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Se recupera la población de lince ibérico, pero aún queda trabajo por hacer

Al día de hoy, por los bosques de la península ibérica se pasean, en total libertad, 1.111 ejemplares de una de las especies de felino más amenazadas del mundo. En concreto, son doce veces más individuos que los que había en el año 2002. Ese hecho, es la confirmación de que se recupera la población de lince ibérico, fruto de un esfuerzo en el que se han invertido años y recursos económicos y humanos.

Se recupera población del lince ibérico

Según el censo fechado en 2020, coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica, la población del felino emblema de los paisajes ibéricos aumentó un 30% con respecto al año anterior.

La ministra de la cartera de ambiente, Teresa Ribera, al anunciar la noticia, dijo sentirse muy “alegre”. Destacó que, por primera vez en 20 años, una especie de peligro de extinción supera el millar de ejemplares gracias a los programas de seguimiento y recuperación del lince. Sin duda, se trata de una noticia para la alegría.

Apenas en el año 2000, en todo el territorio peninsular, había menos de 100 ejemplares del lince ibérico (Lynx pardinus). Aunque ya en la década de los setenta la especie obtuvo protección oficial, el declive de su población continuó. Para el año 2002, en España solo quedaban 94 linces y en Portugal la especie ya se había declarado extinta.

De no ser por todas las actuaciones e intervenciones, estatales y científicas, las medidas de protección y gestión del hábitat, el lince ibérico estaba condenado a ser la primera especie de felino es extinguirse luego del tigre dientes de sable, extinto hace 12.000 años.

¿Cuál es la causa de la extinción del lince ibérico?

Hace poco más de cincuenta años, el territorio ocupado por España y Portugal era el hábitat de miles de linces. Sin embargo, era una especie que tenía mala fama. Los granjeros creían que cazaba ganado, como el lince boreal, una especie parecida que se encuentra más al norte.

Fragmentación del hábitat perjudica al lince ibérico
La fragmentación del hábitat es uno de los factores que afecta la población del lince ibérico

Esto hizo que el lince se convirtiera en blanco de cazadores y granjeros. Unos lo perseguían porque lo consideraban una amenaza para los rebaños, los otros, por su piel o para convertirlos en trofeos de caza.

Además de esto, contra el lince se unieron varias amenazas más. Entre las más importantes se encuentran:

  • Pérdida de especies que le sirven de alimento, especialmente el conejo de monte europeo (Oryctolagus cuniculus). Esta especie conforma el 75% de la dieta del lince ibérico.
  • Fragmentación del hábitat.
  • Atropellamientos en las carreteras.

Por otro lado, es necesario precisar que el lince ibérico es una especie muy sensible porque es especialista de hábitat y de presa. Es decir, que las alteraciones que sufran estos dos factores van a impactar de manera negativa en el número de la población de la especie.

De hecho, la causa más importante que llevó al lince ibérico al borde de la extinción fue, como ya hemos señalado, la disminución de la población de conejos de monte. Esta especie resultó muy afectada con la introducción de dos enfermedades víricas: la mixomatosis durante los años cincuenta y la enfermedad vírica hemorrágica del conejo en los años ochenta.

La mixomatosis es una enfermedad viral propia de Suramérica. En los años 50 fue introducida de manera intencional en Francia para controlar la población de conejos salvajes. En ese entonces, los agricultores estaban convencidos de que los conejos eran una plaga. El virus se extendió hacia el suroeste y arrasó con la población de conejos de la península ibérica.

¿Por qué el lince ibérico es importante?

Según la web de Iberlince, conservar el lince ibérico es una tarea que puede ser considerada crucial desde distintos puntos de vista. En primer lugar, el lince ibérico está considerado como una especie paraguas (Umbrella species). Esto quiere decir que, conservando al lince, se protege indirectamente su hábitat, el bosque mediterráneo, y las especies menos conocidas que lo habitan.

Desde un enfoque ecológico, el lince ibérico es un gran depredador, por lo que contribuye a controlar la sobrepoblación de depredadores de mediano rango como el zorro o el meloncillo o mangosta. De esta manera contribuye a disminuir la presión sobre la especie base, que en este caso es el conejo de monte.

El conejo de monte es el alimento básico para otras especies en peligro de extinción, como el águila imperial y es también dispersante de semillas. Por último, y no por ello menos importante, el lince es patrimonio natural de la península ibérica y de la biodiversidad mundial y por tanto debe ser conservado y protegido.

Un esfuerzo que debe ser sostenido

La recuperación de la población de linces ha sido el producto de un trabajo sostenido, muy minucioso y donde han participado distintos actores. Científicos, organizaciones ambientalistas, entes del Estado -tanto de España como de Portugal- y una eficaz financiación, han contribuido en el resultado que ahora se exhibe.

El conejo de monte es el alimento fundamental del lince ibérico
El conejo de monte constituye el 75% del alimento del lince ibérico. Su declive afecta al felino.

El conjunto de medidas tomadas ha sido clave en la recuperación de la especie. Ha sido la combinación de acciones de conservación del hábitat, la protección del lince de amenazas naturales y la cría en cautividad lo que ha logrado que se puedan alcanzar estas cifras.

No obstante, hay que ser comedidos con el entusiasmo y aún no se puede cantar victoria. Si bien las cifras invitan al optimismo, el lince es una especie que continúa en peligro de extinción. Hasta ahora, las iniciativas puestas en marcha de manera conjunta han dado frutos, pero no se deben abandonar los esfuerzos y las voluntades por la conservación del icónico felino.

Algunas organizaciones, como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), han dicho que es necesario alcanzar una cifra que haga a la población viable. Esto solo se logra con unos 3.000 o 3.500 ejemplares, de los cuales, 750 deberían ser hembras reproductoras. Se recupera la población del lince ibérico, pero el trabajo está lejos de acabar.

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