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¿Son más ecológicos los libros de papel que los digitales?

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Frente al calentamiento global y el cambio climático surgen múltiples opciones que buscan mitigar o ralentizar el proceso de agotamiento de los recursos y el ecosistema. Los libros digitales desde su nacimiento se han promocionado como la mejor elección frente a los libros de papel. Quienes promueven el uso de los formatos digitales aseguran que el papel usado en los libros tiene un alto costo para el medio ambiente.

¿Son más ecológicos los libros de papel que los libros digitales?

Ciertamente la industria del papel es una de las más contaminantes. Su alto consumo de agua y energía la colocan como una de las industrias menos sostenibles. Sin embargo, es un buen ejercicio tratar de sopesar las características de cada uno de los formatos, el digital y el papel, y tomar la decisión más favorable para el medio ambiente a la hora de adquirir un libro.

Diversos estudios y cálculos se han elaborado para determinar la huella de carbono de cada uno de los formatos enfrentados y cuál es la forma más ecológica de leer. Uno de esos análisis, llevado a cabo en 2011 y publicado por la revista Conservation, tomaba en cuenta las siguientes etapas de la vida útil de cada formato, desde la elección de los materiales hasta el momento en que llega a un vertedero:

  1. Materiales usados para su fabricación.
  2. Proceso de fabricación y su impacto en la salud humana.
  3. Transporte usado para llevarlo al consumidor.
  4. Proceso de lectura.
  5. Disposición final.

En cada una de las etapas evaluadas cada formato ofrece sus ventajas respecto al otro. Queda de parte del lector evaluar, de acuerdo a sus necesidades y sus hábitos, cuál le conviene más a él y al medio ambiente. Los autores del estudio, sin embargo, aclaran que cada día se trabaja en mejorar la gestión de los lectores electrónicos y los libros de papel.

En el caso del papel, las tintas actuales casi todas tienen una base de soya, las tintas fabricadas con materia prima provenientes del petróleo ya casi no se usan. Entre tanto, los fabricantes de  lectores electrónicos de libros hacen esfuerzos por reducir el uso de sustancias tóxicas, por alargar la vida útil los dispositivos y mejorar las condiciones de sus trabajadores a lo largo de sus cadenas de suministro.

No hay soluciones unívocas

Cada uno de los sectores enfrentados por la preferencia de los lectores “hala la brasa para su sardina”. Desde cada bando se ensalzan las virtudes del formato que defiende. La última palabra siempre quedará en manos de quien adquiere el material de lectura.

Libros de papel versus libros electrónicos
Los libros electrónicos representan un gran avance puesto que le ahorran al planeta toneladas de gases de efecto invernadero.

Los libros electrónicos representan un gran avance puesto que le ahorran al planeta toneladas de CO2 que se liberan durante la fabricación de un libro de tapa dura de 300 páginas. Su almacenaje también es una ventaja, puesto que en un solo dispositivo es posible guardar cientos de libros, que si fuesen físicos ocuparían mucho espacio.

Sin embargo, para la fabricación de dispositivos electrónicos se recurre a minerales como el coltán que proceden de países donde la deforestación que acaba con árboles y ecosistemas y los conflictos armados diezman a la población.

La minería del coltán
El impacto ambiental de la minería del coltán

Para saber más, haz click sobre la imagen

En una balanza

El proceso de lectura y la disposición final también colocan cara a cara a los dos formatos. Los libros de papel tienen la ventaja de que pueden ser consultados y leídos infinitas veces y para esa lectura no se hace necesaria la energía eléctrica, a menos que la lectura se haga en horas de la noche. Si no se reciclan pueden ir a dar un vertedero o incinerados, con el costo medioambiental que eso implica.

No siempre son más ecológicos los libros electrónicos
No siempre son más ecológicos los libros electrónicos.

Los libros electrónicos por su parte necesitan energía para su lectura. Cada vez que se enciende una pantalla, bien sea de un libro electrónico, de un ordenador o la de un teléfono móvil, se consume electricidad, de la red o la que se encuentra almacenada en la batería. Para producir electricidad en muchos países todavía se usan combustibles fósiles como el carbón o el petróleo.

Los dispositivos digitales traen consigo otra desventaja frente al papel: la obsolescencia programada. ¿Cuánto tiempo dura un libro electrónico antes de ser desechado? ¿A dónde van a parar? Son preguntas que se deben formular antes de adquirir un libro electrónico. Puede que los libros digitales salven bosques pero agravan el problema de los residuos electrónicos.

Nigeria vertedero
Uno de los principales destinos de los residuos electrónicos

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Muchos van a parar de manera ilegal a grandes vertederos en países en desarrollo donde la mayoría de su población no tiene los recursos para adquirirlos ni para gestionarlos una vez desechados. Cada año se desechan en el mundo millones de dispositivos como ordenadores, televisores, teléfonos móviles, entre otros.

Visto este panorama, se puede afirmar que ninguno de los dos formatos es absolutamente sostenible. Aunque es justo decir que desde ambos sectores se trabaja en ofrecer mejoras y soluciones para impactar lo menos posible sobre el planeta y sus recursos. Queda de parte de los lectores ejercer mejores prácticas que contribuyan a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera.

Aunque siempre será más favorable para el planeta ir a una biblioteca o un banco de libros público. Si su formato favorito es el libro de papel, adquiéralos de papel reciclado o procedente de bosques sostenibles. Si se decanta por los libros digitales, tenga en cuenta que un ordenador portátil consume menos energía que un ordenador de escritorio y leer en modo offline ahorra muchos vatios por hora.

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