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El fracking y sus consecuencias medioambientales

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En esta oportunidad, te hablaremos de una moderna pero peligrosísima técnica para extraer gas y petróleo, el fracking o fracturación hidráulica.

Qué es el fracking

¿Qué es el fracking?

Es una técnica de fracturación hidráulica que se emplea para obtener hidrocarburos, gas y petróleo no convencional, es decir que se encuentran aún atrapados en las rocas. Este método implica la perforación del subsuelo y para ello se requiere de la inyección de grandes cantidades de agua, arena y sustancias químicas tóxicas.

En Estados Unidos se emplea aproximadamente desde los años 70 y en la actualidad gran parte del gas y petróleo que se consume en el país se han extraído mediante esta práctica.

Pese a toda la polémica que ha despertado, el fracking sigue expandiéndose por otras naciones. Afortunadamente hay quienes están intentando ponerle freno. En Francia, está prohibido, también en el estado de Nueva York en Estados Unidos y ahora Inglaterra ha lanzado una suspensión indefinida para la evaluación de prospecciones y perforaciones.

Un método extractivo que tiene todo en contra

Se ha ganado su mala fama a pulso. No faltan informes y estudios que confirmen cuan peligroso resulta el fracking. Aquí te contamos cuáles son los riesgos ambientales que origina esta técnica de extracción de hidrocarburos.

  • 1. En el agua:

Usa enormes cantidades de agua. Puede llegar a consumir hasta 73 litros de agua por megavatio/hora, lo que significa que cuadriplica la cantidad que se utiliza en la extracción de hidrocarburos convencionales. Esto ocasiona además, el agotamiento de las fuentes hídricas, lo que en algunas zonas puede afectar a la disponibilidad del agua para uso doméstico y pare el  riego de cultivos, y también puede aumentar las restricciones en el suministro.

Además, el agua usada en el fracking se pierde para el ciclo hidrológico, es decir no queda disponible para recargar los acuíferos. Puede permanecer en el pozo, reciclarse nuevamente para la fracturación de nuevos yacimientos o desecharse para descartar remanentes del proceso.

Independientemente del uso que se le dé luego, si regresa a la superficie o se queda en el pozo, el agua empleada queda totalmente contaminada, por lo que puede a su vez contaminar no solo el subsuelo sino también los acuíferos y otros depósitos de agua.

Una preocupación adicional es que las sustancias tóxicas que emplea pueden salir a la superficie con el agua de retorno que por lo general tiene una fuerte presencia de elementos radioactivos como el uranio y el radón que pueden ocasionar efectos adversos en la salud.

  • 2. En el aire:

La elevada generación de desechos tóxicos pueden aumentar los riesgos de explosiones que liberan partículas contaminantes a la atmósfera.

Es posible que haya fugas de gases tóxicos como el ácido sulfhídrico o el metano que resulta hasta 85 veces más contaminante que el dióxido de carbono (CO2), esto en cuanto al proceso de perforación se refiere, pero además puede incluir escape de emisiones de combustibles como el diesel y el gas natural producidos por los equipos y la maquinaria empleadas en el proceso (compresores, bombas hidráulicas, etc.) y por el gran número de vehículos que se precisan para el traslado y transporte de la maquinaria y de los productos químicos.

Este incremento de gases de efecto invernadero obviamente se traduce en contaminación del aire y por ende, contribuye a la aceleración del cambio climático.

Consecuencias medioambientales del fracking
  • 3. En el suelo:

La fracturación hidráulica ocasiona microsismos que solo pueden medirse con un instrumento de alta sensibilidad, pero también puede aumentar la sismicidad (generación de terremotos) en las zonas cercanas a donde se practica. Hay que recordar que se trata de una técnica que implica movimientos de tierra, la rotura de rocas y la inyección de aguas tóxicas y residuales que pueden desestabilizar fallas geológicas y provocar sismos.

Hay ya varios episodios de este tipo. En Arkansas, Ohio, Oklahoma (Estados Unidos) muchos de los sismos han tenido como epicentros lugares que coinciden con la ubicación de los pozos destinados al fracking. Está también el caso de Inglaterra, específicamente en el condado de Lancashire, donde dos terremotos encendieron las alarmas contra este método.

La ocupación del terreno para la extracción sin lugar a dudas también genera un impacto negativo, no solo visual y acústico (propio del ruido propio de la perforación) sino también ambiental, pues implica la destrucción del hábitat de especies vegetales y animales, e incluso, del ser humano.

  • 4. En la salud

El fluido residual generado por el proceso de fracturación hidráulica conlleva la liberación de compuestos químicos que contaminan la atmósfera, el agua y el suelo, que generan lluvia ácida y que aumentan los niveles de ozono a nivel del suelo.

Todo esto, al final de cuentas, aumenta los riesgos sanitarios de las personas que viven en las zonas cercanas a las explotaciones. Colocándoles en condiciones de extrema vulnerabilidad ante afecciones respiratorias (asma, bronquitis y enfisemas, entre otras), dolores de cabeza, hipersensibilidad a determinados químicos, aumento de la presión arterial, y en casos más complejos pudiendo terminar en ataques cardíacos, cáncer, daños cerebrales y desórdenes neurológicos, inmunológicos y alteraciones en el sistema reproductivo.

¿Tiene algo positivo?

Claro. Para la industria extractivista. Quienes lo defienden saben que gracias al fracking se pueden obtener grandes beneficios económicos.

Algunos argumentan que es un gran generador de empleos y sí, puede que lo sea pues evidentemente se necesita personal que se dedique al transporte, a la perforación en sí, a la producción y a otras tantas cosas. Pero, ¿a qué precio? Muchas de estas personas, por no decir que todas, carecen de garantías de protección, están expuestas a la liberación indiscriminada de materiales radioactivos y metales pesados que pueden afectar a su salud.

La industria gana, el ambiente pierde

Tristemente la protección del ambiente ha quedado en segundo plano cuando se enfrenta a los grandes intereses económicos y políticos de una industria sedienta de dinero que cada vez causa más y peores daños al ambiente y a la salud. Una industria que habla del éxito de un método que lo que hace es prolongar la dependencia de los combustibles fósiles cuando el planeta exige concentrarse en el desarrollo y aplicación de las energías renovables.

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