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Contaminación Medio ambiente

Emergencia en el Ártico: Rusia lucha por contener el peor desastre ecológico de su historia

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El Círculo Polar Ártico se ha teñido de manchas rojo carmesí. Una espesa capa de combustible que se ha extendido por cientos de kilómetros del río Ambárnaya, en en la ciudad siberiana de Norilsk, ha causado un grave daño ecológico. Algunos consideran que el saneamiento puede tomarse una década, y otros que quizás sea irremediable. Sin duda, un accidente que ha provocado una situación de emergencia en el Ártico.

emergencia en el Ártico

El origen de este trágico episodio tuvo lugar en la central termoeléctrica de la ciudad de Norilsk, en el Círculo Polar Ártico, cuando un tanque de combustible de esta planta de energía colapsó.

Los motivos aún son objeto de investigaciones, sin embargo, la empresa que opera la termoeléctrica, Norilsk Nickel (Nornickel), ha señalado que posiblemente se deba al deshielo del permafrost ártico como producto de unas condiciones climáticas excepcionalmente cálidas para esta época del año.

“Podría haberse producido un descongelamiento debido a las temperaturas anormalmente suaves durante varios veranos y que han podido provocar el hundimiento parcial de los soportes de base”.

Serguéi Dyachenko - Vicepresidente de Norislk Nickel

Aun siendo así, a la central se le ha acusado penalmente por la contaminación causada a la tierra y al agua, la violación de las normas de protección medioambiental durante el trabajo y por el manejo negligente de la información puesto que el derrame fue anunciado a las autoridades (locales y federales) dos días después de haber ocurrido el hecho mientras sus equipos trataban de contenerlo. Como era de suponerse, no lo lograron.

La emergencia en el Ártico será difícil de subsanar

Para la viceministra de Recursos Naturales y Ecología de Rusia, Elena Panova, “la situación es muy difícil, porque se trata del Ártico. Es necesario recogerlo (el diesel derramado), pero no hay dónde, no hay caminos, no hay almacenes. No se puede quemar, porque se generarían sustancias peligrosas para la vida”.

Sus palabras han sido secundadas por el ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Dmitri Kobilkin, quien apuesta en estos momentos por recuperar la mayor cantidad posible de combustible, procesarlo con los reactivos químicos correspondientes y en última instancia, quemar una pequeña parte.

Norilsk contaminación

En tal sentido, entre las estrategias planteadas se cuenta trasladar la tierra contaminada y procesarla de nuevo hasta hacerla cultivable y bombear la mezcla de agua y diesel que flota en la superficie del río a tanques herméticos que tienen capacidad para almacenar 16.000 toneladas, los cuales estarán dispuestos a lo largo del río y serán retirados en invierno, cuando haya mayores facilidades para el transporte.

En todo caso, Panova estima que la recuperación podría tomar “al menos 10 años”. En esto coincide Rosprirodnadzor, que además, calcula que la limpieza podría suponer unos 100.000 millones de rublos (US$ 145 millones).

Trabajo mancomunado

Teniendo en cuenta la gravedad del asunto y la necesidad de abordarlo tan pronto como se pueda, se ha dispuesto un destacamento de 70 rescatistas, bombas, máquinas y excavadoras de la petrolera rusa Gazprom Neft, cinco brigadas de 80 personas de la operadora de oleoductos Transneft, sistemas de recolección y almacenamiento de crudo, drones y helicópteros, además de una brigada de la empresa responsable de derrame, Nornikel, y expertos del Servicio de Rescate Marítimo.

Todos trabajan mancomunadamente para sortear las dificultades de acceso a la zona afectada, entre ellas la poca profundidad del río y el terreno pantanoso, y poder recoger el petróleo vertido y contener el derrame. De no lograse, según advierten varios equipos especializados, hay grandes riesgos de que el combustible llegue al lago Pyásino, el cual desemboca en el mar de Kara, parte del Océano Ártico.

Por lo que Estados Unidos, pese a los cada vez más evidentes desacuerdos con la nación euroasiática, se ha ofrecido a colaborar. Su Secretario de Estado, Mike Pompeo, ha dicho a través de su cuenta de Twitter que Estados Unidos está listo para brindar la experiencia técnica necesaria para detener el desastre. Ellos también tienen experiencia es esto, más como generadores de calamidades ambientales que como sanadores de la misma.  

Consecuencias “nefastas” para la flora y fauna

Según estimaciones de Rosprirodnadzor, organismo de control ambiental de Rusia, 15.000 toneladas de diesel se fugaron al río de Ambarnaïa, y otras 6.000 toneladas alcanzaron la tierra circundante. Tal cantidad de combustible ha teñido de rojo carmesí unos 350 kilómetros cuadrados, y amenaza con infligir un daño significativo al medio ambiente del Ártico.

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Según Alexéi Knízhnikov, de la organización WWF Rusia, el diesel puede acarrear consecuencias “nefatas”, más graves que las que puede llegar a ocasionar el petróleo, “porque la concentración de sustancias cancerígenas como el benceno es mayor”.

"Estamos hablando de peces muertos, plumaje contaminado de aves y animales envenenados".

Advierte que “es además el tiempo del desove y de la migración de los pájaros hacia el norte por lo que desgraciadamente se producirán muchas muertes de los organismos vivos en el río y en sus orillas”. Y alerta que a largo plazo, la fauna protegida puede sentir los efectos de los restos de estas sustancias químicas que hoy flotan en el río. Lamenta lo que pueda ocurrir con los esturiones siberianos.

Debido a la magnitud del hecho, el Fondo Mundial para la Naturaleza considera el hecho como el segundo accidente más grande en la historia moderna de Rusia. Mientras que Greenpeace Rusia lo cataloga como el mayor accidente que se registra en el Ártico y a su vez lo compara con el vertido e combustible del buque cisterna “Exxon Valdez” ocurrido hace unos 30 años (1989) frente a la costas de Alaska.

Contexto más que válido y suficiente para que el Presidente ruso, Vladimir Putin decretara la situación como “emergencia federal”, un escenario bajo el cual se hace estrictamente necesario implicar fuerzas y recursos del poder ejecutivo para subsanar el fatal accidente.

Norilsk Nickel desastre ecológico en el Las aguas del río Ambárnaya se han teñido de manchas rojo carmesí, una situación que ha provocado una situación de emergencia en el Ártico
Norilsk Nickel es el mayor productor mundial de paladio y la principal minera de níquel de Rusia

No es la primera vez que una procesadora de combustible se ve involucrada en ecocidios como este. Tampoco la primera vez que sucede en Rusia. En 1994, la ruptura de un oleoducto en la región de Komi causó el vertido de 2 millones de barriles de petróleo caliente. Mucho menos, la primera vez que Norilsk Nickel propicia un desastre ambiental. En el 2016, por lo menos, admitió su responsabilidad en el derrame de combustible de otra de sus plantas, también en Siberia, y no fue ajena a la devastación ambiental provocada por la liberación de dióxido de azufre, uno de los principales causantes de la lluvia ácida, en una de sus plantas. Y hoy día sigue propiciando crueles escenarios de exterminio de la flora y la fauna. 

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Así que tristemente, todo indica que mientras las empresas y los gobiernos se sigan haciendo la vista gorda en cuanto a las implicaciones ambientales de sus decisiones políticas y económicas, la biodiversidad mundial seguirá en riesgo.

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