La llegada del coronavirus sorprendió al mundo entero, lo obligó a frenar la estampida del carbono pero desafortunadamente no lo libró de la intempestiva aparición de otros peligros naturales y desastres ambientales.
América Latina y El Caribe en los últimos 20 años han sentido los fuertes embates del cambio climático, fenómenos naturales han dejado una huella, a veces imborrable en toda la región.