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Reducir el uso del automóvil privado es necesario para disminuir la contaminación y la exclusión

El crecimiento de la mayoría de las urbes del mundo ha estado signado por el uso intensivo de la movilidad particular. Sin embargo, cada día cobra mayor fuerza entre los ciudadanos la idea de reducir el uso del automóvil privado. Uno de los factores que más contribuye al cambio climático son las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos de combustibles de origen fósil.

Reducir el uso del automóvil privado

Durante mucho tiempo el paradigma de desarrollo ha estado simbolizado por el automóvil. El discurso predominante en la publicidad y en los medios de comunicación apunta hacia el vehículo privado como el tótem sagrado de la civilización y el progreso.

Incluso, en tiempos de cambio climático y emergencia ambiental no se deja de promover al automóvil privado como una meta a alcanzar. Si bien hay quienes están convencidos de que el uso de vehículos eléctricos disminuirá las emisiones de CO2, este no deja de ser un medio poco sostenible (sus materias primas son finitas) y fuera del alcance de las mayorías.   

De igual manera, los principales centros poblados han crecido en torno a infraestructuras creadas para el coche privado, como carreteras, autopistas y grandes superficies para el aparcamiento. Pero ese modelo es sencillamente inviable, tomando en cuenta cómo la construcción de infraestructura urbana y sub urbana afecta la biodiversidad y la conectividad de los ecosistemas.

Recientemente, la ciudad de Barcelona (España) llevo a cabo una encuesta para consultar entre sus ciudadanos asuntos relacionados con el uso del coche privado. La mayoría de los interpelados apoyaba la restricción de la movilidad particular dentro de la ciudad.

Menos vehículos, menos contaminación

Más allá de las posiciones políticas y partidistas, más del 60% ve con buenos ojos restringir el uso de coches y motos. Consideran que sería una medida efectiva para disminuir la contaminación y mejorar el acceso a los espacios públicos. Cuando de bienestar y salud se trata, todos los habitantes de una ciudad tienen un pensamiento que los hermana.

Medidas para usar menos el automóvil
Las ciudades deben pensarse para favorecer a los viandantes, no al automóvil.

Los resultados del estudio hecho en Barcelona, a instancias de Ada Colau, actual alcaldesa, representan un importante apoyo a la gestión en materia de medio ambiente. Desde el inicio de la legislatura al frente de la ciudad condal, Colau ha hecho de la transición ecológica uno de sus ejes de acción más importantes.

En ese sentido, el Ayuntamiento de Barcelona viene trabajando en un nuevo modelo de urbe. Un modelo donde el peatón y el transporte alternativo, como la bicicleta, son la prioridad. De esta manera se busca una ciudad más amable y menos contaminante.

El dedicarle más tiempo y espacio al vehículo particular comporta una serie de trastornos que es necesario conocer. Los más importantes son:

  • Reducción del espacio público
  • Se crean barreras físicas que segregan zonas de las ciudades
  • Se estimula la compra de vehículos
  • Aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero
  • Se incrementa la contaminación acústica y la contaminación del aire
  • Se eleva el consumo de combustibles fósiles

Cuando se logra convencer a la ciudadanía de que es necesario usar el automóvil de manera más eficiente, son muchas las ventajas que se obtienen. Entre las cosas más importantes que ganan los urbanitas están la descontaminación, el disfrute de ciudades y entornos urbanos más agradables y menos pérdidas de tiempo.

“El vehículo es un medio de transporte poco democrático”

Esta frase de Ole Thorson ilustra muy bien la esencia de la movilidad privada e individual. Es ingeniero de caminos y desde hace más de cuatro décadas está dedicado a la consultoría sobre transporte público y seguridad vial.

El experto señala que en las ciudades los coches no son la mayoría y que son más numerosos los peatones y los usuarios del transporte público. Sin embargo, agrega, todas las políticas y normativas de urbanismo están diseñadas para favorecer a una minoría que usa el automóvil particular.

En una ciudad como Barcelona, la suma de viandantes y usuarios de transporte público suman casi 80% mientras que los que se movilizan en coche privado son un 25%. Por esa razón Thorson es partidario de la idea de limitar el uso del automóvil, aunque asegura que no se trata de prohibir tener un coche. Lo que no puede existir es el derecho a pasar por encima de la mayoría.

Agrega que el planeta atraviesa una crisis climática sin precedentes que exige medidas audaces y limitar el uso del vehículo particular es una de ellas. Hasta ahora, la prioridad en las grandes urbes ha sido el coche, pero eso debe cambiar.

Qué se debe hacer para tener una ciudad con menos coches particulares

Para desestimular el uso del automóvil privado se deben poner en práctica una serie de iniciativas que favorezcan formas alternativas de movilidad. Al respecto, muchos expertos han ofrecido sus ideas, algunos incluso trabajan a nivel global para promover el transporte sustentable, como el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP por sus siglas en inglés).

Beneficios de reducir el coche privado
La meta de los gobiernos locales debe ser favorecer la movilidad de las mayorías.

Hacer una ciudad más amable y más sostenible es una meta que se puede alcanzar siempre que se adopten medidas necesarias.

El uso del coche se hace menos atractivo si se aplican algunas iniciativas como:

  • Optimizar el funcionamiento de la red de transporte público, sobre todo el autobús dentro de las ciudades, para que sea más eficiente
  • Adaptar las calles al funcionamiento de los autobuses y peatones
  • Fomentar el uso de la bicicleta mediante normas y leyes que favorezcan a los ciclistas
  • Cobrar por el parquin en todas las calles. Parquear en una ciudad no puede ser gratuito, según Ole Thorson. Un coche privado no puede utilizar de manera gratuita un espacio que le pertenece al colectivo
  • Reducir la velocidad de los automóviles dentro de las ciudades y sus accesos

Las ciudades son, en la actualidad, los sitios donde se concentra la mayoría de la población mundial. Durante décadas las urbes se han planificado para el coche particular, de espaldas a las mayorías.

Es hora de pensar en fórmulas que tiendan a reducir el uso del automóvil privado y favorecer al ser humano en comunidad. Además, la movilidad individual es insostenible porque exige una cantidad de recursos que ya el planeta no está en capacidad de asumir.

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