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Tribus indígenas son más vulnerables a los virus

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A lo largo de la historia, los pueblos indígenas han sido especialmente vulnerables a enfermedades infecciosas. Desde la primera avanzada europea en América, los pueblos originarios del continente se vieron expuestos a males traídos por los colonizadores para los que no tenían los anticuerpos necesarios. Ese contacto con seres humanos venidos de otras latitudes significó, en parte, el inicio de un exterminio que arrasó con la población precolombina.

Tribus aisladas y enfermedades infecciosas

Hasta la actualidad, la situación de los pueblos originarios, frente a las enfermedades, es de extrema indefensión. Desnutrición, anemia, diabetes tipo 2, son lastres que comprometen aún más la situación de los indígenas. A todas esas afecciones se les debe sumar la ausencia casi total de servicios de salud básicos.

La Organización de las Naciones Unidas ha mencionado especialmente a la pobreza y a la tuberculosis como una dupla nefasta que ataca de manera brutal a los pueblos indígenas de buena parte del planeta. Destaca el organismo multilateral la baja expectativa de vida de los indígenas con respecto al resto de la población, precisamente por la conjunción de una serie de variables que los colocan en la primera línea de fuego.

Pese a que muchos gobiernos, a través de sus entes sanitarios, han trazado planes para luchar contra la tuberculosis y otras enfermedades, los beneficios no suelen llegar hasta los indígenas por la pobreza, la precariedad de las viviendas, la falta de acceso a servicios médico-sanitarios, diferencias lingüísticas y culturales y su localización geográfica.

Algunos especialistas han mencionado la alta prevalencia de enfermedades como la hepatitis B, la tuberculosis, la malaria o el dengue, dentro de los grupos de población indígena. Esta situación hace que se tengan muchas aprensiones sobre cómo será el comportamiento del Covid-19 dentro de estas comunidades.

En el caso de los indígenas aislados, los que viven desconectados del devenir de la sociedad no indígena, su situación es de especial vulnerabilidad ante las enfermedades contagiosas. Con la aparición del coronavirus su situación de fragilidad sanitaria es mucho mayor.

El hecho de vivir en zonas remotas y aisladas puede que los beneficie en algunos aspectos, pero en el caso de virus muy contagiosos llevan todas las de perder. Sus sistemas inmunológicos no poseen las defensas para enfrentar a virus que son comunes entre quienes viven en grandes centros de población.

El avance del Covid-19 por América Latina ha obligado a los gobiernos de cada país a tomar medidas para frenar los contagios y las muertes por esta pandemia. Sin embargo, dentro del conjunto de medidas adoptadas, que incluyen aislamiento, barreras físicas, limitaciones de desplazamientos, entre otras, no se mencionan las medidas para que las poblaciones indígenas aisladas, presentes en casi toda Latinoamérica, no caigan víctimas de este virus.

Tribus aisladas

Las tribus aisladas, o remotas como también se les conoce, son grupos humanos que permanecen aislados del resto de la “civilización” tal como la concibe el ser humano no indígena. De lo poco que se conoce de ellos, se sabe que son pueblos originarios que decidieron, por distintos motivos, permanecer apartados del resto del mundo civilizado.

Pueblos indígenas y enfermedades virales
Virus como el Covid-19 sería especialmente letal con las etnias aisladas.

Se ubican, en su mayoría, en siete países de Suramérica, los que tienen territorios en la Amazonía. Fuera del subcontinente americano se han ubicado tribus aisladas en la India y en Papúa Nueva Guinea.

Según lo reseña el portal de BBC Mundo, que recoge un comunicado de la Confederación de Pueblos Indígenas de Brasil (APIB), el primer caso de Covid-19 entre la población indígena de Brasil, fue confirmado el día 4 de abril. Desde ese entonces hasta el día 14, la cifra se ubicó en 16 casos confirmados y tres fallecimientos. Brasil es el lugar del planeta que concentra el mayor número de pueblos ancestrales que por voluntad propia no mantienen contacto con el exterior de sus dominios.

En el documento citado por BBC, la APIB, hace énfasis en la histórica vulnerabilidad de los indígenas ante la llegada de los invasores. A la malaria, la sífilis, la tuberculosis, la gripe o el sarampión, que introdujeron los europeos durante la colonia, ahora se les suma al historial de enfermedades traídas por los colonos, el coronavirus, el nuevo agente de exterminio.

En esta oportunidad la infección llega a los pueblos originarios gracias a misioneros, funcionarios de entes gubernamentales, o bien grupos irregulares que buscan expulsar de sus territorios a las comunidades indígenas para la explotación maderera, la extracción de oro, los cultivos de soya o el narcotráfico.

Advierten algunos especialistas que el virus Covid-19, aunque es un virus nuevo del que se conoce muy poco, será especialmente letal entre los integrantes de las comunidades indígenas pues sus características sociales, sanitarias, geográficas y económicas, los hacen ser muy indefensos inmunológicamente.

Una política de salud integradora

Los pueblos indígenas están amparados por distintos instrumentos jurídicos. Un documento de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) recoge los distintos tratados internacionales que están en vigencia y que buscan proteger los derechos humanos, entre ellos la salud, y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas.

Amenazas a la salud de las tribus aisladas
Los que conocen la historia de los contagios abogan por preservar el aislamiento de los pueblos indígenas.

La OPS también reconoce en su sitio web la diversidad cultural y étnica del conteniente americano. Por tanto, el organismo considera que las políticas y los servicios de salud deben elaborarse e implementarse atendiendo esta diversidad.

Exhortan a que tanto los entes del sector sanitario como el personal que labora en ellos, integren el conocimiento científico con las creencias y la prácticas tradicionales a fin de promover la sensibilidad por la diversidad.

Por parte de expertos y estudiosos de los pueblos indígenas aislados, la mayoría aboga por proteger a cal y canto su aislamiento. Las pocas veces que estos grupos han entrado en contacto con “hombres blancos”, las consecuencias siempre son de lamentar. Muertes masivas por gripe o sarampión ya se han registrado antes.

La progresiva e incesante deforestación de los bosques amazónicos amenaza la salud y la integridad de los habitantes originarios que decidieron permanecer aislados. Los agentes patógenos que introducen en la selva los promotores de prácticas de destrucción medioambiental, los misioneros y hasta los turistas, serían los principales responsables de la desaparición de poblaciones enteras.

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