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Vanessa Nakate: la voz del activismo en África

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No se imaginó el que editó la gráfica de la agencia estadounidense AP, donde aparecían  un grupo de jóvenes activistas por el clima, que sacando a Vanessa Nakate del encuadre estaba poniendo en el ojo de la opinión pública mundial, no solo su imagen sino su justa causa.

El activismo silenciado pero no callado de Vanessa Nakate

Un recorte digital que es una perfecta alegoría sobre cómo se enfocan las acciones en favor del clima, siempre desde la perspectiva de los países más ricos. La acción del censor puso de nuevo sobre la mesa ese racismo que todavía hoy cree que hasta el cambio climático es un asunto solo de blancos y no un problema que lo padece con más severidad y crudeza la parte no blanca del planeta.

Cuenta la activista de 23 años que el día que se tomó la foto también hubo una rueda de prensa. Ninguna de sus declaraciones fue recogida por los medios presentes en el momento.  “Cuando vi la foto, sólo vi parte de mi chaqueta. (…) No se incluyó ninguno de mis comentarios (…) Era como si yo no estuviera allí”, dijo.      

Vanessa Nakate nació en Kampala, Uganda. El cambio climático está siendo especialmente cruento con su país, donde las intensas sequías, alternadas con periodos de devastadoras inundaciones, están afectando los cultivos que son la fuente de sustento no solo para las familias campesinas sino para la nación entera.

Nakate está comprometida de manera profunda con la preservación de la Cuenca del Congo. Una extensa selva que abarca seis países del África Central y es considerado el segundo “pulmón vegetal” del planeta, luego de la Amazonía. Estos bosques, que constituyen el 70 por ciento de la superficie vegetal del continente africano, son una suerte de regulador de la temperatura, no solo de la región sino para el planeta.

Un fuego que brilla con luz propia

Vanessa reconoce en varias entrevistas que su activismo está emparentado de cierta forma con el de Greta Thunberg, pero su trabajo es la continuación de luchas ancestrales que llevan activistas locales, no solo en África sino en distinto puntos del planeta menos favorecido.

El activismo silenciado de Vanessa Nakate
África es una de las regiones del planeta que más resiente el cambio climático.

Vanessa Nakate, o Licypriya Kangujam desde la India, rechazan que se compare su trabajo y sus luchas con otras experiencias. No han dudado en expresar su inconformidad y piden que sea respetado su trabajo y su historia. Luchas que se vienen dando desde hace décadas desde los países más afectados por el cambio climático, los que sufren de manera más descarnada sus efectos.

Vanessa Nakate no solo es la fundadora del movimiento Youth for Future Africa, también organizó el Rise Up Movement y ha protagonizado varias protestas y acciones de huelgas en favor de los bosques del Congo.

Especialistas e investigadores del cambio climático y sus efectos han alertado sobre la extrema vulnerabilidad de África frente al calentamiento global. Las inundaciones y sequías son cada vez más frecuentes y quienes viven de la agricultura tienen poco tiempo para recuperarse.

Uganda, la tierra natal de Vanessa Nakate se encuentra dentro de África Oriental, una región que enfrenta una plaga de langostas de características catastróficas que es propiciada por desórdenes climatológicos extremos como los ciclones. Esta realidad ha puesto en riesgo la seguridad alimentaria de más de 30 millones de seres humanos.

La cara fea del activismo climático

Nakate fue borrada literal y metafóricamente de la foto en la Cumbre de Davos. Este incidente abrió un intenso debate entre activistas, periodistas y opinión pública, sobre el enfoque, eurocéntrico, blanco y occidental que conduce al ambientalismo más mediático.

La orientación mainstream de un activismo por el ambiente que oculta las luchas que se llevan a cabo desde lo que se ha denominado el Sur Global, ese término que han acuñado algunos estudiosos para referirse a lo que anteriormente se conocía como “tercer mundo”.

La lucha de Vanessa Nakate en favor del ambiente
Las muestras de racismo que ha recibido Nakate han reforzado su compromiso.

Cuando la activista ugandesa alzó su voz contra el despropósito del fotógrafo de la agencia AP, expresó de manera demoledora: “No sólo has borrado una foto. Borraste un continente”. En esa frase se encuentra contenido el sentimiento de buena parte de los defensores del medioambiente que hacen su activismo tercamente frente a un silencio impuesto por los medios.

En una entrevista hecha a Jamie Margolin, fundadora del grupo de acción climática Zero Hero, expresaba que no le sorprendió para nada el incidente con Nakate y los medios. Afirma que ella y su grupo han sido afectados también por el bloqueo mediático de un activismo que no es tan atractivo según las premisas del activismo medioambiental hegemónico.

El incidente no hizo sino reforzar el compromiso de Nakate con los menos favorecidos de Uganda. Este año planea fomentar la construcción de varias cocinas comunitarias que puedan bajar el consumo de carbón y leña y campos de paneles solares para reducir las emisiones de carbono.

El desafortunado y deleznable episodio de la foto editada de Vanessa Nakate abrió las compuertas para que se colaran las voces silenciadas de los activistas negros, latinoamericanos e indígenas, quienes cada día luchan, a veces a costa de sus propias vidas, en favor del ambiente.

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