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Estados Unidos se retira del Acuerdo de París ¿Qué significa esto?

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Inicialmente solo Nicaragua y Siria estaban fuera del acuerdo climático. Ahora, se sumó un tercero: Estados Unidos. ¿Por qué lo hizo? ¿Qué consecuencias tiene esta decisión para el país y para el mundo? Te lo contamos a continuación.

EEUU abandona el Acuerdo de París

Desde tiempos electorales, el ahora presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado ver su postura negacionista en cuanto al cambio climático y sus efectos. Llegó a decir que era un invento de China en su intento por frenar el crecimiento económico de Estados Unidos. Ha hecho comentarios de este tipo en reiteradas ocasiones, en Twitter, en actos públicos y en entrevistas. Pero uno de los mensajes más alarmantes al respecto lo lanzó el 01 de junio de 2017: “Estados Unidos se retirará del acuerdo del clima de París”.

Tan solo habían transcurrido unos 8 meses desde que entró en vigor el Acuerdo de París, cuando el magnate anunció que quería abandonar el pacto pues considera que con él se perjudica la economía estadounidense. Según él, el compromiso de reducción de entre el 26% y el 28% de las emisiones de gases de efecto invernadero adquirido por su antecesor, Barack Obama, supone una “carga económica injusta” a trabajadores, empresas y contribuyentes del país. Argumenta que cumplir el acuerdo sobre cambio climático le costaría al país 3 billones de dólares, alrededor de 6,5 millones de empleos en los próximos 10 años y baja productividad industrial.

Por eso no titubeó en decir que abandonaría el pacto tan pronto como la legislación se lo permitiera y no desaprovechó la oportunidad para proponer la negociación de un pacto diferente, algo que fue descartado de inmediato por países como Francia, Alemania e Italia. Al republicano no le quedó más que esperar a que transcurriera el tiempo establecido por el Acuerdo de París para poner en marcha la formalización de los trámites de la retirada.

Se formalizó el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París

El Acuerdo de París no prohíbe que los países firmantes puedan abandonarlo, pero sí establece cómo y cuándo deben hacerlo: tres años después de su entrada en vigor (04 de noviembre de 2016) y previa notificación formal a la Organización de las Naciones Unidas. Requisitos que Estados Unidos ha cumplido este 2020, año en el que expira el Protocolo de Kioto del cual la potencia norteamericana, bajo el mandato George Bush, también se desmarcó con argumentos económicos.

El gobierno federal no quiso esperar más y el primer día permitido por las normas del pacto, comenzó el proceso. Fue el Secretario de Estado, Mike Pompeo, quien comunicó la medida. “Hoy, Estados Unidos comenzó el proceso para retirarse del Acuerdo de París. Según los términos del acuerdo, Estados Unidos presentó una notificación formal de su retirada a las Naciones Unidas”.

La salida será efectiva el 04 de noviembre de 2020. A partir de entonces se unirá a Siria y Nicaragua, los únicos países que no forman parte del acuerdo sellado en 2015.

Consecuencias del retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París

consecuencias del retiro de EEUU del Acuerdo de París
La salida de Estados Unidos del acuerdo climático tiene repercusiones ambientales, económicas y políticas
  • Para el medio ambiente:

Según el Centro Común de Investigación (JRC), Estados Unidos es responsable del 15% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero; es el segundo país del mundo que más emite.

En 2018, sus emisiones de dióxido de carbono se incrementaron un 3,4%, el nivel más alto en los últimos ocho años. Al abandonar los compromisos climáticos acordados en 2015 en la capital francesa, se corre el riesgo de que la industria de los combustibles fósiles arrecie sus actuaciones gracias al impulso de un plan energético de pocas restricciones y más inversiones en técnicas extractivistas como el fracking y más débil y lento en materia de energías renovables. La reactivación de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access Pipeline, la supresión de los controles de emisiones de metano en pozos de petróleo y gas y la rebaja de la protección de especies amenazadas encienden la preocupación.

La decisión de Estados Unidos, que además implica detener la contribución al Fondo Verde, también puede tener repercusiones fuera de sus fronteras. Recordemos que este país desarrollado debería apoyar financiera y tecnológicamente a otros países en sus proyectos de adaptación y resiliencia al cambio climático.

Esto, para algunos críticos, puede resultar un obstáculo para alcanzar la meta de limitar el aumento de la temperatura global en 1,5°C e incluso, llegar a agravar el cambio climático y sus consecuencias y, por ende, incidir en la vida de millones de personas en el mundo.

  • Para la salud:

Al ser Estados Unidos uno de los países más contaminantes del mundo, detrás de China, es lógico que sus habitantes sientan sus consecuencias.

De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Pulmón, más del 40% de la población vive expuesta a la contaminación del aire. En su informe titulado “Estados del Aire 2019”, advierte que 4 de cada 10 personas se exponen a niveles de ozono que son perjudiciales para la salud y la vida. El presidente de la asociación, Harold Wimmer, asegura que “este incremento del aire no saludable es revelador, y apunta a la realidad de que el país debe hacer más para proteger al público de un daño grave, incluso mortal”.

  • Para la geopolítica mundial:

Hay quienes creen que la decisión de Donald Trump puede afectar el liderazgo diplomático de Estados Unidos en temas de cooperación internacional y financieros. De hecho, expertos en el tema aseguran que con esto, el país pierde la oportunidad de influir y que China y Europa están prestos a ocupar ese vació que dejará Washington en las próximas negociaciones.

Por otra parte, algunos temen represalias de otros países aliados en política ambiental. Es el caso de multinacionales estadounidenses del sector energético.

Y para otros, crece la preocupación por un posible efecto dominó. Advierten que a la retirada de Estados Unidos puede que se unan otros países escépticos, entre ellos, Brasil.

Aun hay esperanzas

Aunque Estados Unidos ha decidido dar este paso hacia atrás, es posible que el país retome el sendero del multilateralismo y los compromisos medioambientales en un futuro no tan lejano.

Siguiendo las formalidades, la salida se haría efectiva en noviembre de 2020, tiempo en el que el país decide quién ocupará el Despacho Oval durante los próximos cuatro años. Sin embargo, hasta tanto eso pase y se conozca si el próximo mandatario volverá a ratificar el acuerdo climático o se alineará a la postura de Trump, los gobiernos estatales, locales y empresas pueden impulsar sus propias medidas a favor del ambiente.

Tal es el caso de Los Ángeles, Nueva York, Houston y Orlando, por ejemplo, donde se ha ratificado el compromiso de optar por invertir en energías renovables. También está haciendo su parte la Alianza Climática de Estados Unidos y la coalición “We are still in” (Seguimos dentro) que agrupa a gobernadores, alcaldes, inversores, universidades, entre otras organizaciones que mantienen firme su intención de seguir la hoja de ruta del Acuerdo de París y lograr el objetivo de reducción de emisiones. Incluso, grandes empresas tecnológicas estadounidenses como Apple, Google y Microsoft han manifestado su apoyo al acuerdo global.

Todos están dispuestos a redoblar esfuerzos aun cuando no cuenten con el apoyo del gobierno federal y esto puede reducir el impacto de la salida formal de Estados Unidos del acuerdo.

Aunque el regreso de Estados Unidos al pacto es importante, lograr la meta establecida no depende únicamente de este país. Es tarea de todos. Afortunadamente la lucha contra el cambio climático ha adquirido un ímpetu global que puede dar respuesta a las grandes dificultades que hoy se presentan.

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