CARGANDO

Tipo de búsqueda

Medio ambiente Pueblos y culturas

Respaldar créditos con recursos naturales implica riesgos y trampas

Para muchos países de los llamados emergentes, su activo económico más importante se encuentra en la naturaleza. Este hecho les ha permitido acceder a financiamientos expresados en astronómicas cifras de dinero, destinados a financiar su desarrollo y sus infraestructuras. Un reciente informe advierte sobre los riesgos de respaldar estos créditos con recursos naturales.

Los riesgos de respaldar créditos con recursos naturaless

En el trabajo de investigación, elaborado por el Instituto de Gobernanza de los Recursos Naturales (NRGI, por sus siglas en inglés), se afirma que los denominados Préstamos respaldados por recursos naturales, también conocidos como PRR,  son arriesgados para las naciones que los toman, pues pueden acabar con volúmenes de deuda infranqueables.

La relación entre las empresas de países desarrollados, como China, y los países que necesitan financiamiento es una de aparente simbiosis. Sin embargo, eso está lejos de ser así.  Las compañías asentadas en las metrópolis industrializadas necesitan acceder a materias primas para sus negocios, por lo que acuden a los países que poseen los recursos naturales y necesitan dinero.

Los investigadores del NRGI hicieron acopio de información sobre 52 préstamos respaldados con recursos naturales, concedidos entre 2004 y 2018. Descubrieron en las investigaciones que la suma total de los préstamos ascendió a más de 164.000 millones de dólares.

De igual manera, los escrutinios revelaron que el China Development Bank (CDB), junto a otras instituciones de créditos, entregaron financiamientos estimados en 98.000 millones de dólares a tres países latinoamericanos, Ecuador, Brasil y Venezuela.

Las estatales petroleras de estos tres países, Petroecuador, Petrobras y Petróleos de Venezuela (PDVSA) fueron las tres empresas beneficiarias de los créditos.

¿Qué son los créditos respaldados por recursos naturales?

La fórmula de estos créditos es muy sencilla. Los préstamos recibidos deben ser honrados, de manera directa, con la producción a futuro de algún recurso natural, bien sea petróleo o minerales, o con dinero garantizado por estos recursos.

Los préstamos respaldados con recursos naturales son una trampa
Estos préstamos ejercen presión sobre los países deudores por aumentar la producción lo que incidirá en la conservación de los ecosistemas

A cambio, el país rico en recursos naturales recibe un dinero anticipado con el que podrá invertir en carreteras, industrias, hospitales u otras necesidades.   

Los autores del estudio afirman que, independientemente de los beneficios que se puedan recibir con estos préstamos, estas negociaciones están marcadas, desde un principio, por un desequilibrio de poder.

Como todas las negociaciones donde interviene un poderoso. Los préstamos que se respaldan con recursos naturales, son transacciones de alto riesgo. Dice uno de los investigadores del estudio, que las empresas chinas tienen importantes intereses estratégicos en esos recursos naturales, así que siempre van a desplegar todos sus manejos para obtener el más beneficioso de los acuerdos.

Créditos muy opacos

Este tipo de créditos están marcados por una serie de puntos oscuros sobre los que conviene echar algo de luz.

En primer lugar, son préstamos similares a los que se otorgan en condiciones de abuso. Entre sus características se encuentran plazos cortos de vencimiento y altas tasas de interés. Tampoco son muy exigentes en cuanto a la transparencia de cómo serán utilizados los fondos.

Los créditos respaldados con recursos naturales podrían ser comparados con los que adquiere una persona que, en medio de un apremio económico, se ve obligada a empeñar sus joyas y objetos de valor para financiar sus gastos ordinarios.

Cuando un país no puede acceder a financiamiento por las vías regulares, se ve en la tesitura de acudir a estos créditos, que por lo general conllevan no pocas desventajas para los prestatarios. Son créditos de doble filo, no son deseables, pero frente a una necesidad apremiante pueden ayudar a resolver algunas cuestiones económicas.

Esta práctica además implica una profundización de la dependencia de las industrias extractivas y de las exportaciones de materia prima que caracterizan las economías latinoamericanas. 

Los autores del estudio recomiendan a los gobiernos actuar con cautela frente a estos negocios.

El medio ambiente y los pueblos originarios: los grandes perdedores

En estos convenios la peor parte se la llevan los ecosistemas y los pueblos. Puede ocurrir que los países prestatarios se ven imposibilitados de aumentar la producción de recursos que les permita honrar los compromisos para pagar el saldo más los intereses.

Los préstamos hipotecan los recursos naturales
Los países corren el riesgo de perder su soberanía sobre los recursos naturales.

Ese podría estar siendo el caso de Ghana. El país accedió a un crédito de 2.000 millones de dólares con una empresa china. La garantía de este préstamo es el suministro de bauxita, un mineral con un alto contenido de aluminio.

Algunos informes, en poder de portales informativos, dan cuenta de que Ghana estaría trabajando a fondo para aumentar la producción del mineral, incluso a costa de la Reserva Forestal de Atewa, un territorio que es el hogar de varias especies de flora y fauna.

A todo este rosario de males medioambientales se le suma uno más. Las comunidades asentadas en las regiones a explotar, casi nunca son consultadas sobre las condiciones en las que se hacen estas negociaciones con bancos acreedores.

Los procesos de extracción de minerales siempre perjudican directamente a los pobladores, pues afectan la calidad del agua y agudizan la conflictividad social.

Transparencia ante todo

Los autores del informe advierten que estos préstamos, hechos en condiciones muy opacas, representan un peligro para la soberanía de los países prestatarios sobre sus recursos naturales. Una riqueza que probablemente tenga más valor que el dinero recibido.

Igualmente recomiendan a los países que van a tomar estos créditos, que acudan a la mesa de negociaciones respaldados por la mejor asesoría legal posible. De esta manera pueden obtener mejores condiciones para ambas partes.

Los riesgos de recibir créditos respaldados con recursos naturales son muchos. Aumentan las presiones por expandir las actividades extractivas, con todas las implicaciones medioambientales y sociales que ello tiene y  además incrementan la posibilidad de perder soberanía por parte de los países deudores.

Etiquetas: