La construcción de las islas artificiales de China ha matado básicamente todo lo que vive alrededor de los arrecifes de coral dejando pocas opciones para la restauración y el surgimiento de nuevas vidas.
El derrame de petróleo en la Isla de Mauricio pone en riesgo la belleza inigualable de las cristalinas aguas de la paradisíaca costa, hogar de valiosos arrecifes de coral.
Los arrecifes de coral, gracias a su diversidad, proporcionan a millones de personas: alimentos, medicamentos, protección contra tormentas e ingresos de la pesca y el turismo.