Una nueva investigación afirma que el actual desequilibrio entre la masa natural y la masa antropogénica responde a la incesante y creciente producción y acumulación de hormigón, metal, plástico, ladrillos, acero y asfalto.
Los contaminantes orgánicos persistentes (COPs) no sólo contaminan el ambiente sino que afectan la salud de humanos y animales.