El arsénico es tan tóxico que afecta todos los órganos y sistemas de animales y personas. Afecta a los sistemas respiratorio, circulatorio, digestivo y hasta a la piel.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado los peligrosos efectos contaminantes del arsénico en la salud en dos categorías: por un lado los efectos inmediatos, también denominados agudos y por el otro, los que se producen a largo plazo.
Dentro de los efectos inmediatos encontramos los síntomas típicos de una intoxicación química como mareos, náuseas, molestias digestivas y diarrea. En los casos de una intoxicación severa se presenta hormigueo en las extremidades, calambres y hasta la muerte.
Cuando las personas se exponen al arsénico por un periodo de tiempo largo desarrollan los efectos de exposición a largo plazo que pueden comenzar con lesiones de la piel. Estas lesiones son muy variadas y van desde callosidades, hasta cambios de pigmentación (color).