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Es urgente reducir las emisiones del transporte marítimo

A menudo se debate sobre cuánto contamina la aviación civil y comercial. Sin embargo, pocas veces se habla sobre las emisiones del transporte marítimo. La noticia reciente sobre el bloqueo del Canal de Suez, por parte de un barco que transportaba contenedores, puso sobre la mesa el tema de si la industria naviera mundial está adaptada a los tiempos que transcurren.

Las emisiones del transporte marítimo

La industria del transporte marítimo es vital para llevar a cabo muchas actividades económicas, entre ellas el comercio. El intercambio y el comercio global de mercancías en buques han sido esenciales en el desarrollo de la humanidad. De igual manera, han facilitado las interconexiones entre las distintas naciones del planeta.

Pero si ello no fuese suficiente, en la actualidad, el transporte marítimo está considerado por la Organización de las Naciones Unidas una pieza clave para alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Para la ONU, el uso y la importancia del transporte marítimo en los próximos años no harán sino incrementarse.

Sin embargo, ya en el año 2019, la Organización Marítima Internacional (OMI), agencia naviera de las Naciones Unidas se pronunció. En boca de su portavoz, Lee Adamson,  la agencia aseguró en una entrevista que los niveles de emisiones de la industria eran inviables. En ese sentido, es urgente tomar acciones revolucionarias que lograran cambiar esa realidad.

Ese mismo año, la subdirectora de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Isabelle Durant, agregó que si el transporte por mar no lograba reducir, de manera significativa, sus emisiones, la humanidad se colocaba en las puertas de un desastre medioambiental.

Una industria importante pero muy contaminante

El rol clave del comercio marítimo en el desarrollo económico ya está establecido y reconocido. El 90% de las mercancías mundiales se comercializan a través de las aguas del mar y así seguirá siendo en los años por venir.

La industria naviera es alta en emisiones
El comercio marítimo tiene todo el potencial para ser sostenible pero es necesario reducir las emisiones.

Los navíos del transporte marítimo no solo trasladan mercancías. La industria de la navegación marítima incluye a los barcos petroleros, los cruceros de pasajeros y naves dedicadas a la industria pesquera.

Teniendo en cuenta esto, no es difícil predecir que para el año 2050, el 17% de las emisiones de dióxido de carbono serán producidas por el transporte marítimo.      

El transporte en aguas marítimas tiene todo el potencial para movilizar mercancías y personas de manera segura, eficiente desde el punto de vista energético y a bajo coste. De igual manera, es necesario decir que un solo gran barco de carga produce una cantidad de azufre equiparable a la que producen 50 millones de coches.

Por lo tanto, urge pensar y diseñar medidas que tiendan a reducir el poder de contaminación de la industria naviera y frenar el calentamiento global. Pero ¿cómo se llega a eso?

Como la misma Organización Marítima Internacional reconoce, los avances en materia de reducción de emisiones de la industria de la navegación marítima han sido pocos.

Es necesario bajar la velocidad, pero sin volver atrás

Hasta ahora lo único que ha logrado reducir las emisiones, aunque poco, es la navegación lenta. La navegación lenta fue una medida casi de carácter espontáneo, producto del desplome económico de 2008, que provocó una disminución de la demanda y una sobreoferta de embarcaciones.

Los expertos aseguran que la reducción de la velocidad es una buena y necesaria medida, pero debe ser vinculante. Al ser una disposición que propone el mercado, cuando se incrementen las ofertas y demandas se corre el riesgo de que la velocidad de navegación vuelva a incrementarse.

Los expertos en navegación aseguran que es posible regular la velocidad de las naves mediante la instalación de transpondedores de satélites y el debido control en los puertos por parte de los organismos involucrados.

Pero no todo es tan sencillo como bajar la velocidad. Dentro de la industria de la navegación hay particularidades que hacen de cada caso algo diferente.

Por ejemplo, los buques dedicados a cruceros de recreación son los que más energía demandan, porque transportan y ofrecen servicios de hostelería, sin embargo son lo que menos emisiones producen.

Las embarcaciones que más contaminan son los buques petroleros, los graneleros y los más nocivos para el medioambiente, los que transportan contenedores, por la velocidad a la que navegan.

Energías alternativas

Para lograr una reducción efectiva de las emisiones es necesario implementar medidas audaces. La que se encuentra más a la mano es el uso de combustibles alternativos. Muchas empresas navieras ya están trabajando en distintas fuentes alternas de combustibles, como el hidrógeno, el amoníaco o el metanol. Pero estas siguen siendo muy costosas y poco competitivas si se comparan con las energías fósiles.

Navegación a vela en el transporte marítimo
Muchos expertos proponen la navegación comercial propulsada por el viento y velas, tal como en el origen de la actividad.

Algunos expertos proponen el uso de la energía del viento, la fuente primaria de energía en los inicios de la navegación. No se trata de una propuesta nostálgica y poética por revivir el pasado. Se trata de una alternativa muy concreta y práctica para un problema también muy serio. Lamentablemente, son muy pocas las embarcaciones que usan solo la fuerza del viento y las velas para navegar y casi ninguna es comercial.

Algunas embarcaciones ya están utilizando velas y cometas, junto con el motor, para reducir las emisiones. Otras compañías de navegación, como la japonesa NYK, están desarrollando una tecnología similar a las turbinas de tecnología eólica. Según la empresa, estas turbinas reducirán las emisiones en un 69%.  

El uso comercial de la navegación a vela es todavía un territorio virgen, pero que es necesario explorar. Reducir la cantidad de emisiones del transporte marítimo es urgente si es que se quiere alcanzar los objetivos planteados en el Acuerdo de París.

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