Desde que la tecnología invadió cada rincón del planeta, nuestro comportamiento no es el mismo. La hiperconectividad se ha apoderado de todo y nos ha transformado.
Los niños no son los únicos sensibles a los efectos adversos de a contaminación atmosférica en la cognición y salud mental. Nuevos estudios indican que los más afectados son las hombres mayores.
Los niños están permanentemente expuestos a sustancias químicas nocivas. El aire las concentra y las dispersa por doquier. Y estas, una vez ingresan en su organismo se convierten en enfermedades y trastornos prevenibles.
El Síndrome de Ulises habla de una realidad que viven millones de personas de carne y hueso en todo el mundo.
El pánico de que se cumplan las profecías climáticas ya tiene nombre: ecoansiedad. Te contamos cuáles son sus síntomas y cómo combatirla.