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Un problema se aproxima. Gobiernos y expertos evalúan qué hacer con las baterías usadas de los coches eléctricos

145 millones de vehículos eléctricos circulando en carreteras y autovías. Ese es el número que se han planteado como meta los gobiernos y las empresas de los países más ricos de cara a 2030. Aunque parece una buena noticia, hay especialistas que aseguran que pudiésemos estar frente a un grave problema: qué hacer con las baterías usadas de los coches híbridos y eléctricos.

Qué hacer con las baterías usadas de los coches eléctricos

Aunque el uso de estos coches todavía es un asunto propio de países muy industrializados como Estados Unidos o China, los planes son que su uso se masifique. Cuando esto suceda, y parece que será pronto, ¿qué va a suceder con las baterías de estos autos cuando acabe su vida útil? Todavía no están claros los procesos en ese sentido y ese es un problema medioambiental.

Se calcula que en menos de una década, 12 millones de toneladas de baterías de iones de litio se conviertan en basura tecnológica. Estas baterías no solo son costosas en materias primas muy cuestionadas como el litio o el cobalto. También representan un elevado coste a la hora de gestionar su final.   

Quienes saben de sustentabilidad señalan que es hora de ir pensando en qué hacer con las baterías de litio usadas. Dicen que es urgente diseñar planes y estrategias que reduzcan la dependencia de minerales y que permitan seguir utilizando los materiales que ya están en circulación.

Beneficios medioambientales que desaparecen

El uso masivo de los coches eléctricos es la gran apuesta para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, cuando se plantea el punto de gestionar el fin de su vida útil, los beneficios medioambientales se difuminan. Según los expertos en materiales, las baterías de los coches eléctricos pueden ser auténticas bombas de contaminación.

Si llegaran a acabar en un vertedero, las celdas que componen las baterías contaminarían al medio ambiente de toxinas, incluso metales pesados. Si se decide reciclarlas, es necesario saber que hacerlo puede llegar a resultar peligroso. Algún procedimiento hecho de manera errada, como un corte en el sito equivocado, puede producir un cortocircuito, un incendio y humos tóxicos.

Otros especialistas aseguran que las baterías de los coches eléctricos actuales no están diseñadas para ser recicladas. Las distintas baterías existentes son muy diferentes entre ellas en lo que se refiere a construcción y componentes químicos. Esto hace que se haga muy difícil la creación de sistemas de reciclaje eficientes.

Por otro lado, muchas veces las celdas son unidas con pegamentos muy resistentes por lo que desmontar una batería puede ser una tarea bastante complicada. Al final, para los fabricantes de automóviles eléctricos va a resultar más económico usar minerales recién extraídos que los reciclados.

Usarlas durante más tiempo

Según James Pennington, vocero del programa de economía circular del Foro Económico Mundial, el reciclaje de las baterías usadas no debería contemplarse como la primera opción. En una entrevista al diario de The Guardian, Pennington aboga por mantener en uso los productos durante el mayor tiempo posible porque su reciclaje no es un proceso sencillo ni económico.

Cuánta vida tienen las baterías de los coches eléctricos
Hasta ahora se desconoce cómo se van a gestionar las baterías que lleguen al final de su vida útil.

Mientras tanto, se destina una gran cantidad de financiamiento a investigación e infraestructura. Estas inversiones están orientadas a descubrir cómo desmantelar las baterías agotadas y sacar de ellas metales y minerales a gran escala. Esto ocurre porque, al menos en el ámbito de la Unión Europea, las leyes obligan a reciclar el 50% del peso de las baterías que se recuperen.

Sin embargo, es necesario advertir que en la batería de un coche eléctrico hay diversidad de materiales. Hay tierras raras, metales tóxicos, metales preciosos, ácidos y plástico, y muchos de estos componentes son peligrosos y contaminantes. Estas características hacen que sean un producto difícil de gestionar.

Otros especialistas afirman que la capacidad de almacenamiento de baterías de litio se puede ampliar. Luego de ser usadas en los coches eléctricos, las baterías podrían ser utilizadas para almacenar el exceso de energía que se produzca en los parques eólicos o solares. En ese sentido, son varias las empresas que están realizando pruebas.

En Melilla (España), la compañía de energía Enel Group está utilizando 90 baterías procedentes de coches Nissan Leaf. Por su parte, la empresa Powervault de Reino Unido estableció una alianza con la automotriz Renault para dotar de baterías retiradas a los sistemas domésticos de almacenamiento de energía.

Afinar el reciclaje

La historia de los materiales y los procesos productivos ha demostrado que el reciclaje puede llegar a convertirse en un sistema que no siempre es efectivo. Muchas veces, las baterías convencionales acaban en las manos incorrectas y terminan siendo recicladas de manera inadecuada. En el caso de las baterías de litio también podría ocurrir lo mismo.

Cómo se reciclan las baterías de litio
Una opción sería usar las baterías para almacenar el exceso de energía de los parques eólicos.

Para que esto no ocurra, es necesario que los métodos y los sistemas para reciclar de manera formal, en centros especializados, se allanen. En ese sentido, un marco legal adecuado podría ser muy útil. Por ejemplo, China y la Unión Europea gozan de legislación que obliga a los fabricantes a financiar y gestionar sistemas de recogida y reciclaje.

En Estados Unidos esto todavía no se contempla. Sin embargo, se espera que en algún momento se aborde la necesidad de gestionar, mediante políticas federales, el reciclaje de las baterías de litio usadas.

A medida que se hace urgente reducir las emisiones y el uso de combustibles fósiles, aumenta la necesidad de pensar qué se debe hacer con las baterías usadas de los coches eléctricos. Hasta ahora, las opciones que hay en escena producen una gran cantidad de contaminantes y son costosas. Las energías renovables, y sus distintos productos, deberían ser sustentables desde su origen hasta el final.

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