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¿Son realmente beneficiosas las leches vegetales?

Cada día crece más la demanda y la popularidad de bebidas hechas a partir de vegetales. Comúnmente se les llaman leches y las más conocidas son la de soja, la de avena, almendras o la de arroz. Muchos se decantan por ellas por varios motivos, algunos por salud, otros por conciencia ambiental. Pero vale preguntarse ¿Son realmente beneficiosas las leches vegetales?

¿Son realmente beneficiosas las leches vegetales?

Como ya hemos dicho, el consumo de las llamadas leches vegetales se han extendido porque muchas personas, por motivos de salud, las prefieren. El ser humano es la única especie que sigue consumiendo leche en su etapa adulta, y además leche de otras especies. Sin embargo, solo el 30% de la población produce lactasa, la enzima necesaria para digerir la lactosa de la leche de ganado vacuno.

Por consiguiente, el 70% de la población se vuelve intolerante a la lactosa. Incluso, los que no son intolerantes a este componente de la leche empiezan a consumir leches de origen vegetal por otros motivos también relacionados con la salud. Algunas personas también sacan la leche de vaca de su dieta por motivos medioambientales.

La ganadería y la industria láctea están estrechamente vinculadas al calentamiento global y a la contaminación de los ecosistemas. Según un estudio de 2018, avalado por la Universidad de Oxford, producir un vaso de leche de vaca genera más emisiones de gases de efecto invernadero y consume más tierra que cualquier bebida no láctea de origen vegetal.

Tal como lo afirman diversas investigaciones, una cuarta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero tiene su origen en la producción de alimentos. Especialmente la carne y otros víveres de origen animal son los que más contribuyen, siendo que estos solo representan un 20% de las calorías que se consumen en el mundo.

Una tendencia siempre al alza

Hoy en día es muy común encontrar en los anaqueles distintos tipos de leches vegetales. Hasta hace poco la oferta se limitaba a leche de vaca entera y desnatada. Ahora, hay múltiples opciones y cada una con su público. Sin embargo, la leche de vaca sigue acaparando las preferencias de los consumidores. Pero la venta de las bebidas no lácteas ha venido creciendo, hasta un 54% más que hace cinco años.

La leche de soya fue la pionera en este nicho del mercado llamado “leches vegetales”. Si bien a lo largo de este artículo hablaremos siempre de leches vegetales, las comillas obedecen a que en ciertos países hay polémica sobre si deben ser llamadas leches estas bebidas. Controversias aparte, las leches vegetales siguen ganando adeptos y no es una tendencia reciente.

Las leches extraídas de algunos vegetales tienen siglos de antigüedad. Triturar, moler, mezclar con agua y colar son técnicas de cocina que están recogidas en los anales de la arqueología. En distintas culturas y gastronomías hay rastros de bebidas hechas con semillas, nueces y algunos cereales como la leche de avena o de arroz.

¿Qué tan saludables son las leches vegetales?

Muchas personas escogen beber leches vegetales en lugar de leche de vaca por motivos de salud. Otros tantos lo hacen porque están concienciados acerca de los impactos de la producción de leche en el medio ambiente. Sea cual sea tu elección, es conveniente no dejarse llevar por las directrices del mercado, que muchas veces son impuestas, y fijarse bien en el etiquetado.

No todas las leches vegetales son buenas opciones
El cultivo del coco está asociado a la explotación laboral y a graves afectaciones al medio ambiente.

De entrada, es útil saber que cualquier leche vegetal, para el planeta, es mejor que la leche de vaca. Ahora bien ¿y para la salud? Es muy importante buscar información sobre el origen de ciertas bebidas hechas de vegetales. No todas son tan sostenibles como pregonan y algunas pueden contener tanto azúcar como una golosina.

Además de esto, la leche de vaca tiene proteínas, calcio, potasio y vitaminas del complejo B y algunas son enriquecidas con vitaminas. En el rubro de las bebidas lácteas vegetales, algunas están enriquecidas, pero no todas. Incluso, algunos expertos en nutrición aseguran que no hay que dar por sentado que todas las bebidas vegetales son saludables. Siempre se debe ser acucioso en buscar la información necesaria para hacer una buena elección.

¿Qué hay detrás de las leches vegetales más populares?

