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¿Sabes por qué los huracanes tienen nombres de personas?

Desde 1953, a los huracanes se les bautiza con un nombre. Antes de ese año, a estas manifestaciones meteorológicas se les llamaba según el santo católico del día en que ocurría, como Santa Ana o San Felipe. Más recientemente, en la memoria colectiva persisten los nombres de Katrina, Mitch o Dorian. Entonces, cabría preguntarse, ¿por qué los huracanes tienen nombre?

Por qué los huracanes tienen nombre

Los huracanes son bautizados con nombres propios, básicamente, para mejorar la comunicación de estos fenómenos. Cuando llevan una nominación, las autoridades pueden hacer alertas tempranas más claras a la población. A su vez, la colectividad puede tener mayor consciencia sobre los peligros y los impactos que puede traer la tormenta que se aproxima.

Los huracanes son manifestaciones del clima muy poderosas, algunos de gran potencia devastadora, que alcanzan fuerzas capaces de ocasionar miles de pérdidas de vidas humanas y materiales.  

Hoy en día, todos los huracanes poseen un nombre propio, pero no siempre fue así. Antes había distintas maneras de bautizar a estos demoledores fenómenos meteorológicos. Se cree que un experto climatólogo australiano, a finales del siglo XIX, fue el primero en bautizar con nombre propio a las tormentas, pero en ese entonces la práctica no llegó a difundirse.

¿Por qué nombres de personas?

En Estados Unidos, a los huracanes se les nombraba según sus coordenadas de ubicación de origen geográfico. Pero este método era bastante técnico y confuso, sobre todo si se daba la coincidencia de varios huracanes en un corto período de tiempo. Además, una serie de números no comunica mayor información salvo para los expertos y los científicos.

Cómo se pone nombre a los huracanes

Posteriormente, durante la Segunda Guerra Mundial, los soldados estadounidenses empezaron a llamar a los huracanes con nombres de mujer, como se acostumbra en la navegación marítima, donde se les dan nombres femeninos a las embarcaciones.

Ya para 1953, el Servicio Nacional de Meteorología de Estados Unidos instituyó el uso de nombres de mujer para nominar a los huracanes. Se cree que ocurrió así porque la mayoría del personal que trabajaba en la institución estaba compuesta por hombres, quienes usaban el nombre de sus esposas, madres o hijas.

Por supuesto, al movimiento feminista esto no le parecía justo, y en 1979, la activista feminista Roxcy Bolton llevó a cabo una campaña para que no se asociara al sexo femenino con las catástrofes. Desde entonces, a la lista de nombres se le agregaron también nombres masculinos.

Los más peligrosos llevan nombre de mujer

Pese a los justos reclamos del feminismo y la polémica levantada, en 2014, la Universidad de Illinois publicó un estudio en el que se afirmaba que los huracanes que llevaban nombre de mujer eran más devastadores. Pero no lo eran, decían los autores, porque llevaran nombres de mujer, sino porque la población los percibía como más tranquilos o menos letales.

Los investigadores estudiaron los huracanes ocurridos en Estados Unidos y el número de víctimas fatales a lo largo de seis décadas. Llegaron a la conclusión de que los que tenían nombres femeninos cobraron casi el doble de víctimas mortales. Suponen los autores que la falsa percepción de que son más débiles hace que se relajen las medidas de precaución para hacerles frente.

En todo caso, los resultados de ese estudio no están avalados por el consenso científico. Independientemente de cómo se llame un huracán, los meteorólogos insisten en que es más importante saber la categoría de la tormenta y siempre observar las medidas de precaución ante estos eventos climáticos.

¿Cómo se eligen los nombres de los huracanes?

El organismo que se encarga de dar los nombres a los huracanes es la Organización Meteorológica Mundial, cuya sede se encuentra en Ginebra, Suiza. Para tal fin, utiliza un método estricto, basado en una lista de 21 nombres para los huracanes del Atlántico, mientras que para los del Pacífico se usa un listado de 24 nombres.  

Cómo se elige el nombre de las tormentas

Este sistema para colocarle nombres a los huracanes ha derivado en una serie de datos bastante curiosos, como:

  • Cada año el inventario de nombres cambia
  • Los nombres deben ser sencillos para que las personas los recuerden
  • Las listas de nombres se repiten cada 6 años
  • Hay nombres que se jubilan. Si un huracán fue especialmente feroz y ocasionó muchas víctimas y pérdidas materiales, su nombre no se vuelve a usar.
  • Es por el punto anterior que nunca más habrá un huracán que se llame Katrina. Esta tormenta, de categoría 5, arrasó con ciudad de Nueva Orleans en 2005 y produjo más de 2.000 muertes.
  • La lista de nombres se hace según cada región.
  • En la lista hay nombres en inglés, francés y español, ordenados según el alfabeto y alternados entre femeninos y masculinos
  • No se usan las letras Q, U, X, Y y Z. La razón obedece a que se cree que son pocos los nombres que llevan esas iniciales

Es importante saber por qué los huracanes tienen nombre, pero también es asunto de vida o muerte saber que son eventos que revisten peligros y hay que estar atentos. El cambio climático aumenta la letalidad las tormentas y comunicar a la población las alertas y previsiones es clave para salvar vidas y propiedades.

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