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La memoria espacial del cascanueces de Clark, su mayor atributo

Los humanos tenemos la capacidad de almacenar información en nuestro subconsciente, pero nos somos los únicos seres vivos que podemos hacerlo. Hay animales que también pueden retener información, incluso por más tiempo y con más precisión que nosotros. ¿No lo crees? Seguro lo harás después de leer este artículo sobre la memoria espacial del cascanueces de Clark.

Memoria espacial del cascanueces

Numerosos estudios han demostrado que la habilidad para almacenar información a corto, mediano y largo plazo no es exclusiva del ser humano. Las plantas y los animales, aunque procesan la información de una manera distinta, también son capaces de descifrarla, analizarla, guardarla y emplearla cuando sea necesario.

Si bien tenemos muchas distinciones físicas, hay características cognitivas que compartimos, en especial con los animales. Aunque es necesario aclarar, que algunas veces ellos nos superan y por mucho. Su memoria no es episódica, como la nuestra, sino asociativa y está perfectamente preparada para reconocer y asimilar datos importantes y esenciales para su supervivencia.

Para ellos, al igual que para el hombre, la observación es clave para la memorización. Pero, en su caso, visualizar detalladamente y grabar esas imágenes en su memoria es determinante para asegurar su provisión de alimentos y resguardo, sino que lo diga el cascanueces de Clark, una de las aves con las mejores capacidades intelectuales y cognitivas del mundo.

La memoria espacial del cascanueces de Clark es envidiable

El cascanueces de Clark (Nucifraga colombiana), que vive en los bosques de Norteamérica, no es precisamente la especie de ave más atractiva pero si hay algo que puede presumir es su espléndida memoria espacial.

Estos pajaritos la han desarrollado de tal manera que son capaces de recordar con extrema precisión la ubicación en la que han guardado hasta 30.000 semillas de pino en un área de aproximadamente 400 km2. ¡Increíble! Nosotros tenemos dificultades hasta para recordar dónde hemos dejado las llaves con la que acabamos de abrir la puerta. Claro, al cabo de un rato las encontramos pero a veces nos cuesta un montón escudriñar en nuestra memoria y dar con su paradero, ¿o no?

Pero bueno, volvamos al tema que nos concierne en este artículo, la memoria espacial del cascanueces.

Su maravillosa capacidad de memorización le permite localizar esos lugares en los que almacenó su comida en tiempos de abundancia. Los detalles minuciosos del entorno donde guardó sus nueces y frutos secos en las temporadas de verano y otoño, le sirven como puntos de referencia y señalizaciones para volver durante el invierno y la primavera hasta ese rinconcito subterráneo y recuperar su alimento. Lo más impresionantes es que logran volver al escondite aunque el paisaje haya cambiado. De esta manera consiguen abastecerse cuando escasean otras fuentes de comida (bayas, insectos, caracoles, huevos y crías de otras aves).

Este hábito de recolectar, almacenar y recuperar alimentos implica tomar decisiones acertadas en cuanto al tipo de comida (en este caso, no perecedera) y la ubicación. El éxito de la estrategia depende del desarrollo de diferentes habilidades cognitivas.

El cascanueces debe hacer una evaluación previa del escondite para asegurarse de que al momento de guardar su provisión no haya observadores que pudieran robársela. También debe procurar resguardarla tan bien que no sea fácil para otros competidores encontrarla. Una vez esconde sus semillas, el gran reto es recordar qué escondió, dónde lo puso y cuándo puede recuperarlo. Bueno, en realidad el reto sería para nosotros, no para el cascanueces de Clark. Él sabe perfectamente lo que hace.

Esta ave recupera primero la comida que se echa a perder en pocos días. Si no lo hace en el momento indicado, calcula que ya debe estar podrida, la descarta e invierte su tiempo en una nueva búsqueda.

Así como es de hábil para ocultar sus nueces también lo es para robarlas. Si un cascanueces observa el escondite de otro ejemplar debe evaluar con atención sus dos opciones: actuar rápidamente y correr el riesgo de un ataque o bien, observar desde lejos y una vez que el dueño de la comida se haya ido, hacer gala de su maravillosa memoria espacial para robarla.

Esta maravillosa capacidad de memorización no la pierden con el paso de los años, a diferencia nuestra. Sus neuronas siguen creciendo y funcionando a la perfección ¡Qué suerte! La memoria nuestra se va desgastando con los años, sobretodo porque poco hacemos en el trascurso de la vida para fortalecerla.

el cascanueces de Clark recolecta semillas de las coníferas en verano
El cascanueces de Clark recolecta semillas de las coníferas al final del verano y el inicio del otoño y las almacena en hasta 2.500 lugares.

Las aves son sumamente inteligentes

Sí, el cascanueces goza de una memoria espacial prodigiosa pero la verdad es que todas las aves, en general, son muy inteligentes. Desde finales del siglo XIX los científicos han podido demostrar, que no solo son capaces de recibir información, procesarla y aprender de sus experiencias, sino que además tienen un gran potencial para resolver problemas en su vida diaria y predecir irregularidades ambientales.

Diversas investigaciones en el campo de la etología han revelado que gracias a la  capacidad de observación y análisis del entorno, las aves desarrollan habilidades para construir herramientas de defensa, protección y caza. Estas, muchas veces actúan como una extensión de sus picos o garras para la consecución de un objetivo inmediato y para asegurar su existencia.

Ante el futuro incierto, las aves son precavidas. No despilfarran, no desaprovechan lo que tienen a su alrededor, una táctica que, al menos en teoría, brinda más oportunidades de supervivencia.

Por si fuera poco, al desenvolverse en grupos sociales, llegan a desarrollar el sentido de la amistad, la empatía, la cooperación, la justicia, los celos y la envidia, atributos que antes se creía que eran exclusivos del ser humano.

el cascanueces puede guardar hasta 30 mil semillas
El cascanueces de Clark tiene la habilidad de memorizar el esondite de hasta 30.000 semillas

La memoria espacial del cascanueces nos recuerda que el hombre no es precisamente el animal más sabio ni más inteligente. El hecho de que nuestro cerebro es más grande y podamos razonar y planificar el futuro nos puede hacer pensar que estamos en un nivel superior al de los animales, pero nuestra consciencia para manejar los recursos de la naturaleza nos demuestra totalmente lo contrario.

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