Uno de los principales problemas al que se enfrentan los refugiados climáticos es su invisibilidad. La Convención de Ginebra sobre los Refugiados Políticos no reconoce aún las causas climáticas para conceder el estatuto de refugiado.
El Síndrome de Ulises habla de una realidad que viven millones de personas de carne y hueso en todo el mundo.