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Un alga invasora ha puesto en jaque al ecosistema en el Mediterráneo

Uno de los grandes paraísos naturales del planeta está amenazado por peligrosos usurpadores. Un alga invasora en el Mediterráneo ha llegado para agravar aún más la delicada situación del emblemático mar. El fondo del “mare nostrum” de los antiguos romanos está invadido por el alga Rugulopteryx okamurae, llamada comúnmente “alga asiática”, y existe mucha preocupación por las consecuencias de esta ocupación.

Alga invasora en el Mediterráneo

Es tal su virulencia, que los científicos no han dudado en describir al alga como “explosiva” y sumamente agresiva. Ya en el año 2019, el biólogo José Carlos García y su equipo pudieron comprobar y advertir de que el fondo del Estrecho de Gibraltar estaba, literalmente, cubierto por una especie de alfombra hecha del alga de origen asiático.

Un par de años antes, ya el investigador adscrito a la Universidad de Sevilla había señalado que el alga se comportaba como una especie invasora dada su extrema agresividad frente a las especies autóctonas. El peligro que comporta la presencia de esta ocupante es que está en riesgo la biodiversidad de los ecosistemas naturales del Estrecho.

Ya los pescadores artesanales de la zona acusan pérdida de sus trabajos por la presencia masiva del alga. Tal como lo suponen los expertos, la especie llegó de polizona en algún barco de mercancías, esos que a diario cruzan el Estrecho de Gibraltar desde el océano Pacífico hasta el Mar Mediterráneo.

¿Quién es la Rugulopteryx okamurae?

Fue a finales del año 2015, cuando se avistaron las primeras algas en las arenas de las playas de Ceuta. Su presencia, parduzca y de olor desagradable, al principio fue tímida. Luego se veía cada vez con mayor frecuencia y eso obligó a que alguien le escribiera a la investigadora y bióloga de la Universidad  de Málaga, María Altamirano.

La científica, quien ya tenía entonces experiencia en macroalgas invasoras, se encargó de caracterizar morfológicamente el alga y enviar una muestra a Japón. Ahí, sus colaboradores, valiéndose de técnicas de identificación molecular, determinaron que el alga que con sus arribazones poco a poco invadía las costas ceutíes era la Rugulopteryx okamurae.

Esta especie de alga es originaria de las aguas templadas del Pacífico noroccidental que bañan las costas cercanas a  China, Corea, Filipinas y Japón. Fuera de su hábitat original, fue vista por primera vez en una laguna costera de Étang de Thau, Francia en el año 2000. Se cree que llegó a territorio galo en algunas ostras llevadas desde Japón para la acuicultura.

De momento la invasora no tiene depredadores y avanza imparable. Solo le ha tomado cerca de 5 años ocupar las dos orillas del Estrecho de Gibraltar, todo el litoral gaditano, llegar hasta las orillas atlánticas de Huelva y ha proseguido hasta Marbella. Algunos investigadores consideran que ya el alga ocupa el 50% del espacio del Mediterráneo, entre los 5 y los 25 metros de profundidad.

Un problema fuera de control

Una de las características de esta especie invasora es su rápida propagación. Este hecho hace que poco a poco el alga pueda reemplazar a las especies autóctonas. Los especialistas aseguran que ya el avance es incontrolable y que ha dejado de ser un problema solo a la zona de la cuenca del Mediterráneo. Ahora es un problema que le concierne a toda Europa.

El alga invasora del Mediterráneo pone en peligro la biodiversidad
La velocidad con la que se propaga el alga dice mucho de su letalidad y toxicidad.

La velocidad con la que se extiende el alga asiática es inversamente proporcional a las acciones que, desde las instancias de gobierno, se han debido tomar para frenar su avance. Apenas a finales de 2020, luego de cinco años del descubrimiento en las playas ceutíes, fue que el Ministerio de Transición Ecológica de España declaró al alga Rugulopteryx okamurae como especie invasora.

Pero esto no ha sido suficiente. Todavía no hay un plan coordinado entre los distintos actores involucrados para hacerle frente al avance del alga. La doctora Altamirano, la bióloga que descubrió las algas en Ceuta, afirma que una “estrategia de erradicación en el Estrecho sería solo vender humo”, zanja.

A esa opinión se le adhieren otros científicos y hasta el propio Ministerio de Transición Ecológica, que ha afirmado que una erradicación, al día de hoy, luce poco factible. Mientras tanto, el alga prosigue sin pausa y ya ha alcanzado el Cabo de Gata.

Un ecosistema muy afectado por especies invasoras

La riqueza biológica del Mar Mediterráneo es tan importante que ocupa el cuarto lugar en la lista de los mares con mayor biodiversidad del planeta. Siendo apenas menos del 1% de la superficie de los océanos de la Tierra, se ubica en el puesto 4, luego de los mares de Australia, Japón y China.

El alga Rugulopteryx okamurae invade el Mediterráneo
Los pescadores claman que su susento está en peligro por las algas invasoras.

A pesar de su gran diversidad, el 4% de las especies que hacen vida en el Mediterráneo son especies invasoras. Aunque no hay un consenso científico sobre el número de especies invasoras del Mediterráneo, la cifra oscila entre 600 y 1.000 el número de especies que han usurpado las aguas del emblemático mar.

Los especialistas creen que las especies invasoras del Mediterráneo han llegado a través del Canal de Suez desde el Mar Rojo.

Como si los estragos medioambientales del alga invasora en el Mediterráneo no fuesen suficientes, el turismo y la pesca artesanal están viendo sus actividades afectadas. Los pescadores de Barbate o Conil, quienes pescan con palangre o redes, aseguran con desespero que las algas los están arruinando.

Dicen que hay días en los que ir a faenar es imposible porque lo único que sacan del mar son toneladas de algas. Una pesca sin peces que además destruye redes, palangres y anzuelos.

Las algas podrían tener algunos beneficios

Algunos investigadores consideran que se podría aprovechar la invasión del alga y darle un uso que sea productivo. Se sabe que la Rugulopterix okamurae contiene polisacáridos que son muy demandados en la industria alimentaria. También tiene efectos en el metabolismo humano y funcionaría también como protector ante ciertas enfermedades.

Declarar al alga en el Mediterráneo como especie invasora abriría la posibilidad de darle una salida más útil y rentable a su recogida y no solo tirar las algas en un vertedero.

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