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Desarrollo sostenible

Rosario, Argentina, es la ganadora del Premio Centro Ross a las Ciudades Sostenibles

El crecimiento de la población urbana obliga a pensar y a diseñar formas de hacer de las ciudades lugares sostenibles y resilientes. El Premio Centro Ross a las Ciudades Sostenibles fue creado para reconocer y honrar la hazaña de las personas y sus historias inspiradoras de transformaciones urbanas hacia la sostenibilidad.

Premio Centro Ross a las Ciudades Sostenibles

La mayoría de la población mundial se asienta en ciudades. Según cifras de la ONU, desde el año 2007, más de la mitad de los habitantes de la Tierra hace su vida en entornos urbanos, y se prevé que aumente en la próxima década: 60% para el año 2030. Esto obliga a pensar en cómo hacer que las ciudades sean entornos sostenibles, amables y resilientes.

Y no se trata solo de pensar y proyectar. En todas partes del mundo se están dando experiencias que movilizan a las personas alrededor de la tarea de convertir su entorno inmediato. El Premio a las Ciudades Sostenibles, otorgado por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés), este año recayó en Rosario, Argentina.

El proyecto, emprendido por la municipalidad, lleva por nombre “Producción Sostenible de Alimentos para una Rosario Resiliente”. Según el jurado del galardón, la de esta ciudad es una historia inspiradora sobre la fuerza de voluntad de una población combativa, que encontró la manera de cambiar la realidad de su ciudad a una más amable.

Desde su puesta en marcha, el proyecto ha sido el eje que orienta las medidas de adaptación e inclusión de la ciudad y sus habitantes. Rosario demostró que, ante las adversidades, vale más la creatividad y el trabajo colectivo. La crisis económica de año 2001 y el cambio climático obligaron a los rosarinos más vulnerables a encontrar nuevas maneras de resolver sus problemas y responder.

La historia de Rosario

Rosario es la tercera ciudad más poblada de Argentina. Sus habitantes deben enfrentar los desafíos que se plantean en las grandes urbes latinoamericanas, marcadas por la falta o a la precariedad de los servicios públicos, falta de planificación urbana y una crisis económica de carácter histórico y estructural.

Rosario, Argentina es una ciudad sostenible
El Programa de Agricultura Urbana de Rosario ha transformado la ciudad de manera positiva. Fotos tomadas de prizeforcities.org

A esa realidad se le suman también los embates del cambio climático. La ciudad argentina está ubicada a orillas de río Paraná, lo que la convierte en una ciudad vulnerable a las inundaciones y a un errático patrón de lluvias.

En el año 2001 en el país sureño estalla una crisis política, social y económica de dimensiones de catástrofe. Una cuarta parte de la población de Rosario se quedó sin empleo y la mitad por debajo de la línea de pobreza. Una nefasta combinación de hiperinflación con escasez, fue el detonante que movió a la población a protagonizar acciones vandálicas en busca de alimentos.

En paralelo a la crisis económica se fraguaba una crisis climática. El cambio climático actuaba en dos direcciones. Por un lado, subían las temperaturas en la ciudad y las lluvias se hacían irregulares. Por otro, los incendios se enseñoreaban en la región del delta del río.

Ante este panorama tan desafiante, la municipalidad de Rosario respondió con el Programa de Agricultura Urbana (PAU).  En principio, su nacimiento fue una respuesta puntual a la grave crisis económica. Luego, ha ido evolucionando hasta convertirse en el eje que marca las políticas de acción climática y social de la ciudad.

Se inició con pequeñas pero efectivas acciones. Primero se dotó a las comunidades organizadas de semillas, materiales, herramientas y capacitación en producción agrícola ecológica. Luego, el proyecto se convirtió en todo un movimiento de profunda transformación urbana en torno a la sustentabilidad y la resiliencia.

Alimentación urbana sustentable

Por algo dicen que llegadas las crisis son oportunidades. Antes, Rosario vivía de los monocultivos y de la exportación de la soja. Estas actividades hicieron que la ciudad dependiera cada vez más de la importación de productos agrícolas, muchos de ellos cultivados con abundante uso de pesticidas y llegados desde sitios muy alejados.

Premio a las ciudades sustentables
Las políticas públicas de Rosario se diseñan a partir del programa de agricultura urbana. Fotos tomadas de prizeforcities.org

Las dificultades abrieron paso a programas de educación y formación que crearon una cultura bien en torno a la producción sustentable de alimentos y como eso le reporta un beneficio medioambiental a la ciudad y sus habitantes.  

Luego de los inicios del PAU, el programa se extendió hasta abarcar 75 hectáreas de la ciudad, donde estaban incluidos terrenos baldíos y parcelas sub utilizadas. En estos terrenos se levantaron huertas y cultivos urbanos de alimentos agroecológicos, es decir, cultivados sin agrotóxicos y para el consumo de los rosarinos.

Pero los promotores del proyecto no se quedaron solo en el suministro de alimentos. El programa se transformó también en una fuente de empleo y de sustento. Para ello se acondicionaron varios sectores de la ciudad como mercados locales donde los productores pueden ofrecer a los consumidores su producción. La oferta no solo incluye comestibles.

En los distintos mercados de la ciudad también los rosarinos consiguen verduras encurtidas, salsas, cosméticos naturales y distintas frutas en conservas. Los productores se muestran satisfechos porque dicen que los consumidores prefieren sus productos, más sanos y asequibles porque se producen en la localidad y no tienen que viajar 500 o 600 kilómetros.

Un premio para las ciudades pioneras

Según sus promotores, el premio Centro Ross se concibió para reconocer el trabajo de transformación hacia la sostenibilidad de muchas ciudades alrededor del mundo. Con la entrega del premio se busca inspirar, a través de historias de éxito, a quienes tienen la responsabilidad de conducir las políticas de administración de las ciudades.

Para optar a este premio, pueden presentarse empresas, organizaciones no gubernamentales, agrupaciones comunitarias, gobiernos locales, así como entidades públicas y privadas. La experiencia de Rosario resultó ser la ganadora entre 262 postulaciones, llegadas desde 54 países, y cuatro ciudades finalistas.

El Premio Centro Ross a las Ciudades Sostenibles son un incentivo para todos los que creen que es posible la sostenibilidad dentro de las ciudades. Los conglomerados urbanos, sobre todo en los países en desarrollo, tienen que dejar de ser un catálogo de calamidades y contaminación. El proyecto de Rosario de alimentación es inspiración para otras tantas ciudades que, junto a sus habitantes, buscan ser más justas, inclusivas, resilientes y sostenibles.

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