Aunque las leches no lácteas hechas de vegetales se promocionan como buenas para la salud y para el medio ambiente, hay evidencia de que eso no es tan cierto. Ningún alimento que se produzca dentro del actual sistema alimentario, bajo una lógica mercantilista, puede ser bueno para la salud ni para la naturaleza. Partiendo de esa base, veamos cuáles son las leches vegetales más solicitadas y qué hay detrás de ellas.

Leche de almendra

Es actualmente la más popular. Quizá porque en una taza se contabilizan apenas 37 calorías y 96% menos grasa saturada. Ahora bien, la leche de vaca, y hasta las mismas almendras enteras, tienen más proteínas que la bebida de almendras. Si se tienen alergias a los frutos secos lo mejor es evitarla.  

Para los ecosistemas y la biodiversidad tampoco la leche de almendra es buena. En la producción de un vaso de leche de almendras son necesarios 64 litros de agua y la presión que se ejerce para satisfacer la demanda mundial es insostenible para los apicultores estadounidenses. Además, el 80% de la producción mundial de almendras sale de California, Estados Unidos, una región azotada por la sequía.

Leche de coco

Tiene un ligero dulzor y la mitad de las calorías de la leche entera de vaca, pero con menos proteínas. También tiene 5 gramos de grasas saturadas, como la leche, y al igual que ocurre con las grasas presentes en la leche, se teme que eleve los niveles del colesterol LDL o colesterol “malo”.

Desde el punto de vista medioambiental y social, la leche de coco es una tragedia. En primer lugar, los cocoteros son cultivos exclusivos de las zonas tropicales del planeta. La presión por satisfacer la demanda mundial de cocos ha llevado a la deforestación de extensas zonas de selva tropical. Además, se explota laboralmente a los recolectores de Filipinas e India, a quienes se les paga menos de 1 euro al día. Si vas a elegir algún producto derivado del coco, asegúrate de que sea certificado como procedente de Comercio Justo.

Leche de arroz

Suele ser económica, pero tiene muy pocos beneficios nutricionales. Tiene menos calorías que la leche de vaca y no tiene grasas saturadas y muy pocas proteínas. Además, contiene carbohidratos de absorción rápida, lo que puede llevar a un aumento de la insulina en la sangre. No es apta para diabéticos.

De todas las leches vegetales es la que menos beneficios tiene. De igual manera, el cultivo de arroz está relacionado con una alta emisión de metano, uno de los más poderosos gases de efecto invernadero. Por otro lado, los fertilizantes que se usan en los arrozales terminan siempre contaminando las fuentes de agua.

Leche de avena

La popularidad de la leche de avena no ha hecho sino crecer. En 2019, las ventas se incrementaron en un 182%. Una taza de leche de avena de la popular marca Oatly! Tiene muy poca grasa saturada y un poco menos de calorías que la leche convencional. Sin embargo, es rica en azucares añadidos. Los expertos recomiendan que, si se quieren los beneficios de la avena, es mejor comerla.

Las leches de vegetales también impactan en el medio ambiente
Todas las leches vegetales, producidas de manera no sostenible, tienen un impacto en el medio ambiente.

Afortunadamente, la avena es un cultivo de clima frío, por lo tanto, no está asociada a la deforestación de países del trópico. Pero, estudios recientes han encontrado glifosato, un agrotóxico carcinógeno, en la avena y en productos elaborados con el cereal.

Leche de soja

La decana de las leches vegetales. Es la que más se parece a la leche de vaca en cuanto a nutrientes. Tiene la misma consistencia de la leche convencional y también tiene potasio. Si se quiere sustituir la leche de vaca, la de soja es la mejor opción. Desde el punto de vista medioambiental, su principal inconveniente es que grandes extensiones de selva tropical, especialmente en el Amazonas, se han arrasado para darle paso al cultivo de este grano, utilizado para alimentar el ganado. Se recomienda, como en el caso de la leche de coco, consumir soja orgánica.

Los especialistas en nutrición sugieren siempre consumir los alimentos enteros, no procesados, si lo que se quiere es aprovechar al máximo sus nutrientes. Es mejor comer avena, almendras enteras o soya que sus derivados procesados.

Saber si son realmente beneficiosas las leches vegetales, tanto para la salud como para el medio ambiente, dependerá de qué tan informados estemos. Es necesario aprender a leer las etiquetas y escuchar a los especialistas medioambientales. No todos los sustitutos de la leche de vaca son iguales y todos tienen un impacto, en mayor o menor medida, sobre los ecosistemas y los recursos naturales. Sin embargo, desterrar la leche de vaca de la dieta siempre será una buena decisión.

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