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Un Tsunami de Árboles, el mega proyecto de reforestación que lleva adelante Pakistán

Tsunami de los Mil Millones de Árboles. Así se llama el mega proyecto de reforestación que desde hace cinco años emprendió Pakistán para reforestar la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. Para la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente de 2021, este país fue escogido como anfitrión mundial. Y esa distinción tiene su razón de ser.

Proyecto de reforestación en Pakistán

Pakistán demuestra, cada día más, que el tema ambiental es prioridad en la agenda política. Lejos de lo que se pudiera pensar, se toma muy en serio sus medidas en defensa del medio ambiente.

El propio primer ministro, Imran Khan, se ha colocado al frente de uno de los planes de reforestación más ambiciosos del mundo. Un proyecto en el que se busca, no solo recuperar los árboles perdidos, sino sensibilizar a la población y fomentar el amor y el cuidado hacia la naturaleza.

La deforestación es uno de los retos más importantes que debe enfrentar la humanidad. Este problema viene aparejado con otros, como la pérdida de biodiversidad, la contaminación de ríos y suelos y, por supuesto, el cambio climático. Particularmente Pakistán fue señalado por la ONU como uno de los países que sufrirá con mayor rigor sus impactos.

La primera parte del proyecto, que es la que le da su nombre, arrancó en 2014 y finalizó en 1017, mucho antes de lo previsto. Hoy en día, el país asiático y la provincia de Khyber Pakhtunkhwa —una de las más castigadas por la deforestación—, disfrutan de más de 350.000 hectáreas de pequeños árboles, que se plantaron o producidos por medios naturales.

Un plan integral con muchos beneficios

El plan estuvo aparcado un tiempo por la pandemia, pero una vez reiniciado dio empleos a mucho de los que quedaron en el paro por la crisis sanitaria. En la actualidad hay más de 60.000 trabajadores que se dedican a las labores de reforestación y de guarda y custodia de los espacios naturales.   

Planes ambientales de Pakistán

Esa recuperación está dando resultados palpables. La producción de miel en Pakistán se incrementó en un 70%. Sin embargo, esa no es la única buena noticia. Quizá lo más importante sea que el número de polinizadores creció notablemente.

Pero el gobierno paquistaní no se ha quedado solo con la plantación masiva de árboles. El plan de Islamabad es integral y a largo plazo e incluye otras iniciativas. Las políticas emprendidas más importantes comprenden:

  • Aumentar la proporción de renovables en la producción de energía. Aspiran llegar al 60% para 2030.
  • Evaluar y conservar las reservas de carbono azul de los ecosistemas costeros, así como de los parques nacionales, humedales y manglares
  • Sembrar bosques urbanos en escuelas, universidades y parques   
  • Crear más de 100.000 empleos verdes. Ya se han dado 85.000 y el plan de recuperación post Covid-19 está orientado en ese sentido

Otro de los aspectos que se han visto favorecidos con la reforestación de Pakistán es el de los biocombustibles. Como ha aumentado considerablemente la superficie forestal, se puede obtener biomasa de los bosques sin comprometer la subsistencia de los ecosistemas. Además, estos bosques ayudan a proteger los suelos de la erosión y contribuyen a purificar las fuentes de agua.

No todos están de acuerdo

Aunque los beneficios obtenidos del programa medioambiental paquistaní son innegables, no han faltado los señalamientos y descalificaciones. Ante denuncias de corrupción y uso indebido de fondos públicos, el gobierno solicitó la auditoría del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés.

La organización, una de las más prestigiosas del mundo, certificó que el plan había sido un todo un acierto. No solo desde lo ambiental, sino también desde el punto de vista social y económico, el Tsunami de los Mil Millones era un ejemplo para el mundo. A juicio de la WWF, todo el proyecto se había ejecutado de manera adecuada.

Si bien los planes de Pakistán para la restauración del medioambiente han recibido importantes elogios y reconocimientos, las voces críticas también se han manifestado. Una de ellas es la del ambientalista paquistaní Vaqar Zakaria, quien difiere mucho de los métodos usados por el ejecutivo de su país.

Considera el activista que el plan reforestación se trata solo de “una campaña verde publicitaria hecha en nombre de la restauración”, asegura. Aunque ya hay otros gobiernos interesados en el ejemplo de Pakistán, Zakaria dice preferir la conservación y la protección de la naturaleza antes que la restauración.

Agrega que la restauración requiere el conocimiento y la tecnología adecuada para ser llevada a cabo. “Es mejor proteger, porque la naturaleza se curará sola”, sentencia. Añade que, antes de cualquier plan, es necesario recomponer la conciencia de las personas, restaurar la conexión del ser humano con la naturaleza. A partir de eso es posible trazar mejores planes.

Un plan para enfriar Karachi

La megalópolis de Karachi es una de las ciudades más calientes del planeta. Con 16 millones de habitantes, es una de las ciudades más castigadas por el cambio climático. En 2015, esta ciudad ubicada al sur de Pakistán, sufrió una ola de calor extremo, con temperaturas superiores a los 45º y que se cobró la vida de, al menos, 1.200 personas.

Restauración ecológica en Pakistán

Shahzad Qureshi es un empresario paquistaní que se ha planteado enfriar Karachi mediante la construcción de bosques urbanos. Está convencido de poder cambiar el destino de la ciudad sembrando miles de árboles en tres años.

Está demostrado que los bosques urbanos pueden bajar considerablemente la temperatura en las ciudades. Dentro de un área cubierta de árboles la temperatura puede llegar a ser de 6º menos. El bosque urbano de Clifton, el primero del proyecto de Qureshi, ahora ocupa un área que antes era un vertedero de basura.

Los planes del empresario son construir 25 parques más en la ciudad. Aunque al principio no recibió apoyo de las autoridades, esto ha cambiado y ahora el empresario cuenta con el visto bueno de la administración local.

Los mega proyectos de reforestación en Pakistán apenas empiezan. Queda mucho aún por hacer, pero sus gobernantes están comprometidos con la tarea de mejorar el medio ambiente. El plan del Tsunami de los 10 mil árboles ha sido ampliado a los 10.000 millones, abarcará buena parte del país y se proyecta finalizarlo en 2023.  

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