Lo cierto es que Yakarta no sería el primer caso, otros países ya han cambiado el emplazamiento de sus capitales, bien sea para desplazar el eje del poder a otro lugar o para buscar equilibrios territoriales.
Birmania lo hizo en el 2005. La trasladó de Yangon a Naypyidó. Malasia tuvo una capital dividida cuando mudó su sede administrativa a 33 kilómetros de Kuala Lumpur en los años 90.
En 1960 Brasilia se convirtió en la nueva capital del Estado Federal de Brasil desplazando así a Salvador de Bahía y a Río de Janeiro.
La capital de Nigeria, era Lagos, pero debido a la humedad, la temperatura y su posición geográfica, se decidió cambiarla a Abuya en 1991.
En el caso de Estados Unidos, la decisión fue principalmente política. El título lo ostentaron Filadelfia y Nueva York y finalmente Washington DC.
En el caso de la India, Nueva Delhi se convirtió en su capital en 1911.
Las ciudades planificadas pueden ser un éxito o un fracaso. Habrá que esperar un poco más para saber de qué lado de la historia quedará la nueva capital de Indonesia, y por supuesto, la tan sufrida Yakarta.