológica que quizás nunca sea resarcida.

El Norte está en deuda con el Sur

Los países desarrollados dependen mucho del Sur para sostener sus industrias y sus niveles de consumo. Necesitan grandes superficies de terrenos para cultivar y muchísimos recursos naturales y minerales, diversidad biológica, almacenes de contaminación y conocimientos tradicionales que en los países del Sur brotan y fluyen como una bendición del planeta. El Norte lo sabe y por eso mete sus garras allá, sin piedad alguna.

Introduce sus grandes y peligrosas corporaciones recurriendo a acuerdos comerciales que apoyan sus actividades y a gobiernos que le dan luz verde a sus proyectos e inversiones, a veces, a cambio de un supuesto desarrollo y crecimiento económico que no es tal. O bien, consume y se beneficia de productos que compra a precios tan bajos que ni siquiera compensan el trabajo ni mucho menos la contaminación que ocasiona su producción.

Cabe decir que las privatizaciones de servicios y bienes naturales y la transferencia tecnológica también son otras de las estrategias que emplean los países desarrollados para ganar cada vez más control y dinero, claro está asumiendo menos riesgos.

En base a ello, se puede señalar como principales deudores a Norteamérica y Europa, sus industrias, megaproyectos (carreteras, puertos, hidroeléctricas), e instituciones. Son ellos, los industrializados, quienes se llevan la tierra, el agua, los minerales, bosques y conocimientos tradicionales de África, Asia y en especial, Latinoamérica.

 

Según Global Footprint Network, China, Estados Unidos e India figuran entre los países con la huella ecológica más grande del mundo.

Ejemplos hay muchos, pero quedémonos por ahora con estos:

La mano negra de Chevron ha sido un caso polémico totalmente demostrativo de la deuda ecológica. La petrolera contaminó la Amazonía ecuatoriana durante 18 años y ha hecho de todo para evadir su responsabilidad.

Hay estimaciones científicas que calculan el daño ocasionado al agua, suelo y salud local por encima de los 27.000 millones de dólares. Sin embargo, el mal causado puede resultar incalculable si se toma en cuenta la cantidad de especies animales y vegetales que no pudieron resistir la contaminación.

Por otra parte, en Ecuador, la instalación de criaderos de camarón para exportar también ha dejado un escenario bastante negativo. Ha significado la destrucción de no menos del 70% de los manglares, y esto ha tenido serias repercusiones en la supervivencia de los pescadores tradicionales y en el aumento de las posibilidades de inundaciones relacionadas con el fenómeno de El Niño.

La contribución más grande a la huella ecológica, y al cambio climático, proviene del sector energético.

La necesidad de cumplir con los pagos de los compromisos comerciales y financieros adquiridos por el país, han acelerado el ritmo de extracción de petróleo. Como consecuencia, el pueblo Ogoni sufre los efectos de una feroz depredación ambiental.

Esta empresa se empeñó en la construcción del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca en la cuenca del río Gualcarque. Con ello, se vino una ola de abusos contra la comunidad lenca, su territorio ancestral y sus medios de vida.

Berta Caceres
Berta Cáceres y su lucha contra Agua Zarca

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

Este proyecto ha recibido miles de millones de dólares para la explotación de gas no convencional y se ha pasado por alto los impactos que esto supone sobre los ciclos biogeoquímicos del ecosistema argentino, las especies locales y la vida humana.

Adicionalmente, el país ha aumentado los sembradíos de granos obviando que con ello crecen también los costos ambientales, entre ellos, la erosión hídrica y eólica que ocasionan el agotamiento de los nutrientes del suelo.

La empresa ha sido partícipe de la construcción de la presa hidroeléctrica Belo Monte en el río Xingu, gran afluente del río Amazonas, un proyecto que expone a más de 50.000 indígenas a la contaminación, el desplazamiento forzado y la afectación de sus medios de sustento.

la crisis ambiental y la deuda ecologica

Exxon Mobil, Total Fina Elf, Agip, British Petroleum, Unocal son otras de las petroleras transnacionales que siguen metiendo sus manos en África, Asia y América Latina para despojarles de sus recursos estratégicos. Birmania, Nigeria, Sudán, Colombia, Camerún, Perú son otras de las víctimas de la destrucción social y ambiental.

Es imposible calcular con exactitud la cantidad de sustancias tóxicas que las industrias han vertido en los cursos de agua y suelos donde han operado, ni cuántas fosas y depósitos de desechos tóxicos han dejado, ni cuántas hectáreas de bosque han destruido o cuántos ecosistemas han aislado.

Pero como dijimos antes, estos no son los únicos casos. Sobran las denuncias por el vertido de residuos electrónicos en Asia o África, bajo la excusa de que es más barato reciclarlos allá que en los países del primer mundo. Allí se condena a miles de personas a la exposición de litio, mercurio, cobre, minerales que son altamente perjudiciales para la salud y el entorno ambiental.

Basura electrónica
¿A dónde va a parar la basura electrónica?

Para conocerlo, haz click sobre la imagen

También hay evidencias de que los países desarrollados se apropian de la diversidad agrícola y los saberes indígenas ancestrales sobre los recursos y bienes naturales, y los patentan como suyos sin reconocer ni compensar su origen. Pasa mucho con las semillas y plantas medicinales, muy atractivas para las empresas farmacéuticas, biotecnológicas y agrícolas.

Afortunadamente, hoy cuando la factura de la deuda sigue sin pagarse y va en aumento, el planeta cuenta con el Movimiento de los Sin Tierra, la Vía Campesina, Amigos de la Tierra y por supuesto, lacontaminacion.org para la defensa de sus recursos naturales y humanos, esos que son tan codiciados por el poder económico para generar riquezas y que realmente son pilares fundamentales para el desarrollo de la vida.

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