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Tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, ¿son lo que prometen?

Evitar que las temperaturas del planeta sigan subiendo es una tarea urgente pero nunca sencilla. Debido a esa complejidad, son muchas las propuestas que se estudian para bajar rápidamente las emisiones de gases a la atmósfera. La captura y el almacenamiento de carbono (CAC) es una de las medidas que cada día suena más como parte de la solución a la crisis climática. Pero ¿de qué se trata la CAC?

Qué es la captura y el almacenamiento de carbono

Cada segundo, las actividades humanas, especialmente las relacionadas con los combustibles fósiles, emiten enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Este gas, presente en el aire de manera natural, es uno de los mayores responsables del calentamiento global, y evitar que sus concentraciones en la atmosfera sigan subiendo es vital para evitar el colapso climático.

La captura y el almacenamiento de carbono es una tecnología diseñada para reducir las emisiones de CO2 producidas por el ser humano. Su aplicación más idónea sería en las grandes centrales eléctricas o en plantas industriales de extracción y procesamiento de combustibles fósiles.  

Según algunos expertos en calentamiento global y cambio climático, esta tecnología es crucial si se desea cumplir con los objetivos del Acuerdo de París. Esto es, mantener la subida de las temperaturas globales en 1,5 °C. En la actualidad, hay varios gobiernos haciendo fuertes inversiones en CAC para cumplir con sus metas.

Sin embargo, el consenso alrededor de la efectividad y los beneficios no es unánime. No todos los conocedores están de acuerdo con la captura y almacenamiento de carbono y ya veremos por qué.

¿En qué consiste la captura y almacenamiento de carbono (CAC)?

La captura de carbono es un proceso que puede darse de distintas formas y sobre todo en procesos industriales a gran escala. Puede atraparse el carbono eliminando el gas luego de que se queman los combustibles fósiles y se liberan los gases de combustión.

Desventajas de la captura de carbono

También hay técnicas para hacer la captura antes de que suceda la combustión, mediante procesos de gasificación, o reformado. Para esto, se quema solo una parte del combustible y se convierte en un agente nuevo del que se extrae el CO2.

De igual manera existe un proceso llamado oxicombustión. En él se quema el combustible con oxígeno en lugar de aire, el cual deja gases de combustión compuestos básicamente por carbono y agua. Una vez esta se enfría y se congela, el carbono puede ser atrapado.      

Independientemente del proceso que se use, el sistema consiste en tres fases esenciales:

  • En el proceso industrial, capturar el CO2 en su fuente y separarlo de otros gases
  • Luego, transportar el CO2 atrapado a un lugar determinado para su almacenamiento, generalmente en forma comprimida
  • Finalmente almacenar el carbono durante largo tiempo en formaciones geológicas del subsuelo, en las profundidades de los océanos o bien en ciertos compuestos minerales.

Las tecnologías que se están desarrollando para la captura de carbono están en distintas fases. De acuerdo con el Centro de Soluciones Climáticas y Energéticas, alrededor del mundo hay en la actualidad 26 programas de captura de carbono en pleno funcionamiento y 34 en distintas etapas de ejecución. Ya en 2005 había tres proyectos comerciales funcionando en los que se almacenaba el gas capturado en formaciones geológicas subterráneas.

Una tecnología que no convence a todos

Aunque hay varios programas de captura y almacenamiento de carbono funcionando en todo el mundo, es muy poca la cantidad de gas que se atrapa y se confina. La principal queja de los grupos de activismo medioambiental va en ese sentido.

Actualmente, las empresas que llevan a cabo CAC están en capacidad de atrapar 40 millones de toneladas de carbono al año. Pero la dura realidad es que en el mundo, cada año, se producen 34 mil millones de toneladas de dióxido de carbono. Además, estas tecnologías no retiran dióxido de carbono de la atmósfera, en todo caso se limitan a evitar que algunas cantidades lleguen al aire.

Otro de los cuestionamientos que se les hacen a estas tecnologías es su costo y su eficacia. Muchos países centran sus medidas contra el cambio climático en la captura de carbono, una política bastante objetada por algunos ambientalistas. Consideran que más realista y efectivo sería invertir el presupuesto ambiental en energías renovables.

Una herramienta para producir más petróleo

Si bien para muchos los programas de captura y almacenamiento de carbono les resulta muy atractivo, la emergencia climática no puede esperar. Uno de los principales inconvenientes de estas tecnologías es que la mayoría no estará operativa hasta la década siguiente. Reducir de manera notable las emisiones es un imperativo perentorio.

Cómo se captura el carbono

Por otro lado, para algunos expertos el desarrollo de las tecnologías de CAC solo servirá para fortalecer y prolongar la dependencia de los combustibles fósiles.  En la actualidad buena parte del carbono secuestrado se emplea para un proceso llamado Recuperación Mejorada de Petróleo. Esto es que el CO2 se usa para acceder a yacimientos de petróleo que resultaban inalcanzables.

Según quienes han estudiado el tema, si estos desarrollos tienen tantos entusiastas en la industria de los combustibles es porque les permite ser ecofriendly mientras siguen invirtiendo en fuentes de energía contaminantes.   

La CAC goza de muy poca confianza hay entre los ambientalistas. Además del estímulo al uso de combustibles fósiles como el petróleo —lo que atenta contra los objetivos climáticos—, estos desarrollos van a afectar a la población. La construcción de infraestructura para CAC representa un potencial peligro para la salud, la seguridad y el medio ambiente.

Indagar sobre lo que representa la captura y almacenamiento de carbono es clave para saber qué hay detrás de ciertas medidas. No siempre se toman en consideración los objetivos importantes para bajar las emisiones. Algunas iniciativas son para hacer cambios sin que nada cambie en la práctica.

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