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La “siembra de agua”, el prodigio de las acequias de careo para enfrentar el cambio climático

El Parque Nacional de Sierra Nevada, España, es la cordillera más alta del sur de Europa. En ese lugar, desde donde se puede observar el Mediterráneo, existe una vasta red de acequias de careo, una ancestral infraestructura, patrimonio propio de las regiones granadina y almeriense, que desde hace más de mil años sirve para el riego y ahora ayuda a resistir el cambio climático.

Acequias de careo para enfrentar el cambio climático

Gracias al trabajo conjunto entre los agricultores de la zona y los científicos del proyecto Life Adaptamed se están recuperando varios tramos de las acequias de careo. Se trata específicamente de las acequias de Bérchules-Trévelez y Haza Mesa en el Parque Nacional de Sierra Nevada. Un sistema hídrico que, a pesar de su antigüedad, sigue siendo muy importante para la agricultura y los ecosistemas de la zona.

La función de las acequias de careo es distribuir el agua de las altas montañas de los valles de Sierra Nevada hasta las poblaciones y cultivos que se asientan en las laderas. Estas estructuras, obras de la ingeniería ambiental ancestral, logran que haya agua disponible siempre para los agricultores, ganaderos y el resto de los habitantes de las comunidades.

El rescate de estas canalizaciones patrimoniales es una iniciativa de la Junta de Andalucía. El gobierno autonómico se ha planteado fortalecer frente al cambio climático a Doñana, Sierra Nevada y Cabo de Gata, los tres grandes símbolos naturales de la Comunidad. Esta iniciativa es la primera financiada por la Comisión Europea en España.

¿Qué son las acequias de careo?

Se trata de una técnica de origen árabe. Consiste en excavar canales en el terreno para conducir el agua del deshielo, que baja desde la alta montaña hasta los pequeños prados del valle, De esta forma no se pierde en el mar. Una vez ahí, se infiltra y se almacena en el terreno. Luego, durante el verano, en los pastizales, los acequieros cavarán el canal para que se desborde el agua e inunde los claros donde come el ganado.

Para qué se utilizan las acequias
Fotos tomadas de la página Life Adaptamed

Este procedimiento se conoce como “siembra de agua”. Es una forma de aprovechar el agua del deshielo para los momentos cuando es más necesaria. La idea es que el paso del agua por la montaña sea más lento y aprovechar los recursos hídricos de los manantiales en las zonas más áridas de las laderas.

En Sierra Nevada hay cientos de kilómetros de acequias que reciben agua de dos fuentes principales. Por un lado, desde una toma “principal” que suelen ser los puntos donde nacen ríos o barrancos. Por el otro, el agua proviene desde una serie de contribuciones, llamadas “remanentes”, que son corrientes que vienen directamente del deshielo.

Se cree que las acequias de careo pueden ser una invención de la época romana. Sin embargo, la red que se conoce en la actualidad empezó a funcionar bajo la influencia musulmana, cuando se usó con toda su potencialidad. El nombre de este ingenioso método puede provenir de la ganadería, donde carear es conducir al ganado hacia un sitio a pastar.

Para proteger a los servicios ecosistémicos

O bien, al ser humano. Porque conservando los servicios ecosistémicos no solo se protege a la biodiversidad y los recursos naturales. Esencialmente se trata de preservar la vida de los seres humanos. Si la naturaleza no se conserva, el futuro de la vida para todas las especies —incluyendo a la humana— es bastante sombrío.

Las acequias de careo son un claro ejemplo de cómo la sencillez de un método muy antiguo puede ayudar a la naturaleza y al ser humano. El agua que va circulando va dejando parte de la corriente en el suelo poroso de las laderas y de esta manera brinda vida a las especies de flora y fauna del ecosistema local, como el sapo partero bético, las sabinas y los enebros.

El eje central del proyecto Life Adaptamed está puesto en la recuperación de los enebrales, sabinares y otras formaciones vegetales. El hábitat de matorrales de montaña es vital para la Comunidad y conservarlo contribuye fortalecer los suelos, prevenir la erosión y adaptar el ecosistema al cambio climático.

La conservación de las acequias de careo promueve la formación de pastizales, ayuda a la supervivencia de la biodiversidad local y promueve la existencia de polinizadores. Estas estructuras también contribuyen a la regulación hidrológica, la fijación de nitrógeno, carbono y otros nutrientes en el suelo.

Las acequias de careo son la vida  

Para los habitantes de la región, dedicados a la agricultura y la ganadería, las acequias de careo son una magnifica y sencilla herramienta para luchar contra la desertificación. Para estas personas también es un tema de supervivencia frente al proceso constante de abandono de las zonas rurales.

Qué son las acequias de careo
Fotos tomadas de la página Life Adaptamed

Cuentan los “regantes”, como se les conoce también a los acequieros, que lo más gratificante de todo el proceso es ver durante el verano el agua que se “sembró” meses atrás.

“Lo mejor es cuando el agua aguanta cuarenta días moviéndose arriba y tarda unos veinte en dar la cara abajo. Esos son los buenos manantiales, algunos aguantan hasta dos años con una sola siembra. Metemos el agua y el hielo dentro de la tierra para disponer de ella desde mayo hasta el mes de agosto”.

Así cuenta con emoción Antonio Ortega García, presidente de la comunidad de regantes de Bérchules, un pequeño municipio donde tan solo viven 700 personas. La comunidad se sirve del agua que reciben de las acequias para regar unas ochenta hectáreas donde producen calabacines, habichuelas, tomates, calabazas, berenjenas y otras hortalizas.

En las acequias de careo los granadinos tienen la mejor herramienta para enfrentar el cambio climático. Gracias a este método ancestral de la sabiduría popular, la región puede hacer gala de agricultura sostenible y buena para la tierra, además de darle vida nuevamente a una región muy golpeada por el despoblamiento.

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