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¿Conoces el trágico origen del mercado de piedras preciosas?

Todo lo que el hombre toca lo mercantiliza. El suelo, el agua, el aire y todo lo que en ellos hay tiene un precio y se comercia sin importar las repercusiones que esto pueda tener, tanto en el equilibrio natural como en el desarrollo humano. Tenemos infinidad de ejemplos a la vista y uno de ellos es el mercado de piedras preciosas. Las joyas de la naturaleza son buscadas con vehemencia por el hombre en todo el mundo, para sacar de ellas el máximo provecho económico, aún y cuando eso signifique poner en peligro la vida misma.

trágico origen del mercado de piedras preciosas

Las piedras preciosas, esos minerales duros muy valiosos por su rareza, han sido explotadas desde hace más de un siglo. En ellas, el hombre ha visto una oportunidad de oro para amasar riquezas, y su avaricia ha sido el motor para poner en práctica sistemas de extracción totalmente mecánicos, sistematizados y destructivos. Eso no se ve en las increíbles piezas de joyería y decoración, donde las piedras hacen gala de su maravilloso brillo y color, pero está allí, en su ADN.

Los oferentes

Si hablamos de productores de piedras preciosas, indiscutiblemente hay que citar a Tailandia, Myanmar, Indochina y Sri Lanka. Allí hay importantísimos yacimientos de rubí, zafiros, espinelas y circones. En China, el jade tiene gran presencia, y en India, Siberia y Rusia, el diamante y el cuarzo.

Si nos vamos a Europa, el mercado de las piedras preciosas lo lideran Italia, Francia, Alemania, Austria y Suiza.

En América del Norte, Estados Unidos es el máximo representante del mercado de las piedras preciosas. Allí hay grandes yacimientos de zafiros, granates, turquesa y topacio.

En Centroamérica, México destaca por sus ópalos de fuego, nobles y amatistas.

En Sudamérica, Brasil tiene una gran variedad de gemas. En Minas Geraes, por ejemplo, es posible encontrar diamantes, topacios, esmeraldas, variedades de cuarzos, turmalinas y más. En Colombia, las esmeraldas, el lapislázuli y la rodocrosita. En Venezuela, imposible no nombrar los diamantes y las perlas.

El continente africano no se queda atrás. Sudáfrica, Ghana, Angola, Bostwana, Namibia, Sierra Leona, República Democrática del Congo, Tanzania tienen una gran oferta de zafiros, esmeraldas, turmalinas, ojos de tigre, granates, feldespatos y crisoberilos.

Aunque algunas piedras preciosas prosperen en entornos geológicos similares de varios países, su lugar de procedencia determina su precio en el mercado. La razón: apreciaciones impuestas por el comercio internacional.

Los compradores

Aquí, Asia lleva la batuta. Si bien a las piedras preciosas se les atribuye todo tipo de propiedades y cualidades protectoras y de curación en todo el mundo, en este continente su valor energético es apreciado casi de manera frenética. Por eso, la comercialización de gemas y cristales es brutal.

China, figura entre los primeros compradores del mundo; y Namibia, Singapur e Italia destacan por sus compras de diamantes.

“En Estados Unidos y Alemania hay un movimiento más pronunciado hacia las piedras de color, mucho más desde que Kate Middleton lució un zafiro. Pero en Reino Unido, todavía domina el diamante”.

Jaspreet Chawla, gemólogo londinense

El mercado de piedras preciosas es un mercado de explotación profunda

El trabajo en las minas, aunque hoy día es sistemático y mecanizado, lleva implícito un deplorable escenario de explotación laboral y ambiental.

Detrás de la venta de los cristales y gemas en los que muchos depositan su confianza y sus esperanzas para la curación física y el bienestar emocional, hay una historia lamentable de acoso y humillación laboral.

mercado mundial de diamantes 2018

Mientras personajes famosos como Kim Kardashian, recurre a los cristales para sanar sus heridas emocionales; y Gwyneth Paltrow promete regular las hormonas femeninas y el ciclo menstrual con cuarzo y jade, los mineros, muchos de ellos menores de edad, son sometidos a condiciones de trabajo deplorables.

Suelen estar desprotegidos por las leyes laborales de sus países y sino, pues eso les hacen creer: La seguridad en la mina poco le importa a los patronos, y aunque trabajan de sol a sol, son mal remunerados. Esto, en algunos casos, han sido motivos suficientes para que se involucren con el tráfico de drogas y el conflicto armado desatado por quienes buscan el control del negocio.

