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Una mina de oro pone en peligro a los osos pardos de Alaska

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El bucólico paisaje de la bahía de Bristol en Alaska podría ser sustituido por uno menos grato. La instalación de una mina de oro en ese sitio, amenaza el equilibrio ecológico de la zona y pone en riesgo la subsistencia de los osos pardos.

Una mina de oro podría poner en peligro al oso pardo de Alaska

Cada año, los osos pardos, conocidos también como osos grizzli, luego de su largo proceso de hibernación en madrigueras, salen a buscar alimento por las praderas y montañas de la Bahía de Bristol. Con la llegada del verano, el salmón se convierte en el alimento predilecto de los osos pardos.

También el pez es muy apetecido por la industria de salmón silvestre que cada año reporta ingentes ganancias para la región.

Este sector acusa dividendos anuales que rondan los mil quinientos millones de dólares y ofrece más de 14 mil puestos de trabajo para los lugareños.

La instalación de una mina de oro, en un territorio que ya está bastante castigado por el cambio climático, donde los termómetros han llegado a marcar los 30 grados, ha puesto en alerta a las organizaciones y movimientos ambientalistas.

impacto de la minería en el medio ambiente
El Impacto Ambiental de la Minería

Para saber más, haz click sobre la imagen

El gobierno de Donald Trump ha dado luz verde al emplazamiento de la mina luego de revocar una ley de la era Obama que lo impedía.

Pebble Limited Partnership es el consorcio encargado de llevar adelante el proyecto de la mina en la cabecera de la Bahía de Bristol.

Las aguas cristalinas y los bucólicos bosques de esta región, son los predios favoritos de los osos pardos y los salmones. Unos para comer y los otros para dejar sus huevos.

La Bahía de Bristol está considerada una de las áreas de desove del salmón más grandes del mundo. Este territorio es la principal fuente de recursos tanto para los osos como para los pescadores y tribus que hacen vida en la región.

El proyecto de un desastre

La construcción de la infraestructura para una mina de oro río arriba representa una catástrofe medioambiental de consecuencias difíciles de cuantificar.

Los recursos naturales y la biodiversidad que caracterizan la región corren el peligro de desaparecer.

Los encargados de llevar adelante el proyecto minero no ocultan los detalles de lo que se tiene planeado. Entre los trabajos que están previstos, destaca uno que implica cavar una mina de una milla de ancho y un cuarto de milla de profundidad.

Unos tres mil acres de humedales y varias millas de arroyos donde habitan los salmones están en la mira de estas excavaciones. Aseguran los expertos que se oponen al proyecto, que ese inmenso zarpazo en medio de los bosques de Alaska sería visible desde el espacio.

Todas las obras que están proyectadas para abrir la mina tendrán un impacto, primero en los salmones, luego en los osos y finalmente en las comunidades que habitan la Bahía de Bristol. Las rutas utilizadas por los osos para desplazarse por el territorio se verán obstaculizadas por una planta de energía de 250 megavatios y una arteria vial que también se tienen previstos.

La estructura de la mina igualmente estaría obstaculizando los caminos usados por los osos pardos para migrar durante la temporada marcada por la sobrepoblación de salmones. Tal como lo aseguran los habitantes de la zona: cualquier daño a los salmones es un perjuicio a los osos y a los habitantes de Alaska.

Burócratas contra el ambiente

El proyecto de la mina de la empresa Pebble ha sido rechazado, por distintas administraciones en el gobierno de Estados Unidos, durante dos décadas. Con la llegada del gobierno republicano de Donald Trump, las medidas que impedían llevar a cabo el plan, fueron revocadas.

Los osos pardos de Alaska se pueden quedar sin alimento por una mina de oro
Lo que ocurra con los salmones tendrá un impacto en los osos pardos y en la industria del salmón silvestre.

A finales del año 2014 la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), dictaminó que el proyecto Pebble afectaría de manera desproporcionada el hábitat de los peces y otras especies. Eso permitió un descanso para quienes se oponen a la mina en Alaska.

A finales de 2019, diversas organizaciones ambientalistas, representantes de pueblos originarios y defensores de la vida silvestre, presentaron una demanda contra la EPA por la presunta violación de la ley de protección que amparaba a la Bahía de Bristol y su ecosistema.

Representantes de uno de los grupos litigantes aseguran que un entramado de corrupción dentro de la administración permitió que se eliminaran de manera ilegal las protecciones, avaladas por expertos y fundamentadas en estudios científicos.

Por ahora queda en manos de la justicia el futuro del salmón salvaje, los osos pardos y las comunidades de la bahía de Bristol en Alaska.

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