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Pobreza energética en España: Claves para combatirla

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España es hoy uno de los países donde retumba con más fuerza el término de “pobreza energética”. Millones de personas no tienen acceso a la electricidad, agua o gas, o reciben una cantidad inadecuada e injusta de estos servicios. Te contamos cuáles son las alternativas que ofrecen algunas organizaciones para hacerle frente a esta problemática.

Pobreza energética

¿Qué es la pobreza energética?

La pobreza energética es “la situación en la que se encuentra un hogar en el que no pueden ser satisfechas las necesidades básicas de suministros de energía, como consecuencia de un nivel de ingresos insuficiente y que, en su caso, puede verse agravada por disponer de una vivienda ineficiente en energía”. Esta es la definición que quedó asentada en la llamada Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2019 – 2024, elaborada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Podemos decir entonces que están en esa condición quienes no pueden satisfacer sus necesidades energéticas para cocinar, asearse, iluminar el hogar, protegerse del frío o resguardarse del calor.

Hablamos de una problemática que se ha agravado principalmente por la subida de las tarifas energéticas, el desconocimiento en cuanto al uso eficiente de la energía, y la inadecuada habilitación de las viviendas para afrontar las condiciones climatológicas.

Así viven por estos días millones de personas en España.

Contexto español

La Encuesta de Condiciones de Vida del Instituto Nacional de Estadística del 2018 indicó que 2,5% de los españoles viven por debajo del umbral del riesgo de pobreza. Esto significa que 10 millones de personas están en estado de indefensión, sin recursos para asumir gastos de alimentación, estudios, salud o servicios básicos, como agua, gas o luz.

Por su parte, Greenpeace declara que 15% de la población española, unos 6 millones de personas, no es capaz de mantener una temperatura cálida adecuada en sus viviendas durante el invierno. Y, según la Asociación de Ciencias Ambientales, las comunidades autónomas más vulnerables son Castilla y León, Extremadura y Murcia.

La Organización Mundial de la Salud refiere que estas cifras dejan a la luz evidencias de la desigualdad social y la exclusión, que inciden directamente en la salud y la esperanza de vida de las personas. Según sus cálculos, la pobreza energética en España deja cada año más muertes que los accidentes de tránsito: alrededor de 7.100 personas. Insuficiencias respiratorias, complicaciones cardíacas y problemas mentales son algunos de los riesgos a los que quedan expuestos quienes viven con restricciones de energía, sufriendo por los impagos de las facturas o cortes en los suministros.

¿Cómo erradicar la pobreza energética?

Para hacerle frente a esa realidad, han surgido diversas propuestas que involucran a las empresas proveedoras de servicios e instituciones públicas.

  • Desde el gobierno:

La Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética pretende “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos”. Para ello, se ha planteado apoyarse en:

  • La implantación de sistemas de protección social.
  • Garantías al acceso a servicios básicos y recursos financieros.
  • Apoyo a infraestructuras sostenibles y resilentes.
  • La adopción de políticas fiscales, salariales y de protección social.
  • La aplicación de un marco de consumo y producción responsable.
  • El fortalecimiento del ámbito científico y tecnológico para la sostenibilidad.
  • La incorporación del cambio climático en políticas, estrategias y planes.
  • La creación de instituciones eficaces y transparentes.
  • La promoción de tecnologías ecológicamente racionales.
  • Desde organizaciones y colectivos sociales:

Ecologistas en Acción, Fridays for Future, Amigos de la Tierra y Madres por el Clima, entre otras agrupaciones, plantean:​

  • Optimización de las facturas. Si las empresas ofrecen información detallada de las tarifas y los horarios de consumo, las personas podrán entender con claridad qué están pagando e incluso, mejorar los hábitos de uso y reducir el gasto.
  • Ampliación de las entregas del bono social eléctrico (asignación económica mensual que se otorga desde el 1 de enero de 2019 y que otorga descuentos en la factura del servicio eléctrico).
  • Reducción del IVA a los beneficiarios del bono.
  • Gestión eficiente del consumo energético.
  • Rehabilitación energética de las viviendas beneficiadas por el bono social y su equipamiento.
  • Creación de una oficina de atención al ciudadano para aclarar dudas sobre el consumo energético

Adicionalmente, sugieren abordar en simultáneo cuestiones más complejas ligadas a la revisión profunda del modelo energético: los bajos ingresos, las deficiencias energéticas de los inmuebles, el uso de energías contaminantes y peligrosas.

Mientras tanto, hay propuestas que van más allá y llaman a la autogeneración de energía en los hogares para reducir la dependencia al modelo oligopólico actual. Recomiendan invertir en eficiencia energética para mejorar la sostenibilidad de las viviendas y con ello, las condiciones de vida de los españoles.

Autoconsumo en España
Autoconsumo en España

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El cambio climático también puede contribuir a que la pobreza energética siga en aumento. Pero evidentemente, para combatirla es necesario cambiar las estructuras que la sustentan: democratizar la energía, darle paso a las energías limpias y cambiar las formas de consumo. En esto, la voluntad política y la sinergia entre la administración pública, empresas privadas y el colectivo son clave.

El objetivo, a corto, mediano y largo plazo, debe ser garantizar el acceso a la energía, como mínimo para el uso básico que permita una vida digna.  

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