En Madagascar, uno de los productores de cristales más importantes del mundo, y Colombia, por ejemplo, el negocio está presidido por una opacidad legal que a duras penas le otorga a la minería artesanal lo que merece.

“La explotación de las minas ha sido usufructuada, en apreciable medida, por organizaciones amparadas por el poder de la fuerza o por sus nexos con grupos armados al margen de la ley. En los municipios productores de esmeraldas confluyen violencia y degradación social con poderosos empresarios y grupos armados, vinculados algunos con bandas de narcotraficantes y paramilitares, que el Estado ha tolerado durante décadas”.

Informe de la Contraloría General de Colombia

Pero en esta historia, quien lleva la peor parte es el medioambiente.

La extracción masiva de piedras preciosas y la explotación desmesurada dejan grandes heridas, muchas de ellas, difíciles de sanar.

El impacto de la minería en el ambiente es terrible. La extracción de piedras preciosas, de las minas más profundas de la tierra, y su procesamiento no solo significan el agotamiento de recursos finitos del planeta, de minerales que tardan millones de años en formarse, sino también, la degradación de importantes paisajes y la pérdida de sus maravillosos servicios ecosistémicos.

Sacar piedras preciosas del subsuelo es arrasar grandes extensiones de terreno, es emitir  cientos de toneladas de dióxido de carbono, es generar gran cantidad de desechos tóxicos que erosionan los suelos, perjudican la calidad del agua y destruyen el hábitat de especies animales y vegetales. Además, es dejar grandes orificios propicios para la formación de pozos de agua, idóneos para la cría y proliferación de mosquitos transmisores de enfermedades.

¿Puede el mercado de piedras preciosas ser sostenible?

Activistas de todo el mundo han denunciado el impacto que tiene la compra y venta de piedras preciosas y han solicitado el establecimiento de acuerdos regulatorios para detener prácticas que socavan la biocapacidad del planeta y amplían la brecha de la desigualdad. Sin embargo, es poco lo que se ha logrado hasta el momento.

La demanda de piedras preciosas de color aumentó desde el 2010
Según informes de Diamond Manufacturers, la demanda de piedras preciosas de color se triplicó desde el 2010

Ya se escucha hablar de una producción y comercialización de gemas y cristales de origen ético. Pero a decir verdad, los vendedores, para satisfacer la alta demanda, recurren a quien le haga la mejor oferta, sin importar si procede de países con prácticas laborales y ambientales dudosas. Lo mismo que pasa con el mercado textil, cosmético y alimenticio.

También se empieza a oír sobre la venta de joyas de segunda mano como una forma de frenar la actividad extractiva de piedras preciosas. Se está tratando de que esos valiosísimos relojes, collares y pendientes salgan de las cajas de seguridad o del cofre encerrado en el clóset y vean de nuevo la luz. Aquí el juego comercial también es agresivo en el sentido de que el valor de la prenda está determinado o manipulado en función del  origen, pureza, tratamiento, tallado y en ocasiones, del desmontado de la piedra.

Repito, hasta ahora no hay avances significativos, pero sí muchas excusas para no hacer lo que corresponde. Todavía la prenda o la joya sostenible, ecológica o ética, con piedras preciosas extraídas de forma artesanal, sin químicos, libres de explotación infantil, sin diferenciación de género y con condiciones laborales y de seguridad dignas, brilla por su ausencia. El comercio justo todavía es un gran desafío.

La sostenibilidad en el sector es una batalla importante, que no puede descuidarse. Para encontrar tiendas en países como Estados Unidos, por ejemplo, ahora es indispensable. Pero también debemos tratar con un sistema que todavía está experimentando esta ruta como una nueva idea, a diferencia de la industria de la moda“.

Licia Mattioli, empresaria de joyería y vicepresidenta de Confindustria para la internacionalización:

Aunque ya se tienen gemas y cristales sintéticos hechos en laboratorios, en el mercado de piedras preciosas las naturales siguen siendo las más apetecibles para la excéntrica industria de la moda y la decoración. Queda claro que lo que necesitamos entonces, es tener una sociedad de prosumidores y no de consumidores indiferentes y despilfarradores.

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