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La ceguera vegetal o cómo vivimos de espaldas a las plantas

A principios del siglo XXI, un par de científicos, basados en sus investigaciones, acuñaron el término ceguera vegetal. Según ellos, la ceguera vegetal es esa incapacidad de los seres humanos actuales de ver, conocer y reconocer a las plantas que tienen a su alrededor. Conocer qué es la ceguera vegetal, y cómo podría afectarnos, es un asunto vital para la supervivencia de la especie.

¿Qué es la ceguera verde?

Aunque su evolución y su vida sobre el planeta dependen de manera estrecha de las plantas, el ser humano está muy desconectado del reino vegetal. Si bien están por todos lados, inclusive en las grandes urbes, y forman parte de nuestra alimentación cotidiana, sencillamente no vemos a las plantas. No sabemos cómo se llaman y mucho menos sabemos sobre sus particularidades.

Como ya hemos señalado, esta profunda desconexión obedece al fenómeno de ceguera vegetal o plant blindness. Descrito desde hace un par de décadas por los botánicos H. Wandersee y Elisabeth E. Schussler, el concepto señala esa peligrosa tendencia que muestra la civilización moderna a desconocer una parte clave de la vida sobre la Tierra.

Ese alejamiento de una pieza fundamental de la vida nos coloca, como especie, en peligro de desaparecer. Y no es una exageración. Sin las plantas no es posible la vida. Muchos episodios de la historia de la evolución del ser humano sobre el planeta están vinculados con las plantas. Una de las tantas teorías sobre la desaparición de la civilización maya tiene que ver con las plantas.

Vivimos gracias a las plantas, pero de espaldas a ellas  

El conocimiento, o desconocimiento, del mundo de las plantas ha marcado el desarrollo de la especie humana. Fue lo que permitió el desarrollo de la agricultura y modificó el paisaje, estimuló el asentamiento de grupos humanos en sociedades y permitió la acumulación de alimentos para los momentos de escasez.

Se cree, incluso, que la desaparición de los mayas fue una consecuencia de una crisis medioambiental causada por sus malas prácticas agrícolas. Al parecer, eran bastante asiduos a la tala y a la quema indiscriminada y cuando un territorio dejaba de ser productivo, se mudaban a otro sitio.

Esa avidez por la tierra, sumada a la dispersión de la población, fue lo que provocó el desplome del imperio maya entre los siglos VIII y IX. Casos parecidos están documentados más recientemente. Los ecosistemas del Mar Menor y el Mar Negro están amenazados de muerte por las aguas residuales de la agricultura que desembocan en ellos.

Estos ejemplos, y otros tantos, dejan muy bien establecidas las vinculaciones del desarrollo humano y científico con las plantas y la botánica. Y así sigue siendo hasta hoy. Pese a todo el desarrollo científico y tecnológico, la especie humana sigue dependiendo de las plantas para sobrevivir. Entonces, ¿por qué somos incapaces de ver y reconocer a las plantas?

¿Por qué padecemos de ceguera vegetal?

Hay varias teorías que explican ese curioso comportamiento de los humanos modernos. Una de ellas, inscrita en el campo de la psicología, plantea lo que se conoce con el nombre de “hipótesis de seguimiento animado”. Esta premisa supone que los humanos, gracias a nuestra herencia visual, centramos mayor atención en los seres vivos capaces de moverse.

Ceguera verde o desconocimiento de las plantas
Aunque nos proporcionan medicina y alimentos, los humanos vivimos de espaldas a las plantas.

Nos es más sencillo proyectarnos en un perro o en un felino que en una planta.

Hay una prueba muy reveladora. Frente a una fotografía de tres especies de animales, casi cualquier persona podrá nombrarlas por su nombre. Si la imagen correspondiera a tres plantas, muy probablemente no sabría cómo se llaman, aunque haya comido de ellas.        

A medida que crecen las ciudades y los seres humanos nos hacemos más urbanos, se profundiza esa ceguera hacia las plantas. Aunque en las urbes también hay una buena representación vegetal, —algunas ciudades, incluso, son catalogadas como ciudades verdes— la mayoría de los urbanitas desconocen las plantas con las que conviven a diario.

Ese desconocimiento alcanza hasta las especies que nos proporcionan el alimento. De hecho, el estudio hecho por Wandersee y Schussler en los noventa nació de la preocupación por el creciente desconocimiento que exhibían los estudiantes estadounidenses con relación al mundo de los vegetales, que contrastaba con la preferencia hacia el de los animales.

El mundo académico también ha jugado un papel en esa desconexión con el reino vegetal. El estudio también reveló algunos aspectos que pudieran atribuirse a los educadores. Se constató que es poco el tiempo invertido en la enseñanza sobre las plantas y que además muy pocas veces se ejemplificaba con plantas a la hora de explicar conceptos como la evolución, la reproducción o la depredación.

Tenemos que reconciliarnos con las plantas

Si las plantas son tan vitales para la vida sobre el planeta, ¿por qué no podemos verlas y reconocerlas? A pesar del clamoroso desconocimiento entre el común de las personas, nadie es capaz de negar que dependemos de las plantas. Nuestra dependencia de ellas no solo se limita al tema alimentario, sino que es mucho más profundo.

Importancia de conocer qué es la ceguera verde
Debemos empezar a ver a las plantas como piezas clave dentro del equilibrio ecosistémico del planeta.

En un contexto marcado por el cambio climático, conocer las dinámicas del reino vegetal nos permitiría, como especie, manejarnos de manera más eficaz. El conocimiento de las plantas es clave para medir la calidad del aire, la salud de los suelos y el equilibrio dentro de los ecosistemas. Pero como se ha demostrado, ese saber no está divulgado.

El hacernos habitantes de una ciudad no puede ser la excusa para negarnos la posibilidad de conocer mejor todos los beneficios que nos proporcionan las plantas. Un conocimiento que, además, permitiría salvar a muchas especies vegetales de la extinción y, por consiguiente, salvar la vida de todas las especies, incluida la especie humana.

Saber qué es la ceguera vegetal y hacernos consciente de ella, nos permitiría despojarnos de la venda que nos impide valorar correctamente a las plantas. Porque más allá de todo lo que nos proporciona el reino vegetal —alimento, medicina, refugio—, gracias a las plantas y su silenciosa labor, respiramos.

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