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La luz y el ruido afectan a las aves concluye un reciente estudio

Que la población de aves está disminuyendo es un hecho que se conoce desde hace un tiempo. Este declive está relacionado con diversos factores, como el cambio climático o el uso intensivo de pesticidas. Sin embargo, un estudio dado a conocer recientemente revela que la luz y el ruido, generados por los humanos, afectan a las aves, específicamente a su reproducción.

La luz y el ruido afectan a las aves

En el año 2019, un estudio publicado por Science, advertía que Norteamérica, en los últimos 50 años, había perdido 3.000 millones de aves, sobre todo de las especies más comunes, como las alondras, los gorriones o los estorninos.

El referido estudio además afirmaba, que las amenazas más acuciantes de las aves eran la pérdida de sus hábitats, el uso de pesticidas, el crecimiento urbanístico y el auge de la agricultura intensiva.

Ahora, la investigación publicada recientemente en la revista Nature, y llevada a cabo por la Universidad Politécnica Estatal de California, en Estados Unidos, ahonda en otras causas. Profundiza en la incidencia que tienen la contaminación lumínica y el ruido generados por las actividades humanas en la reproducción de las aves.

Un estudio muy exhaustivo y ambicioso

Los autores aseguran que su investigación es la más ambiciosa que se ha hecho en cuanto a medir el impacto de la luz y el ruido humanos en las poblaciones de aves de Norteamérica. El estudio ofrece la más contundente evidencia de la profunda afectación de la contaminación lumínica y la contaminación acústica en la reproducción de la avifauna.

La contaminación acústica incide en la reproducción de las aves
La luz y el ruido influyen en la manera en que las aves se reproducen.

Para elaborar el trabajo, los investigadores hicieron observaciones de las afectaciones en 142 especies de aves de toda la zona que abarca América del Norte. Para tal tarea, usaron los datos obtenidos de 58.506 nidos, en un período de tiempo entre el año 2000 y el 2014. Elaborar esta data fue posible gracias a un  proyecto denominado NestWatch.

Básicamente tomaron la fecha de la primera nidada, el tamaño de la puesta de huevos, el éxito de la eclosión parcial, la falla de la nidada y el éxito del nido. Estos datos se combinaron con información de satélites geoespaciales sobre ruido y contaminación lumínica.  

Los resultados

Las aves que están más expuestas a la luz comienzan a poner sus huevos  hasta 4 semanas antes de que lo hicieran cuando la exposición a la luz fue menor. Esta fue una de las apreciaciones de los investigadores.

También los investigadores descubrieron que a mayores niveles de contaminación lumínica los polluelos adelantan su eclosión.

Es un hecho comprobado que las aves sincronizan su ciclo de reproducción con los ritmos circadianos y las horas de luz. De esta manera, las aves se reproducen más o menos en la misma época del año, coincidiendo con la temporada en que hay más alimento disponible para los polluelos.

Si hay más luz artificial, las aves van a adelantar su nidada, los huevos eclosionarán antes y para cuando lleguen los pichones lo más probable es que no haya alimentos disponibles. Esto significa que la supervivencia de los polluelos está seriamente comprometida.

En líneas generales: a mayor cantidad de luz, menos éxito en el nido y menos polluelos.

El cambio climático también hace su trabajo

Como no podía ser de otra forma. El cambio climático también está teniendo un efecto sobre la reproducción de las aves. El planeta se está haciendo cada vez un sitio más caliente, lo que provoca que el alimento de las aves esté disponible antes.

Frente a esto, las aves que conservan sus ciclos de reproducción de siempre, suelen tener menos polluelos y los pocos que nacen no tienen alimento disponible.

Sin embargo, los investigadores dieron con un hallazgo sorprendente. Las aves que, por la contaminación lumínica adelantaron su reproducción, mostraron más resultados positivos en lo referente a la reproducción. Esas aves se están adaptando al cambio climático.

Por tanto, las aves que pertenecen a áreas más afectadas por la contaminación lumínica, como los pastizales y las praderas, tienen más probabilidades de adaptarse al cambio climático que aquellas que su hábitat es oscuro como los bosques.

La influencia del ruido

El ruido humano, la contaminación acústica, también le está jugando una mala pasada a las aves y su reproducción. El ruido está retrasando la anidación de las aves, puesto que los cantos de estas tienen una baja frecuencia y son más difíciles de escuchar a través del ruido que producen las actividades que llevan a cabo los humanos.

la contaminación lumínica afecta a las aves
A mayor contaminación lumínica, hay menos cantidad de polluelos.

En muchas especies, el canto del macho es imprescindible para iniciar los apareamientos. En otros casos, las hembras de ciertas especies necesitan escuchar el canto de los machos para alistarse fisiológicamente para reproducirse.

El valor de un estudio

Los autores de la investigación promueven de manera entusiasta el valor que tiene su trabajo. Aseguran que han demostrado, de manera contundente, que el ruido y la luz están afectando definitivamente la forma en que las aves silvestres se reproducen.

Este estudio puede ser una orientación para quienes tienen planes de desarrollo para alguna zona determinada. Si la zona en cuestión es un bosque, es probable que las aves se vean afectadas porque no están adaptadas a la contaminación lumínica ni al ruido.

La luz y el ruido afectan a las aves y su reproducción, por tanto, el número de ejemplares. A partir de ahora, los resultados que se han obtenido con este estudio pueden servir para diseñar las medidas de protección y conservación de la biodiversidad.

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