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La carne artificial ¿Una solución al cambio climático?

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Una de las grandes enemigas del medio ambiente es, sin dudas, la industria cárnica. Su sistema de producción contribuye al calentamiento global. Las enormes emisiones de gases de efecto invernadero que de ella se originan y el altísimo consumo de agua, tierra y energía que demanda, son nocivas para la salud de nuestro planeta. Por eso, muchos son los que se han dedicado a buscar un sustituto perfecto para su principal producto: la carne artificial o sintética.

carne artificial o cultivada
La industria cárnica y su sistema de producción contribuye al calentamiento global

Una práctica antigua

No es un tema que surgió por estos días. De hecho, en Asia comer tempeh y tofu, a base de soja, o seitán, de gluten de trigo, como sustitutos de carne es una tradición milenaria. En los años setenta, apareció otra opción a base de hongos.

Y en la década de los noventa, la NASA hacía sus primeros experimentos para producir alimentos sintéticos y con ellos, dotar de provisiones a los astronautas enviados a misiones de larga duración.

Pero no fue sino hasta el 2013 cuando el farmacólogo Mark Post de la mano de la Universidad de Maastricht, en Holanda, desarrolló la primera hamburguesa creada en laboratorio: 140 gramos compuestos por 3000 tiras de ternera cultivadas en placas de Petri y teñidas con zumo de remolacha. Fue bautizada con el nombre de “Frankenburger”, en alusión a Frankenstein.

Desde entonces, Estados Unidos, Japón, España e Israel siguen investigando nuevas formas de crear pechugas y nuggets de pollo, salchichas y leche.

Agricultura celular

Los avances tecnológicos de los últimos años han permitido crear alimentos cárnicos comestibles, a través de cultivos de tejidos de células madres de músculos animales.

En esta modalidad de producción llamada “agricultura celular”,la elección del entorno es vital. Por lo general, es en fábricas, en laboratorios o espacios controlados, en los que se busca evitar el sufrimiento animal y una reducción considerable de las emisiones de gases de efecto invernadero.

agricultura celular y carne sintética
Producción llamada “agricultura celular”

¿Por qué comer carne sintética?

El consumo de carne ha aumentado notablemente en los últimos años, entre otras cosas, debido al aumento de la población. Pero, el problema que deteriora a nuestro planeta no es la carne en sí, sino cómo se produce.

Los métodos actuales de producción cárnica son negativos, tanto para el ambiente como para los animales.

  • A partir de la cría del ganado para la alimentación, se pueden generar alrededor del 15% de las emisiones mundiales totales de gases de efecto invernadero.
  • Una cuarta parte de la tierra libre de helio es empleada para pastar; y una tercera parte de los terrenos de cultivo, para la producción de alimentos destinados al ganado.
  • Para producir una libra de carne, se requieren al menos 1500 litros de agua; y para 1 caloría de proteína de carne, se necesitan 55 calorías de combustible fósil.

Por ello, la carne artificial, sintética, cultivada, de laboratorio, limpia, in vitro, o como decidan finalmente llamarle, se convierte en una alternativa, incluso, ante las predicciones más pesimistas que advierten de una escasez de recursos naturales en el futuro.

La revolución alimentaria es necesaria

Para preservar la existencia del ser humano, definitivamente, se requieren cambios en:

  • Los hábitos dietéticos: aumentar el consumo de vegetales, frutas, legumbres y verduras.
  • Las formas de producción. En los cultivos, se debe cuidar el uso de fertilizantes; por ejemplo, emplear variedades con mejoras genéticas que resistan más el calor y la sequía. Disminuir el uso de tierras para cultivos y ganadería, mejorar la gestión de las tierras de pastoreo y hasta reducir el desperdicio alimentario es indispensable.
Revolución-alimentaria
Variedades con mejoras genéticas que resistan más el calor y la sequía

Así que, es tiempo de abrirle paso a la agricultura sostenible. De esta forma, el planeta estaría más alejado de ver aumentar su temperatura global y experimentar la peor cara del cambio climático: eventos climáticos extremos, desertificación, degradación de los suelos e inseguridad alimentaria.

¿Te atreverías a comer carne cultivada?

Todo indica que, para el próximo año, la carne sintética ya comenzaría a ser comercializada, queda por ver si la gente querrá comerla o no.
Por ejemplo, en Reino Unido, algunos sondeos sugieren que al menos el 20% de los habitantes la consumiría, un 40% no se atrevería y el resto está indeciso.

Según estudios realizados en Estados Unidos y Europa, sistematizados por Christopher Bryan y Juliette Barnett en el 2018, se reportaron mayores posibilidades de aceptación en los hombres, los más jóvenes y los que tienen mayores niveles de educación y que están familiarizados con las nuevas tecnologías.

Por su parte, en Latinoamérica, según una encuesta de la alianza Intal-Latinobarómetro, realizada a 20.000 habitantes de 18 países de la región, el 8% de la población considera positiva la creación de la carne in vitro.

Para que estos números sean favorables al consumo de la carne artificial, sus creadores deberán tomar en cuenta tres factores importantes: el precio, el sabor (gusto y apariencia) y la seguridad de los controles de calidad.

¿Estás listo para probarla?

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