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Conoce qué es la sacha inchi, la semilla que desafía el reinado del cultivo de coca en Colombia

Tiene forma de estrella y su sabor dependerá de quien la pruebe. Algunos dicen que sabe a nuez, otros aseguran que les recuerda a la patata cruda. Su nombre es sacha inchi, que en lengua quechua quiere decir “cacahuete salvaje”. Cada vez se habla más de ella porque es una semilla de origen amazónico, poseedora de numerosas propiedades, medicinales y alimenticias.

Qué es la sacha inchi

Ya se conoce al sacha inchi como un superalimento. Es una semilla cubierta de una cáscara rugosa, y se puede consumir en forma de nuez o como aceite. Según un estudio, esta semilla está cargada de omega 3, 6 y 9, así como de vitaminas, minerales y nutrientes, lo que le confiere beneficios en:

  • La salud cardiovascular
  • El correcto desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso e inmunológico
  • El sistema óseo y digestivo
  • Como potente antinflamatorio por lo que es muy recomendada para procesos artríticos, reumatismo y osteoporosis
  • También puede ser usada en la fabricación de aceites comestibles, cosméticos naturales, jabones y cremas para el cuidado de la piel

Si bien la sacha inchi es todo un tesoro natural de propiedades y beneficios, sus bondades pueden ir más allá de la salud. Para algunos estudiosos de la semilla, este cultivo tiene potencial para competir con el aceite de oliva y algunos más optimistas afirman que puede llegar ser una alternativa a los cultivos de coca en Colombia, Perú o Bolivia.

De los indígenas a los campesinos colombianos

Aunque pudiera pensarse que es una especie recién descubierta, lo cierto es que la semilla de sacha inchi ya era del dominio de las comunidades indígenas del Amazonas. No conocían el aceite, pero la cultivaban y la consumían en guisos y otras preparaciones. Ahora bien, en el campo colombiano su cultivo es relativamente reciente.

Su introducción en el departamento de Putumayo (Colombia) se le debe al sacerdote Alcides Jiménez Chicangana, quien dedicó su vida a apoyar el progreso de la región. Durante la década de los 90, el padre le daba semillas a los campesinos para que empezaran la siembra y con lo que cosechaban volvían a sembrar. De esta manera sembraron grandes extensiones. Lo siguiente fue buscar comercializar la semilla.

La oportunidad llegó con el siglo XXI. Comenzando los años 2000, la salida de Alberto Fujimori del poder produce en Perú una disminución de la comercialización de sacha inchi. Este país andino es el que controla el 95% de la producción mundial de la prodigiosa semilla. En ese entonces los campesinos colombianos vieron la ocasión de labrarse su espacio en el mercado.

En la actualidad, la provincia de Putumayo posee las mayores extensiones de este cultivo en Colombia. Los promotores del sacha inchi trabajan sin descanso por fortalecer y desarrollar el cultivo de la semilla porque el gran objetivo, aunque suene demasiado optimista, es erradicar el cultivo de coca.

¿Se puede competir con la coca?

La gran barrera a superar, para que el cultivo de sacha inchi se fortalezca, es la coca. Este rubro domina la economía de la región de Putumayo desde hace décadas. En los años 80 y 90, en la región los niveles de pobreza extrema eran escandalosos. Esta situación, sumada a que es una zona fronteriza con Perú y Ecuador, le abrió las puertas al cultivo de coca promovido por parte de grupos de irregulares armados.

Cuáles son los beneficios de la sacha inchi

La bonanza que trajo la exportación de pasta de coca a Estados Unidos sedujo a los campesinos, que creyeron que la riqueza del narco también podría tocarles. De esta manera el rubro ilícito dinamizó la economía local y en poco tiempo los cultivos de coca avanzaron rápido: 20.000 hectáreas del Putumayo eran cultivos de coca.

Sin embargo, la realidad se impuso. La prosperidad estaba reservada para las mafias que controlan el negocio y los costos de producción de la pasta de coca son muy elevados. Para producir la base de pasta de coca son necesarios costosos productos químicos, transporte y mano de obra. A eso se le debe sumar el pago de extorsiones (vacunas) a grupos criminales.

Al final, el negocio no es tan rentable como lo pintan. Solo queda un ingreso mensual de unos 300 dólares, el equivalente al salario mínimo en Colombia, y el campesino sigue siendo tan pobre como siempre. Pese al peligro que representan estos cultivos —para la salud y la vida— la coca sigue rigiendo las relaciones sociales y económicas en el Putumayo.

Poco a poco la semilla llegará lejos

Desbancar al cultivo de coca no será una tarea sencilla. La siembra ilícita permea toda la sociedad del Putumayo y son muchos los campesinos involucrados desde hace años. Sin embargo, hay gente honesta y comprometida que entrega su mejor esfuerzo para darles alternativas a los trabajadores del campo.

Dónde se cultiva la sacha inchi

Agroincolsa, la asociación productora de sacha inchi de Putumayo, es un ejemplo de organización. Desde la asociación se impulsa el cultivo de la semilla entre el campesinado, hablándoles sobre los peligros de los cultivos de coca y sobre la conveniencia de sembrar un rubro que poco a poco se ganará el aprecio de todo el mundo.

El mundo de la academia también ha hecho su trabajo en favor de la semilla. Un estudio reciente de las universidades del Rosario, Pedagógica y Tecnológica de Colombia y Nacional, les dio sustento científico y técnico a las bondades del sacha inchi y las potencialidades de su cultivo y su exportación. Las metas están puestas en Estados Unidos y Europa, mercados donde este tipo de productos se cotizan siempre muy bien.

Propagar el conocimiento sobre qué es la semilla de sacha inchi es fundamental para dar a conocer sus beneficios, tanto económicos como sociales y medicinales. Pero no se trata solo de comercializar la semilla. También es necesario que se convierta en una alternativa para la provincia colombiana y una salida de la pobreza y los cultivos ilícitos.

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