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Los castores ponen en jaque a la biodiversidad de la Patagonia chilena

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Los castores se han convertido en una plaga para la Patagonia de Chile, estos roedores no son nativos de allí. En los años 40 fueron llevados hasta esta zona con el objetivo de impulsar la industria peletera, pero el objetivo final terminó en fracaso, no así la reproducción de esta especie que se convirtió en una verdadera peste, una especie invasora que pone en jaque la flora y fauna nativa de dicha área.

los castores especies invasoras de la Patagonia Chilena
Hace casi 100 años a la región llegaron 20 ejemplares, hoy en día se contabilizan unos 100.000

Características de los castores

  • Son roedores semiacuáticos.
  • Su pelaje es marrón tornando a rojizo.
  • Son uno de los roedores más grandes del mundo.
  • Pueden llegar a medir más de un metro.
  • Pueden llegar a pesar unos 32 kilos.
  • Su tiempo de vida se estima de entre 10 años a 12 años.
  • Su reproducción es acelerada, alcanzando entre 4 y 6 crías por año.
  • Construyen madrigueras, moviendo la vegetación, lo que le permite protegerse de sus depredadores.

Un “emprendimiento” que sacó mucho filo del lado equivocado

Los castores son animales lindos y muy inteligentes, pero no pertenecen allí, y causan profundos daños a la biodiversidad, puesto que son miles de ejemplares descontrolando un ecosistema completo.

Pese a que en el año 1946 fueron introducidas apenas 10 parejas de castores en la Patagonia de Chile por militares argentinos, estas se han multiplicado por miles, y en la actualidad la cantidad de ejemplares asciende a unos 100.000. A falta de depredadores naturales, cada vez son más los cazadores que se suman a la forzosa tarea de ponerles freno.

Incluso, el gobierno de Chile a través del Reglamento de la Ley de Caza número 19.473, catalogó al castor como una especie dañina o perjudicial, dando luz verde a todo aquel que quisiera dar muerte a esta especie lo hiciera sin enfrentar problemas futuros.

Los castores son una especie generalista e invasora, que lograron adaptarse al clima de la Patagonia, no solo es que estén ahí y que se reproduzcan de manera acelerada, sino que son animales que se la pasan la mayor parte de su tiempo royendo.

Con sus filosos dientes van acabando con los árboles para convertirlos en sus hogares, incluso se estima que un castor puede llegar a consumir hasta 200 árboles al año.

De acuerdo a las autoridades de Chile, los castores desde su introducción en suelo chileno han logrado devastar más de 23.000 hectáreas de bosques originarios; es decir, unos 38.000 estadios nacionales.

Si nos enfocamos en dividendos, tenemos que los castores han ocasionado además pérdidas económicas que ascienden a 63 millones de dólares como consecuencia de la destrucción de la madera.

Los ecosistemas de la Patagonia son únicos a escala mundial, pero la destrucción que ha sido ocasionada por los castores los coloca en una situación de vulnerabilidad tremenda, incluso los expertos aseguran que para que la región vuelva a tener una condición de bosque, primero deberán pasar cientos de años.

Tanto en Argentina como en Chile, los gobiernos vienen realizando desde los años 80, programas de control con el objetivo de reducir la cantidad de castores en la zona.

Pero, hay organizaciones que denuncian que los métodos empleados; entre los que se encuentran el uso de trampas, así como armas de fuero, son crueles y poco efectivos, por lo que piden modificar las acciones. 

Porque si bien los castores hacen un grave daño a la naturaleza de esa localidad, el ataque no debe ir dirigido de manera indiscriminada hacia este, también ser vivo.     

Patagonia chilena
Los castores han destruido por décadas los bosques de la Patagonia de Chile

La repatriación como gran solución

Primero hay que tener en cuenta que los castores, como grandes arquitectos naturales que son, han modificado los bosques de la Patagonia y a diferencia de los árboles de América del Norte que tienen la capacidad de recuperarse de las heridas que les causan estos roedores, en Suramérica los árboles no se comportan de manera igual.

Son animales laboriosos que se caracterizan por construir represas, así como madrigueras que utilizan como hogar, de dónde son nativos. Estas construcciones traen consigo múltiples beneficios para la naturaleza, puesto que contribuyen a la restauración de los humedales, además de mantener controladas las inundaciones.

Si trasladamos esas labores a territorio suramericano, los resultados son catastróficos. La construcción de represas que pueden alcanzar hasta 1,5 metros de altura, modifican anualmente el régimen de descarga de los ríos, hacen que la velocidad de las corrientes disminuya, a lo que se suma la expansión de suelos húmedos, que afecta de manera agresiva los bosques nativos, y crean un campo perfecto para la proliferación de otras especies invasoras.

castores a Norteamérica

Cuando se habla de proteger a las especies, jamás debería pasársele a uno por la mente, la toma de un arma, en el caso de los castores, la forma más sana de erradicarlos de un territorio al que no pertenecen pasa por repatriarlos, parece descabellado, pero analizando su naturaleza, podría ser una gran solución.

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