A lo largo de los últimos meses, el Ártico ha venido registrando elevadas temperaturas que han provocado un deshielo acelerado en una de las zonas más estratégicas a nivel de clima para el planeta.
Los casos de osos polares que se comen entre sí se incrementan producto del calentamiento global y las acciones del hombre que ponen en riesgo el hábitat de estas especies.