El ciclo de apareamiento de las velutinas comienza, por lo general, cuando termina el verano; siendo en septiembre cuando nacen los primeros machos y reinas jóvenes.
Las reinas fecundadas en el otoño salen de nuevo en primavera, después de hibernar. Se encargan de fundar nuevos nidos, donde ponen sus huevos y producen feromonas para atraer a los machos fértiles. Básicamente, se dedican a la reproducción de la especie. Una actividad que depende en gran medida de la temperatura y la alimentación.
Las ejemplares obreras adultas construyen el nido y mantienen las colonias. En el nuevo enjambre se crían nuevas reinas que luego darán inicio al ciclo reproductor en la siguiente primavera. Con su nacimiento, las reinas madres mueren, mientras que los machos lo hacen justo después de la fecundación.
Los nidos son de forma esférica o romboidal, de color marrón y pueden llegar a medir unos 50 centímetros de ancho y 80 de alto. Lo construyen, por lo general, en zonas húmedas y templadas, por lo que es frecuente encontrarlos en la cima de los árboles y en acantilados, e incluso en las partes más altas de algunas edificaciones. Sin embargo, en algunos casos, sobre todo en tiempos de inviernos más fríos, las avispas velutinas se pueden asentar en agujeros del suelo, donde intentan refugiarse de las inclemencias del tiempo.