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Desarrollo sostenible

Sostenibilidad: la materia pendiente de los Juegos Olímpicos

Con la celebración de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 regresa a la escena el debate sobre la sostenibilidad de este tipo de eventos. Un reciente estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, analiza las 16 últimas ediciones del evento deportivo más costoso y seguido del mundo. En él se concluye que los Juegos Olímpicos han ido retrocediendo en lo referido a sostenibilidad.

Sostenibilidad de los Juegos Olímpicos

La mencionada investigación estuvo encabezada por Martin Müller, profesor de Geografía de la Universidad de Lausana (Suiza). Asegura el experto que la recién finalizada edición de los Juegos Olímpicos, pospuesta desde 2020 por motivo de la pandemia, tuvo un costo estimado entre 12.000 y 28.000 millones de dólares.

En el mismo estudio se señala que, desde la edición celebrada en Barcelona (España) en 1992, los Juegos Olímpicos han dejado de ser un mega evento sostenible. Aunque este tipo de acontecimientos son una extraordinaria oportunidad para avanzar en cuanto a sostenibilidad, lamentablemente eso no está ocurriendo.        

Pero, ¿cómo se establece que un evento es, o no, sostenible? Según Müller se deben tomar en cuenta tres aspectos fundamentales. Para cuantificar la sostenibilidad de un evento se debe evaluar la sostenibilidad medioambiental, la dimensión social y la económica.

Para ser sostenible no basta lo referido al medioambiente. También es necesario que la actividad sea justa, socialmente hablando, y tener una justificación económica. En el estudio del profesor Müller, a manera de ejemplo, se evaluó el uso posterior de las instalaciones deportivas o si se desplazó a la población local para llevar a cabo los Juegos.

¿Cómo se consigue que un evento deportivo sea sostenible?

Para los autores del estudio, hacer que uno de las actividades deportivas más costosas del mundo sea sostenible es necesario abrazar tres verbos fundamentales:

  1. Disminuir
  2. Desmaterializar  
  3. Digitalizar

Para conseguir disminuir las dimensiones de los Juegos Olímpicos, estos deberían ser más pequeños, es decir, con una afluencia modesta de público, atletas y cobertura mediática. Si la meta es desmaterializar, la construcción de mega infraestructuras debe dejarse de lado y acogerse a lo que ya está en pie. Es decir, los Juegos deberían adaptarse a las ciudades, no al revés.  

Digitalizar la celebración es otro de los aspectos que se deben tener en cuenta a la hora de garantizar la sostenibilidad de un evento. La pandemia ha revelado que no es necesario asistir de manera presencial a una actividad para poder disfrutarla. Hacer transmisiones que puedan ser compartidas y celebradas en puntos estratégicos es una manera eficaz de evitar desplazamientos innecesarios y sumamente costosos.

La sostenibilidad a veces es solo propaganda

En ciertas ocasiones, ser “verde” no es solo un asunto enunciativo. Ser eco amigable y sostenible debe ser demostrado y cuantificado. Una de las revelaciones más importantes del estudio publicado en Nature es que, aunque el Comité Olímpico Internacional (COI) proclame ser abanderado de la sostenibilidad, desde 1992 se ha ido perdiendo la senda en ese sentido.

Cómo hacer sostenible un evento deportivo
Para que los eventos deportivos sean más sostenibles se debe dejar a un lado la construcción de nueva infraestructura.

Según el análisis hecho, los Juegos Olímpicos celebrados en Barcelona (España) en 1992, son un paradigma de sostenibilidad. En principio, la modestia fue la seña de identidad de la celebración. Luego de los Juegos, las instalaciones deportivas siguieron prestando servicios a la ciudad. De igual manera, no fue necesario hacer modificaciones en las leyes para acoger la actividad deportiva.

No obstante, las credenciales de sostenibilidad, Barcelona también es ejemplo de lo que no se debe hacer en cuanto a turismo sostenible. A partir de la celebración de los Juegos Olímpicos del año 1992, la ciudad condal inició un proceso de fortalecimiento del turismo como eje fundamental del desarrollo urbanístico.

Este fenómeno ha traído como consecuencia que Barcelona se haya convertido en una de las capitales mundiales del turismo no sostenible. En la actualidad, la capital catalana está dominada por la actividad turística y sus adláteres en detrimento de la población local.

Un proceso lento

Hacer que un evento deportivo tan costoso como los Juegos Olímpicos sea realmente sostenible, viable y respetuoso, es un proceso que va a tomar mucho tiempo. En principio, ni siquiera el COI está por la labor de hacer cambios significativos en un modelo que ha resultado beneficioso para muchos intereses, sobre todo económicos.

La sostenibilidad en los eventos deportivos
La pandemia ha demostrado que es posible celebrar eventos donde no es necesario desplazarse en costosos viajes.

Los Juegos celebrados en Tokio no han alcanzado los puntos necesarios para ser calificados como sostenibles. Si bien la pandemia impidió la movilización masiva de público, atletas y demás profesionales, y eso se traduce en mayor sostenibilidad, hay algunos cuestionamientos que no deben ser dejados de lado.

Al estar limitados los aforos en las instalaciones deportivas, estas infraestructuras se convirtieron en unas estructuras absolutamente sobredimensionadas, por lo que los costes calculados para el evento se han visto incrementados.

Así mismo, el aspecto social de los Juegos ha sido dejado a un lado. Según lo recogido en algunos medios de comunicación, la celebración se ha hecho en contra de la voluntad y el sentir de la mayoría de la población tokiota.

Avanzar hacia la sostenibilidad de los Juegos Olímpicos solo será posible implicando, de manera efectiva, a la ciudadanía en la celebración de estos eventos. Afortunadamente, cada vez son más las personas que participan en protestas y cuestionamientos que ponen en tela de juicio la pertinencia de este tipo de eventos.

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