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Conservación de la Biosfera Maya amenazada

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Una parte de la Reserva de la Biosfera Maya, el área boscosa más grande de Centroamérica, ha estado bajo resguardo de las comunidades que por años han habitado la zona. Estas se han encargado de evitar que la deforestación destruya sus bosques. Una labor que por estos días está bajo amenaza. Entérate por qué.

Reserva de la Biosfera Maya
La Reserva de la Biosfera Maya, un Patrimonio Cultural de la Humanidad, que hoy está en riesgo

La Reserva de la Biosfera Maya abarca 2.1 millones de hectáreas de bosques que se extienden por México, Guatemala y Belice. Alberga más de 500 especies de aves. Es el hogar de jaguares, del tapir de Baird que está en peligro de extinción, y de la última población existente de una subespecie de guacamaya roja. Tiene una riquísima y variada flora (se habla de unas 3.000 especies de plantas) y encantadores sitios arqueológicos que muestran la historia de una gran civilización. Pero toda esta maravilla es víctima del avance de la frontera agrícola y la deforestación. La tala y quema de bosques ha sido desde siempre una gran amenaza para la reserva, por ello se han ideado planes para su conservación.

Modelo forestal comunitario

Con la creación de la Reserva de la Biosfera Maya, se estableció un sistema de gobernabilidad en el territorio que vincula al Estado con los pobladores y organizaciones internacionales: El modelo forestal comunitario.

Este sistema se basa en el aprovechamiento sostenible del bosque, la preservación de las especies y el control y reducción de la deforestación.

Conservación de la Reserva de la Biosfera Maya
Comunidades han recibido concesiones para administrar resguardo de la Reserva de la Biosfera Maya

Bajo esa línea, desde 1994, se comenzaron a otorgar concesiones a las comunidades para ayudar a conservar el bosque. Por estos días, alrededor de 24 mil personas, se encargan de administrar el 20% de la biosfera, unas 400.000 hectáreas.

Estas comunidades realizan contratos con agencias gubernamentales y ONGs para realizar patrullaje forestal, prevención de incendios, y disminuir las emisiones de carbono. Estos contratos entonces, no son solo son a favor del bosque sino que su vez son la fuente de ingresos de estas comunidades. Adicionalmente, promueven la agricultura de productos no tradicionales y el turismo sostenible, y controlan la tala de árboles en la zona. De modo que las comunidades pueden viven del  bosque por medio de su conservación.

El trabajo de estas concesiones ha sido reconocido mundialmente como un plan exitoso.

En marzo de 2019, un informe presentado en una reunión del Banco Mundial en la ciudad de Washington, habló de una relación positiva entre el progreso socioeconómico de la reserva y la conservación de las áreas bajo concesión. Según reza el estudio, “El ingreso forestal, su reinversión y el acceso a financiamiento local y externo han permitido a las empresas
comunitarias diversificar sus actividades, generar un mayor valor agregado, desarrollar nuevos productos e insertarlos en cadenas de valor de productos forestales maderables y no maderables.”

Una zona de contrastes

Pero hay una delgada línea que divide un territorio verde con enormes árboles y una pradera para la ganadería y la agricultura intensiva y la explotación ilegal de los recursos naturales

Reserva de la Biosfera Maya en peligro
En las zonas que no están bajo resguardo de las comunidades hay altas tasas de deforestación e incendios

Mientras en las zonas que están bajo el resguardo local, según informe de la ONG internacional Rainforest Alliance, se ha logrado una tasa de deforestación 0 en los últimos años, en otras, miles de hectáreas de bosques sufren las consecuencias del crecimiento poblacional, la desmedida tala de árboles, los incendios forestales y altos niveles de contaminación.

Por ejemplo, el Parque Nacional Laguna del Tigre, pese a ser un área protegida, entre 2001 y 2018 ha perdido 30% de sus cobertura arbórea, situación que no ocurre en Carmelita, una comunidad circundante donde las personas viven de manera sustentable.

¿Por qué peligra su conservación?

Las comunidades protectoras de la reserva han recibido concesiones para cuidar los bosques, concesiones que tienen fecha de vencimiento (25 años) y que por tanto requieren ser renovadas en los próximos cinco años. Así que todo depende del gobierno de turno.

El próximo año vence la de Carmelita y en 2025 la del territorio de Melchor de Mencos, concesiones que parecen no tener garantizada su renovación. De no prorrogarse el permiso, estas comunidades tendrán que abandonar el bosque, quedando este más expuesto a los intereses de una industria agrícola que arrasa con todo a su paso en busca de grandes ganancias.

Siendo así, mientras esta se llena los bolsillos sacando provecho a las potencialidades naturales de la zona, se vulneraría la biodiversidad de la reserva y la función de captura de carbono que cumplen los bosques.

Por lo pronto, todo indica que la principal  amenaza por estos días es la incertidumbre que rodea a la renovación de las concesiones. El año próximo seguramente habrá noticias al respecto, así que aquí en La Contaminación estaremos atentos para contarte sobre el destino de la Reserva de la Biosfera Maya.

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