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No todas las prácticas en favor del medio ambiente son buenas

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Hacerle frente a la emergencia climática que vive el planeta exige compromiso y acción, aunque muchas veces esas acciones no son tan eficaces. En este artículo te diremos de cinco prácticas ambientales que en realidad no son tan buenas como creemos.

Prácticas ambientales que no son tan sostenibles o buenas

Cuando de preservar el medio ambiente se trata, a veces las buenas intenciones no son suficientes. La pérdida de ecosistemas, la deforestación o el cambio climático, son consecuencias de un modelo de desarrollo no sostenible que nos empeñamos en conservar. Solo en el discurso, de cara a los medios, se habla en tono airado sobre un cambio de rumbo y de sistema.

No ir a la raíz de mal, al origen de este estado de catástrofe medioambiental, nos condena a seguir cavando la fosa del planeta y los recursos, necesarios para las nuevas generaciones de seres humanos.

Desde los gobiernos, junto a los ciudadanos, desde las academias y la ciencia, se deben trazar estrategias verdaderamente revolucionarias que subviertan el modelo actual y que logren edificar un modelo de desarrollo sostenible.

En esa necesidad imperiosa de cambiar, porque el planeta y los recursos lo piden a gritos, porque la vida corre peligro, se incurre en ciertas prácticas que lucen como ecológicas, eco sostenibles o ecofriendly, pero que se quedan solo en el rótulo y siguen comprometiendo la sostenibilidad de los recursos naturales.

Ese comportamiento lo refuerzan las empresas y las grandes corporaciones con sus prácticas de greenwashing, que buscan maximizar las ganancias esgrimiendo un discurso ecologista pero que es solo eso, un discurso donde el planeta es tan solo el pretexto para vender más o cotizar al alza en bolsa y en los mercados financieros.

Prácticas ambientales no tan sostenibles

Diversos estudios alrededor del mundo han detectado cinco prácticas ambientales que no son tan sostenibles como pregonan. Nosotros te las contamos para que te replantees qué hacer o dejar de usar y empezar a actuar.

1. Productos orgánicos

Que un producto sea orgánico no quiere decir que sea respetuoso con el medio ambiente. Estudios llevados a cabo por la Universidad de Oxford en 2012 establecieron que ciertos productos como el cerdo o la leche orgánicos son más responsables de emisiones de algunos gases de efecto invernadero (GEI), como el amoníaco y el óxido de nitrógeno, que sus equivalentes no orgánicos.

Prácticas ecológicas que no son positivas
Algunos productos que dicen ser orgánicos o ecológicos en realidad no lo son.

Los cultivos de alimentos eco también comprometen mayor cantidad de suelo para producir la misma cantidad de alimentos que los cultivos convencionales.

Al momento de escoger la alimentación es bueno informarse. Comer vegetales o alubias siempre será mejor opción para el planeta que comer carne de res, así su producción sea orgánica.

La contaminación de la industria láctea
Impacto ambiental de la industria láctea

Para saber más, haz click sobre la imagen

2. Bolsas reutilizables de algodón

La guerra contra el plástico de un solo uso que se libra en varios puntos del planeta está estimulando la adquisición de bolsas reusables.

No obstante, hay que fijarse en cuál vamos a adquirir, no siempre esas que dicen ser ecológicas lo son. Las bolsas de algodón pueden ser una buena opción, solo si se usan durante 11 años y medio.

En la fabricación de bolsas de algodón se contamina 600 veces más agua que en la fabricación de las bolsas de plástico.

La única forma de compensar eso sería usarlas durante más de una década, pero es muy sabido que muchas de esas estupendas bolsas de tela de algodón van a acabar en los vertederos o en incineradoras muchísimo antes de ese tiempo.

3. Toallitas para bebes o desmaquillantes biodegradables

Estos productos prometen ser biodegradables, pero ya se ha comprobado que esto no es así la mayoría de las veces. Las compañías de limpieza de las ciudades a menudo reportan obstrucciones en el alcantarillado provocadas por estos artículos.

Medidas ecológicas que no siempre son buenas
El transporte público y masivo siempre será la mejor alternativa a los Uber o taxis.

Aunque sus etiquetas aseguran que son naturales, contienen microplásticos que impactan de manera terrible en los cuerpos de agua y en la fauna acuática.

La alternativa a las toallas biodegradables implica un factor que probablemente sea el motivo por el cual no se termina de abandonar ciertos hábitos muy perjudiciales con el medio ambiente: la comodidad.

Lavarse las manos y usar toallas lavables no será lo más práctico, pero el planeta lo agradecerá más.

4. Los biocombustibles

Es sorprendente cómo este producto ha logrado posicionarse como una alternativa a los combustibles de origen fósil. Estudios han determinado que el impacto en el medio ambiente de su producción, las emisiones de GEI y la huella de carbono de estos combustibles es tal, que no se distancian mucho de los combustibles procedentes del petróleo.

Los biocombustibles no pueden ser una alternativa ecológica por la cantidad de tierra y agua utilizadas en el cultivo de las especies de las que se extraen.

No es difícil suponer cuántos bosques desaparecieron para darle entrada a dichos cultivos. Los expertos hablan de acelerar una transición efectiva a vehículos eléctricos y abandonar los agrocombustibles.

Acelerar el tránsito hacia los vehículos eléctricos es una buena manera de dejar atrás los biocombustibles. 

5. Compartir viaje en vehículo

Esta es la práctica que mejor suena y la que más adeptos tiene entre los millenials. Compañías como Uber o Lyft hacen ver que compartir el viaje es mejor que un solo pasajero en un taxi o en un vehículo propio, y eso es verdad.

Sin embargo, lo cierto es que muchas personas están usando los viajes en compañías como las antes mencionadas como alternativa al transporte público y no como alternativa a los coches particulares.

También hay un factor que los convierten en un medio de transporte nada ecológico, y es el tiempo que deben deambular sin pasajeros a la espera del próximo contacto. Estos recorridos producen emisiones importantes y provocan mayor tráfico de vehículos ¿Lo más aconsejable? Que un Uber o Lyft sea la última opción para transportarte.

Solo con la conciencia y la información en manos de la gente es posible motorizar un cambio significativo en favor del planeta.

Conociendo estas cinco prácticas ambientales tan cuestionables, es probable que se tomen mejores decisiones a la hora de consumir algún producto o realizar alguna actividad.

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